Archivo de la etiqueta: poder

Esta lucha es de todos

1065008_568000393262718_47252043_o

Cuando los corruptos se desesperan y saben que se les empiezan a ver todas las costuras, buscan cómo distraer, engañar y evadir sus responsabilidades. Tenemos quince años viéndolo: Nicolás y su combo de enchufados forman parte de esa vieja y tramposa manera de hacer política en la cual nadie asume sus responsabilidades y se inventan culpables, saboteadores y bombas de humo.

Pero si hay un grupo de personas al cual los enchufados no van a poder engañar nunca más es a las madres venezolanas. Lo digo porque afortunadamente siempre he gobernado cerca de ellas, oyéndolas y atendiendo sus necesidades. Las madres venezolanas no paran y echan para adelante, pero no porque las condiciones del país se lo permitan, sino porque su empeño por sacar adelante a los suyos y su fuerza para hacerle frente a todos los obstáculos que la realidad y resolver son casi infinitos.

En un encuentro reciente con las Madres Cuidadoras, en los Valles del Tuy, pudimos conversar sobre eso. ¡Están tan claras que, como líderes, hablar con ellas nos fortalece y nos hace saber que vamos por el camino correcto! Pero es indignante saber que el gobierno nacional tuvo la oportunidad de brindarle calidad de vida a cada familia necesitada y no lo hizo, distrayéndose en discusiones absurdas y dándole palazos al viento para justificar un modelo que ya está más que agotado.

¿Hasta cuándo creían que les iba a durar esa estrategia de politiquería barata de echarle la culpa al otro? Ya el 14 de abril se dieron cuenta de que la mentira ha quedado al descubierto y han tenido que utilizar todas las estrategias habidas y por haber para distraernos de esa lucha. Pero ha sido imposible: lo que han hecho es sumar una causa con otra y otra más, hasta quedar entrampados en las consecuencias de su manera de gobernar.

A la crisis política se les sumó la económica, ambas con claros culpables. Luego les vino la escasez. Han sido incapaces de manejar de manera responsable el tema de la H1N1. Y, luego, las protestas de nuestros profesores universitarios han puesto evidencia lo poco que le importa al partido de gobierno el futuro del país. Pero, en cada casa de cada ciudad y cada pueblo de Venezuela, está cada una de las madres de familia que han sido castigadas por las políticas de Nicolás y su combo, mientras la Fiscalía se hace la loca con quienes cada vez tienen más y más plata, más y más escoltas, más y más negocios.

Nicolás está desesperado intentando que la gente mire hacia otro lado, para esconder su ilegitimidad. Pero lo que ha hecho es que incluso quienes aún confiaban en ese proyecto vean el tamaño de la irresponsabilidad de quienes siguen enchufados a Miraflores ante el abandono de la producción nacional, el desabastecimiento, las devaluaciones, la inflación, la escasez, que la plata no alcance, las muertes por violencia, la inseguridad, el desempleo, el pésimo estado de los servicios públicos, su incapacidad para atender una epidemia, la falta de divisas, la dependencia de las exportaciones y el abandono del sistema público de salud y las construcciones de obras y viviendas paralizadas.

Esa gente votó por un cambio. Esa gente sabe lo que pasó el 14-A. Ésa es nuestra gente, que no se va a dejar expropiar el futuro y que redoblará las fuerzas en las próximas elecciones del 8 de diciembre para hacerles cada vez más cuesta arriba el guiso y la trampa. Esa gente es la que va a cambiar la historia, Nicolás. No tú ni tus jalamecates. Tu partido ha cometido la salvajada de obligar a las madres de familia a resolver lo que la mediocridad de las políticas de un modelo agotado no resuelve. Y ésa es una verdad tan grande como son las madres venezolanas. Pero ellas también saben que nosotros sí sabemos resolver y dar soluciones. Y si amenazas con afectar nuestros recursos, o con invisibilizarnos en los medios de comunicación o con seguir montando ollas que terminan en puro humo, igual sabremos resolver junto al pueblo. Y eso es algo que ya ustedes no pueden hacer, porque perdieron la confianza del pueblo al jugar con su esperanza.

