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Seguimos adelante defendiendo la verdad

 

1016229_572139392848818_1169086160_nMillones de venezolanos salen día a día a intentar hacer de éste el mejor país del mundo. Cada quien lo hace desde su vocación, desde lo que ama, desde lo que sabe. Es por eso que seguimos aquí, consolidando un liderazgo, dando la cara y desenmascarando la mentira, defendiendo ese sueño que tenemos todos los venezolanos de construir un futuro mejor.

Hoy, los voceros del gobierno quieren hacernos creer que han encontrado soluciones a los problemas. Sin embargo, esta semana el Banco Central de Venezuela anunció que el índice inflacionario de julio se ubicó en 4,7%. Con este resultado, el indicador de precios al consumidor acumuló un incremento relativo de 25,0% durante el primer semestre del año, por encima del 7,5% obtenido para el mismo período del año anterior. Es decir, hoy somos más pobres de lo que éramos el mes pasado, incluso que la semana pasada. Usted, por culpa de la ineficacia del gobierno, no puede ahorrar ni planificar con tiempo sus metas y le están prohibiendo decidir su futuro.

Este modelo económico ha sometido a nuestro pueblo al hambre y a la pobreza. En 14 años la inflación ya ha alcanzado el 1.790%, muy por encima de los países vecinos de Latinoamérica. ¡La inflación golpea con más fuerza al más pobre! Ha quedado en evidencia el fracaso y la necesidad de cambio de un modelo que ha fracaso. ¡Es la única obra que tiene este Gobierno! Son precisamente estas las cosas que el Gobierno quiere tapar con escándalos. Está en nosotros evitar que sea así.

Pero la lista continúa, tenemos problemas en materia de educación, en salud, en infraestructura, en poder adquisitivo, escasez, desabastecimiento. ¿Cabe entonces preguntarse por qué estamos en esta situación? Porque a los que se mantienen en el poder no les importa lo que le sucede a los venezolanos. Son una muestra más de la ineficiencia y corrupción que ha invadido a los sectores más cercanos al gobierno, los mismos que creen que pueden tapar el sol con un dedo y que unas pocas medidas y unas cuantas detenciones bastan para ocultar la verdad.

La estructura de este gobierno ya está corrompida. Sólo a quienes desean el poder por el poder, sin ánimos de servir, les conviene que los pobres sigan siendo víctimas de las trampas de la pobreza y dependiendo del Estado. Es por eso que están entrampados y se niegan a reconocer la verdad.

No se gobierna a partir de buenas intenciones sino de eficiencia, responsabilidad y legitimidad. Lo que les importa es seguir enriqueciéndose, llenar sus bolsillos con el dinero que es de todos los venezolanos, mientras que el ciudadano común tiene que hacer horas de cola para conseguir los productos de primera necesidad, ha tenido que cambiar sus hábitos de consumo porque el dinero ya no le alcanza y tiene que ir a varios hospitales para poder ser atendido Lo peor es que están jugando con el hambre del pueblo, con el futuro de nuestros hijos. ¿Ustedes creen que es eso justo?

Los venezolanos merecemos una vida mejor. La incapacidad para reaccionar en el momento adecuado y con los cambios necesarios nos ha empobrecido a todos, y eso tiene una razón de ser: durante 15 años han gobernado solamente por motivos electorales, para mantenerse enchufados al poder y no para resolver los problemas de fondo. Hoy, padecemos las consecuencias.

Mientras ellos siguen justificando sus errores, ahora dicen que llevan adelante una cruzada contra la corrupción pero ¿quiénes son los que manejan el Bandes, el Fondo Chino, Cadivi? Ponen presas a 5 personas pero no van al problema de fondo. ¿Qué pasó con el expediente que entregamos de Diosdado Cabello cuando recibimos nuestra gobernación en la ruina? ¿Se investigó algo? Nada. A los enchufados no les conviene investigar porque todos ellos están involucrados. Ya se les acabaron los culpables y nadie puede sostener tantas mentiras durante tanto tiempo.

Ha sido mucho lo que hemos visto y aprendido en estos últimos años. Hoy, somos un pueblo que sabe que la verdad gana sobre la mentira y nosotros estamos aquí para desenmascarar a quienes quieren ocultar la verdad.

¡Que Dios bendiga a Venezuela! Seguimos adelante defendiendo la verdad.

 

Nadie detiene el futuro. Nadie detiene a la verdad.

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En el mundo en el que vivimos, la información y la verdad no pueden detenerse por los caprichos de un gobierno desesperado. Sin embargo, los enchufados siguen viviendo en el pasado. Eso ha quedado demostrado con las pataletas recientes que han armado al darse cuenta de que el mundo entero sabe muy bien que la credibilidad y legitimidad del régimen de Nicolás están en tela de juicio, a diferencia de su incapacidad que es cada vez más evidente.

Si algo ha demostrado el pueblo venezolano al mundo entero es que nuestra lucha no la estamos llevando adelante simplemente para ocupar el poder: nosotros lo que queremos es rescatar a Venezuela. El partido de gobierno se sigue equivocando. Están perdidos y, como ya se les ha hecho costumbre, buscan culpables donde no los hay para distraer a la opinión pública de lo mal que están llevando sus responsabilidades.

Un ejemplo a la vista: en este momento Venezuela vive una crisis de salud, producto de lo mal atendidos que han sido los brotes en el pasado por el Ejecutivo Nacional. Hoy incluso cometen la irresponsabilidad de ocultar información oficial a los venezolanos, a los medios de comunicación y a los organismos internacionales. Además, desatienden los protocolos internacionales para abordar este tipo de casos y son incapaces de dar un reporte serio tanto de la H1N1 como de cualquier otro asunto vinculado con la salud pública.

Y así como son ineficaces en el ámbito de la salud, cada uno de los ministerios y dependencias del Ejecutivo Nacional sigue aplicando políticas equivocadas, sin terminar de entender que su proyecto de país fracasó y que el pueblo venezolano lo dejó clarito en las elecciones del 14-A.

Una crisis más que no pueden resolver. Otra crisis que se suma a la crisis política que ellos mismos construyeron secuestrando las instituciones y engañando al pueblo que votó el pasado 14 de abril. Otra crisis que se suma a la crisis de desabastecimiento en la que han hundido al país por sabotear la producción nacional. Otra crisis que se suma a la crisis económica que, desde el Paquetazo Rojo que aplicó Nicolás, ha empobrecido días tras día a los venezolanos y devaluado nuestra moneda. Otra crisis más, culpa de un gobierno que durante quince años no ha podido resolver ninguno de los problemas de los venezolanos pero sí se ha ocupado en resolver problemas a otros países.

¿Qué es lo que desespera tanto a los enchufados de que nuestro proyecto de país se conozca en el mundo entero? Que ya no les sirve de nada que su partido tenga secuestradas a las instituciones, ni silenciar a los medios de comunicación independiente a través de subterfugios penosos ni que retrasen una decisión del Tribunal Supremo de Justicia sobre la impugnación de los resultados de las elecciones presidenciales —del que ya duda hasta su propia militancia— y que el pueblo sigue esperando sin olvidar nuestra lucha.

Y no les sirve de nada porque contra la verdad no hay poder que valga.

Sin embargo, lo más penoso de la pataleta que despertó en los enchufados mayores que nuestros países hermanos se enteren de lo que sucede en Venezuela es ver cómo los cabecillas de este gobierno extorsionan y amenazan a los pueblos. Ellos, acostumbrados a comprar apoyo político, no saben cómo reaccionar cuando ven que se hace política de altura, ésa que hacemos los líderes que trabajamos para conseguir soluciones.

Ahora demuestran que ya no se conforman con jugar con la esperanza de los venezolanos, sino que pueden sumar a eso a nuestras naciones hermanas. Usan a nuestro Libertador cuando les conviene, pero cada día lo traicionan más y más. ¿Si no cómo puede interpretarse que Nicolás y su combo amenacen al pueblo colombiano con dejar de apoyar el proceso de paz con el que se habían comprometido? Pues de una sola manera: no lo hacían para ayudar a nuestros hermanos colombianos, sino como parte de su plataforma internacional de mentiras.

Los venezolanos que están viviendo fuera de nuestro país también forman parte del país que queremos y que merecemos construir juntos.  No en balde en países como Colombia ganamos casi con el 89% de los votos. Es evidente que eso preocupa a Nicolás y a sus enchufados: mientras ellos intentan comprar favores a realazo limpio, nosotros tenemos ciudadanos honestos y con ganas de futuro que demuestran que Venezuela puede estar mejor, pero que eso será imposible con tantos incapaces al mando de la Nación.