Y esas madres de familia con las cuales jamás he perdido contacto, llenas de fuerza y ganas de futuro, han sido las grandes iluminadoras del resto de nuestros hermanos y hermanas. Son nuestras principales movilizadoras. Son la fuerza que ha hecho posible que cada vez más venezolanos despierten.

Ustedes creían que desapareciéndonos de los medios iban a detener la fuerza del futuro que está en cada una de las casas del país. Pero a una madre, Nicolás, jamás vas a poder alejarla de su familia, ni de sus vecinos ni de su comunidad. Ellas están más cerca del país de verdad que tú y que tus ministros de palacio, que ahora están más pendientes de que en otros países te reconozcan.

Porque ahí es donde está el motivo de tu desespero: sabes muy bien que dentro de esas casas, en las familias, en las comunidades donde esas madres son ejemplo y motor, tus intentos por legitimarte no llevan vida, porque es ahí donde se siente el hambre, donde se llora a los muertos y donde el agua y la luz no llegan.

Tener patria no es montar un desfile y obligar a la gente a escucharte, Nicolás. La patria no son números maquillados. Tener patria es que cada madre pueda estar tranquila al saber que ella y los suyos tienen seguridad, que en el hospital más cercano a su casa hay recursos, que se puede ahorrar un poquito de la quincena y que nadie en toda su comunidad va a tener que acostarse sin comer ese día.

Y por eso cada una de esas madres seguirá haciendo crecer el respaldo electoral el próximo 8 de diciembre. Ellas le echan demasiado pichón cada día de su vida, así que ninguna de esas mujeres está dispuesta a ponérsela papayita a los corruptos ni a los tramposos. Yo confío en ellas y ellas han confiado, confían y confiarán en mí y en nuestro proyecto de futuro.

Qué Dios bendiga y les dé fuerza a cada una de nuestras madres. Sigamos adelante.

Anuncios

Venezuela somos todos

942588_561436433919114_332980048_n

Nuestra lucha es una lucha por la verdad. Y es así porque no se trata de la lucha de un solo hombre, ni la de un liderazgo político ni la de unos pocos. Es una lucha que ha emprendido cada venezolano y cada venezolana desde sus espacios de acción.

¡Y no hay poder que pueda contra un país que está determinado a conquistar su futuro!

En las casas, por ejemplo, las familias se han convertido en la más fuerte de las agrupaciones políticas que hayan existido en toda la historia del país. Se han convertido en nuestros comandos familiares, dando ejemplo y contagiando la esperanza y el deseo del futuro compartido, madres y padres saben que este país puede brindar algo mejor a sus muchachos y se los hacen saber. Con fuerza y mucha fe, los forman en las convicciones y los valores que necesitamos justo ahora para salir adelante.

En las comunidades se siente la fuerza de esas familias sumándose. Se acompañan, se celebran y se felicitan en los momentos buenos de la vida. Y en los momentos difíciles se cuidan, se protegen y se apoyan, sobre todo en esas vicisitudes en las cuales el gobierno nacional ha dejado desamparado al ciudadano. Juntas han decidido construir un país que hemos pensado juntos y que saben que quienes están ahora en Miraflores no pueden darle.

Esas comunidades ya demostraron que han decidido plantarse en contra de la ineficacia, de la corrupción y de la impunidad, también sumándose. Parroquias y municipios enteros han demostrado que el país que estamos buscando es el mismo y no se parece en nada al que han intentado imponer durante años desde las oficinas del palacio. Cada día queda confirmado que las políticas que han aplicado durante ya quince años han sido una equivocación tras otra.