Afortunadamente, en Venezuela existe un nuevo liderazgo y una nueva manera de hacer política que cada vez suma más personas. Me enorgullece liderar esa visión del país que queremos en cada pueblo de nuestra Venezuela y fuera de nuestras fronteras. ¡El mundo debe saber que en Venezuela las cosas cambiaron, están cambiando y van a cambiar!

Hemos decidido no abandonar esta lucha por la verdad y, gracias a este esfuerzo, hemos ido viendo caer las máscaras de los cabecillas del partido de gobierno, desesperados y hasta quitándose las competencias, para demostrarse entre ellos quién manda a quién. Pero pronto se terminará este penoso momento de nuestra historia. Y para eso estamos llevando a cabo esta indetenible defensa de los derechos y el futuro de todos los venezolanos.

Venezuela sabe cuál es el camino que lleva al país que queremos todos los venezolanos: progreso, tranquilidad y futuro. Y en el resto de los países de la región también lo saben. Tanto los pueblos como los gobiernos.

¡Qué Dios bendiga a Venezuela! Sigamos adelante: el futuro y la verdad son indetenibles.

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¡Estamos ganando!

Los venezolanos tenemos demasiado tiempo esperando. Hoy, las instituciones siguen poniéndonos por debajo de las prioridades partidistas que quienes las encabezan y exhiben sin ninguna vergüenza. Sin embargo, el pueblo ya no se deja engañar por esos enchufados, que ya empiezan a tener conciencia de que la justicia llega. Cada familia venezolana de cada pueblo y cada ciudad saben quiénes son los que quieren obstruir la justicia, el progreso y el futuro de Venezuela. Lo que no esperaban desde los altos puestos del partido de gobierno es que sus bases, cada vez más decepcionadas, iban a mantener encendidas sus esperanzas en tener un mejor país, a pesar de la ineficacia y la corrupción.

Creyeron que iban a cansar a un pueblo que es incansable. Creyeron que a punta de violencia y bravuconadas iban a asustar a los millones que queremos que las cosas cambien. Creyeron que iban a hacer que el pueblo se acostumbrara a vivir en condiciones inaceptables. Pero el 14 de abril se llevaron una sorpresa que todavía no saben dónde esconder.

Ni la complicidad de un CNE secuestrado por enchufados partidizados, ni siquiera un TSJ que se hace el loco delante de lo que todos los venezolanos vemos con los ojos bien abiertos, ni con un monopolio mediático que los ha llevado al desespero de casi llevar más cadenas que días de gobierno. Nada de eso ha logrado borrar de nuestros hermanos y nuestras hermanas la convicción de que este país cambió y de que quienes están cometiendo sus últimas arbitrariedades son una manada de corruptos que está por comenzar su estampida.

Intentaron esconderse detrás de la esperanza de la gente y detrás del dinero que pertenece a los venezolanos. Pero se les acabó el estado de gracia y se pusieron en una situación comprometida: hoy la principal víctima de sus propias trampas es Nicolás. Y ahora no saben qué hacer con eso.

Durante 14 años engañaron a un pueblo prometiendo y disponiendo. Hoy simplemente han demostrado que no pueden gobernar un país y que, peor aún, son incapaces de asumir las responsabilidades de este desastre. Siguen buscando culpables como quien busca fantasmas, cuando todos sabemos que los culpables son esos que están mal gobernando el país.

Nos condujeron a una crisis económica por su ineficacia y ahora no saben cómo sacarnos de ella. Construyeron esta crisis política por estar aferrados al poder y ahora no saben cómo legitimar una farsa que ya ni su militancia les cree. Armaron las condiciones para que haya una crisis en la que no se respeta la vida de los venezolanos y ellos mismos han visto cómo se les escapa de las manos el asunto de la inseguridad con 20 planes que han sido un fracaso tras otro.

Eso no se oculta con cadenas, Nicolás. Eso no se oculta con violencia. Eso no se oculta inventando fantasías de conspiración que nadie cree.

Las crisis se resuelven. Los problemas se atienden. Los obstáculos se superan. Pero para eso tiene que estar al mando alguien que sepa lo que debe hacerse, con un equipo capacitado y una planificación verdadera. Los venezolanos estamos esperando soluciones y Nicolás y su equipo no dejan de demostrar que son unos incapaces. Hoy en el gobierno central el único talento que se exige es la fidelidad a un proceso que se volvió puro humo. La preparación, la honestidad y la sensatez han pasado a un segundo plano. Venezuela no merece que la sigan gobernando una banda de incapaces que saben que llegaron ahí por repetir consignas y obedecer los caprichos de otro.

El pueblo lo sabe. Por eso el 14 de abril pasó lo que en Miraflores y en el CNE saben que pasó. Lo que nosotros sabemos que pasó. Lo que el Tribunal Supremo de Justicia sabe que pasó. Sin embargo, hoy los venezolanos estamos esperando una respuesta del TSJ, cuando desde hace rato se le vencieron los plazos para la admisión y el pronunciamiento. Esos que creen que el poder dura toda la vida terminan siendo castigados por la historia y por el pueblo, porque el poder es un préstamo del pueblo, del electorado, de las familias a las cuales hay que cumplirles y servirles, hayan votado por uno o no. Ellos olvidan eso porque en su partido creen que una tolda política es el Estado, y se equivocan de cabo a rabo: el Estado hoy está siendo usurpado por la complicidad y la trampa. Y, como dice la sabiduría de nuestro pueblo, la tramposería sale. Pero lo peor es que cada una de las decisiones equivocadas que toman afecta la vida y el futuro de los venezolanos y las venezolanas de bien.

¡Reconozcan que no pueden con el monstruo que ustedes mismos han creado, señores del partido de gobierno! Es más que evidente que en su equipo de trabajo, ese donde los mismos enchufados cambian de puesto cada vez que pueden, no es la gente que sabe hacer las cosas bien. Hoy están despilfarrando mucho más que el dinero de la nación, están derrochando las esperanzas y el futuro de los venezolanos, y ninguno de ustedes tiene el derecho de hacerlo. Basta del extravío en que tienen al país. Reconozcan que dejaron que el proyecto se les desgastara en las manos, revísense y dejen de impedir que a Venezuela llegue el futuro. Es lo mejor, incluso para ustedes, al menos para que tengan la oportunidad de ver cómo un buen gobierno sí puede llevar este país hacia adelante. Ese buen gobierno que los electores exigieron el 14 de abril y que ustedes se niegan a entender, porque no sabrían qué hacer al bajarse del poder donde hoy se encuentran encaramados.

¡Dejen que el progreso y el futuro lleguen a la vida de los venezolanos! Existe un nuevo liderazgo que sí sabe lo que hay que hacer para tener el país que merecemos. Somos millones y somos más, eso no podrán ocultarlo porque es una realidad palpable, no una fantasía más mostrada en televisión y en cadena nacional

Esta lucha que estamos llevando adelante es por la verdad, y la estamos ganando. ¡Que Dios bendiga a Venezuela!

La responsabilidad de un gobernante

Esta semana hicimos la entrega de la memoria y cuenta de la Gobernación de Miranda. Hablo en plural porque el trabajo de un buen gobierno se hace en equipo, consultando a los mejores y entendiendo que ni la improvisación ni el ensayo y error tienen cabida cuando las decisiones inciden directamente en la vida de la gente.

Cuando se rinde memoria y cuenta desde una posición en la cual nos han puesto los votos de muchos venezolanos, un buen gobernante sabe que no sólo está hablándole a quienes confiaron sus votos, sino sobre todo a quienes no lo hicieron. Esto lo digo porque la labor de un líder es demostrar que lo que dijo durante una campaña tiene razón de ser y ha sido pensado para cumplirse y para mejorar la vida de quienes viven en el lugar que gobierna, sea un municipio, un estado o una nación.

Los gobernantes tenemos que hacer nuestro trabajo sin discriminar a nadie. Y parte de nuestro trabajo es rendir cuentas. Soy un practicante ferviente de gobernar para todos por igual y me atrevo a decir que, en buena medida, esta manera de gobernar me ha permitido ser reelecto en los cargos que he ocupado dentro del gobierno regional. Y les aseguro que quienes me han acompañado durante mis gestiones pueden decir lo mismo.