Y así nos hemos ganado la confianza de la gente de bien y de progreso, que son mayoría en cada uno de los pueblos, ciudades y estados de este país que está decidió a cambiar las cosas, pero haciéndolo bien. Lo hemos hecho a punta de trabajo, de ganarnos la confianza de cada venezolano. Aquí a nadie le han regalado nada, todo ha sido el fruto del trabajo y del apoyo popular.

Si desde el poder creen que van a hacer que la gente se desvíe del futuro que ha decidido conquistar sacándonos de los medios, poniéndonos nuevos obstáculos o generando una falsa agenda política, llena de cortinas de humo, se equivocaron. Ya nuestro pueblo no cae en esos artificios, propios de la más rancia manera de hacer política.

Quienes han gobernado durante años lejos del pueblo y a punta de pantalla, instalados en sus oficinas, creen que eso que pasa en las familias, en las casas, en las comunidades y en los pueblos y ciudades de Venezuela va a detenerse porque tapen una pantalla o nos saquen de un medio.

Lo hemos dicho más de una vez: cuando las cosas se hacen bien, pasan cosas buenas.

Nicolás y su combo ya no pueden ocultar que son un mal gobierno, unos equivocados. La inflación, las devaluaciones, la inseguridad, la escasez, la impunidad, las muertes, los apagones. Y a eso se le suman los corruptos sapeándose entre ellos, la incapacidad para ejercer un liderazgo nacional y un partido que se les vino abajo, perdiendo a su militancia porque amor con hambre no dura.

No han podido cumplir ni una de las metas con las que se llenaron la boca en las dos campañas presidenciales pasadas, en las que sólo vieron una cosa: que la gente se les fue, que perdieron al pueblo, que no hay manera de mantenerse en el poder si no con trampas y chanchullos.

Ya hasta la plata con la que compraron a más de uno se les acabó. Se la robaron. Saquearon al país y ahora no saben qué hacer porque siempre gobernaron así: improvisando y a realazo.

Eso no es un buen gobierno. Eso es apenas un puñado de los mismos incapaces de siempre viendo cómo evadir responsabilidades porque no tiene ni la menor idea de por dónde hay que empezar a resolver las crisis que ellos mismos han generado.

Los líderes políticos tenemos la responsabilidad de leer el país con inteligencia, con respeto y pensando en el bien de todos. Pero ellos no terminan de entender que los cambios ya han tenido lugar y que día a día los venezolanos se dan cuenta de que los que hoy gobiernan, fracasaron.

Todas son verdades que le explotan en la cara y ponen en evidencia su incapacidad para resolverlas. Todavía no acusan la lección que les dio el pueblo el 14 de abril. Entonces sacan otra vez las armas más viles que puede usar un político: el miedo, la amenaza y el hambre. Porque se han transformado en eso, incluso para sus bases: en un gobierno amenazante, corrupto y hambreador.

Nosotros no permitiremos que sigan conduciéndonos a un abismo. Seguiremos trabajando y luchando por mantener los espacios que hemos alcanzado. No ha sido fácil, seguimos con un reto por delante: construir con bases firmes la Venezuela que todos soñamos.

¡Que dios bendiga a Venezuela!

 

Nosotros somos la solución

La ineficacia de quienes están en el gobierno, los ministros de siempre, se ha comprobado día tras día desde que están montados en el poder. Ahora quieren hacer creer que los problemas que aquejan la vida diaria de los venezolanos les preocupan, como si fueran nuevos estos problemas. Y eso es una burla que nos indigna a todos los venezolanos.

De pronto Nicolás, luego de haber sido Vice-Presidente, se dio cuenta de que los hospitales no sirven. ¿Y por qué no sirven? No será por culpa de los trabajadores ni de las enfermeras que terminan comprando desinfectante y llevando comida a los enfermos. No será por culpa de los médicos que como pueden orientan a las familias para conseguir las cosas que su enfermo necesita y el hospital no tiene. No será por culpa de los técnicos que resuelven para que un ascensor medio funcione. No será por culpa de los enfermos, Nicolás. El problema eres tú y tus cómplices en este desgobierno. ¿O es que vas a prohibir por decreto que la gente se enferme?

De pronto Nicolás, luego de haber sido el segundo hombre con más poder en el país, se dio cuenta de que las escuelas que maneja el Ministerio de Educación se han convertido en una trampa más de la pobreza, dejando a quienes tienen menos recursos sin la tranquilidad de que sus muchachos están cuidados y seguros. ¿Y por qué no funcionan bien esas escuelas, Nicolás? No será por culpa de los docentes, que como pueden van a cumplirle a sus muchachos, aunque no tengan dotaciones de material escolar. No será por culpa de los trabajadores, que han tenido que ver cómo hacer con los baños inservibles y las instalaciones cayéndose. No será por culpa de los padres, que hoy viven angustiados porque los malandros en los barrios están afuera, esperando que el muchacho abandone la escuela para meterlo al mundo de la delincuencia. No será por culpa de los alumnos, Nicolás. El problema eres tú y el empeño en buscar siempre una excusa política para echarle la culpa a otro. ¿O es que vas a prohibir por decreto que la gente quiera progresar y vas a obligarlos a que se conformen con lo que haya?

De pronto Nicolás, luego de haber sido el segundo hombre con más poder en el país, se dio cuenta de que nueve de cada diez delitos no son castigados. Además del alto costo de la vida, resulta que a los malandros y delincuentes la muerte de personas de bien les sale baratísima. ¿Y por qué no ha funcionado la Gran Misión A Toda Vida, Nicolás? No será por culpa de los dolientes que hacen colas en la morgue esperando, llorando por el dolor y por saber que el sistema de justicia no va a castigar ese delito. No será por culpa de los policías honestos, que no pueden denunciar a las autoridades que están metidas en la cochinada de las mafias y el narcotráfico porque saben que nadie va a proteger su vida. No será por culpa de los familiares de los presos, que sufren las requisas más crueles y los vejámenes más inhumanos cada vez que quieren visitar a un privado de libertad. No será por la prensa, que reseña cómo cada cierto tiempo arman su propia guerra y ustedes terminan negociando con los delincuentes de mayor jerarquía. No será por culpa de los venezolanos a los que atracan a diario, Nicolás. El problema eres tú y el empeño en distraer con la polarización tu incapacidad para darnos soluciones. ¿O es que vas a prohibir por decreto que a la gente le duelan los miles de venezolanos que ha matado la violencia, sin preguntarles de qué partido eran?

¿Cómo explicas este desgobierno, Nicolás? ¿Cuándo es que tú le vas a pedir disculpas a los venezolanos por haberlos hecho más pobres en apenas semanas de encargado? ¿Cuándo vas a terminar de aceptar que te conviene mantener a nuestros hermanos más necesitados secuestrados por la pobreza y sus trampas? ¿Cuándo vas a explicar cómo es que todavía dependemos del petróleo y de las importaciones? ¿A cuenta de qué te vistes con la bandera nacional, si tus políticas sólo benefician a los que están afuera y a los que tienen más plata?

Vives con la palabra “oposición” y con el nombre del presidente, que en paz descanse, puestos en la boca. Lo único que tienes son excusas y embustes, porque ni siquiera eres capaz de representar una evolución del modelo político de tu partido. Eres una mala copia que repite cosas por escrito, igualito que ahora que repiten los programas de televisión en el canal del Estado, haciendo que una misma promesa sea incumplida dos y tres veces. Mentiroso.

Durante años han tenido secuestrado el voto de quienes más necesitan ayuda. Pero la gente se cansó, Nicolás. Tu militancia se cansó y ya no te creen. Así de sencillo. El partido de gobierno, a punta de chantaje, les secuestró el voto a muchos venezolanos y los extorsionó cada vez que hay elecciones, porque eso es lo único que tienen: poder y dinero. Pero el buen gobierno es más que eso. Y es lo que quiere ver la gente.