Memoria y Cuenta
Sin embargo, no todo el país cree en la descentralización y en la idea del buen gobierno. Hay quienes creen que la centralización y la obediencia ciega a lo que se dicta dese Miraflores es la manera de hacer política. Cada quien es libre de respaldar el modelo política que más le convenza o, en muchos casos, que más le convenga. Pero tengo claro que a ellos también va dirigida nuestra memoria y cuenta, porque es a ellos a quienes tenemos que demostrarles que existe una manera de gobernar que no precisa del chantaje. Yo más que nadie creo en la transparencia, la honestidad y la vocación de servicio de quienes servimos al pueblo de Miranda dese la Gobernación. Y anda se compara a tener la conciencia tranquila.

Las condiciones en las cuales recibimos la Gobernación de Miranda son conocidas por todos. Así como todos saben quién era el gobernador anterior –aunque haya desaparecido de la vida política mirandina, luego de haber perdido por los votos esta gobernación– y qué tipo de políticas llevó a cabo durante su paso por el estado.

También es sabido que muchos de los entuertos y casos de corrupción vinculados con esa gestión reposan, engavetados, en varias de las instituciones que han sido secuestradas por su partido político. Usan su poder para esconder las fechorías y se inventan espejismos para intentar que desaparezca de la memoria de los mirandinos tanta sinvergüenzura que se permitió en Miranda durante esa época oscura.

Sin embargo, los mirandinos han dado un par de lecciones con sus votos. La primera, cuando decidieron que el Progreso llegara a esta tierra bendita, a pesar del saboteo sistemático que ha tenido nuestra gestión desde Miraflores. La segunda, cuando demostraron que los liderazgos verdaderos no se construyen porque alguien nombre con su dedo  a quien quiere que gobierne a los mirandinos, reeligiendo nuestra propuesta pensada para todos por igual. Miranda no se dejó ni se dejará expropiar el futuro, porque el pueblo de Miranda conoce la diferencia entre cómo gobernaron ellos, siempre pensando en su propio beneficio, y en cómo hemos gobernado y gobernaremos nosotros, de la mano con la gente y  pensando en darle soluciones a sus problemas con verdadera voluntad, sin miedo a los obstáculos que ponen los poderosos y mucho, muchísimo trabajo.

Pero una de las diferencias más importantes en cómo el pueblo de Miranda cree en esta nueva manera de hacer política es que cuando nos han apoyado con sus votos no lo han hecho pensando en mí como una sola persona, sino en la vida de cada uno de los ciudadanos mirandinos, en sus sueños, en su futuro y en lo que quieren para sus hijos.

Nuestra memoria y cuenta, además de demostrar cómo no nos dejamos ni nos dejaremos asfixiar por el gobierno central, demuestra algo mucho más grande: los mirandinos reconocen una gestión que los involucra y que quiere mantener viva la esperanza del resto de los venezolanos, demostrando que el buen gobierno es posible. Y es posible con transparencia, honestidad y verdadero compromiso.

Ahora, en un intento más de enlodar la política y seguir polarizando al país, el mismo político que los mirandinos sacaron de la gobernación por los votos inventa casos, arma espectáculos y hace bulla en la televisión. Repiten las fórmulas de una vieja manera de hacer política que tanto criticaron y de la que ahora parecen la versión desmejorada, cuando el país ha ido entendiendo poco a poco que un futuro mejor es posible.

Siguen llamando a la división, a la fractura, a la pelea. Incluso, sus reacciones y la labor de sus asesores más cercanos han dejado cada vez más claro que su política más feroz es la polarización. Una polarización hueca, vacía, infértil, que no nos conduce a nada sino a eso que ellos quieren: que se siga distrayendo al pueblo con la política para no darle soluciones. Es una consecuencia de la frustración y el desespero que les ocasiona ver que millones de venezolanos se han sumado a esta nueva manera de hacer política, a una esperanza que tiene en Miranda uno de sus símbolos más poderosos.

Ya no se trata de un candidato caminando por el país afirmando que vale la pena luchar. Ahora somos millones convertidos en los ciudadanos capaces de demostrar que nosotros sí vamos a construir el país que merecemos: un país con oportunidades para todos y Miranda como un ejemplo.

La única polarización que nos interesa es la de los problemas versus las soluciones. Así gobernamos en Miranda y así hemos logrado convencer a millones de venezolanos de que un futuro mejor es posible. ¡Porque ésa es la responsabilidad de un gobernante!

Sigamos adelante.