Y nosotros no nos oponemos al buen gobierno, si lo hubiese, sino a la corrupción y al chantaje, a la mentira, a la pobreza, al abandono del pueblo. Síguenos llamando oposición, que así queda más claro qué es lo que representan tú y tu candidatura. Por nuestra parte, nosotros sabemos que somos la solución. Y eso es algo, Nicolás, que tú no puedes decirle ni a tu propia militancia. Mucho menos a quienes has excluido por no compartir tus ideas.

 

¡Venezuela somos todos!

La Grita 2

En más de una ocasión he dicho que la política es un oficio que debe ejercerse para servir a los demás y no para exigir obediencias ni lealtades. Mucho menos para servirse a uno mismo o para engañar a los demás haciéndoles creer que uno es un enviado.

La palabra “elegido” en la política no tiene nada que ver con ser señalado por una persona, sino electo por muchas más que están de acuerdo con unas propuestas y unas directrices que fueron capaces de captar su voto. Pero esas personas que votan por uno no deben convertirse en cómplices ni en alcahuetas de los errores que puedan cometer los funcionarios, sino precisamente en quienes defiendan y custodien que los compromisos se cumplan.

Algunos políticos como Nicolás, demasiado alejados del voto popular o demasiado cerca del nombramiento hecho a dedo, olvidan esto con mucha facilidad. Lo hacen por una sola razón: no se conciben sin tener el Poder. Son el poder que tienen y nada más. No son su voluntad, ni su vocación, ni sus ideas ni sus propuestas. Y eso tiene que ver con haberse alejado demasiado de quienes en verdad deberían tomar las decisiones: los venezolanos.

Por eso el único lugar que consiguen para hablar es el poder de otro. Y eso sucede porque no tienen piso propio ni ganas verdaderas de encargarse de un país que cada vez tiene más problemas y menos soluciones. Porque estas semanas de desgobierno de Nicolás no solamente han empeorado la economía y la calidad de vida de los venezolanos: también ha despreciado la esperanza y la confianza de un grupo mayoritario de venezolanos que votó por un proyecto y hoy ellos han traicionado.

Es evidente que Nicolás no pensó en ninguno de los venezolanos cuando, por ejemplo, devaluó nuestra moneda e hizo que todas las familias venezolanas fuesen más pobres de la noche a la mañana. Todas. Las que los apoyan y las que no. Las que votaron por ellos y las que no. Las que tiene dinero y las que no. Las que engañó diciéndoles que esa decisión la íbamos a tomar nosotros y las que nunca le creyeron y prefirieron votar por el Futuro.

Y si Nicolás no pensó en ninguno de los venezolanos antes de tomar esa decisión, y otras que en menos de cien días aumentaron los niveles de inflación y de escasez, es porque está donde está sin haber sido electo por el voto popular.

¿Por qué no sacan ahora aquel falso Paquetazo que utilizaron de una manera sucia en la campaña hacia el 7 de octubre? Porque su gente se daría cuenta de que son ellos los que han cumplido paso por paso lo que dijeron que iba a pasar si perdían.

Son ellos los que han aplicado su Paquetazo Rojo. Son ellos los que han preferido empobrecer a nuestras familias antes que parar la regaladera de recursos y resolver los problemas de los venezolanos antes que los de otros países a los que ya hemos ayudado lo suficiente como para que por una vez en catorce años le toque a Venezuela tener un gobierno para el que los venezolanos sean la prioridad.

A Nicolás. No le importa el pueblo, sino el poder. Y sus acciones lo delatan.

A muchos les conviene que el partido de gobierno logre mantenerse en el Poder a como dé lugar. Sobre todo a quienes el propio presidente Chávez, hoy fallecido, acusó de incompetentes y de ineficaces en más de una ocasión. Mientras el partido de gobierno controle todas las instituciones, cada uno de los casos de corrupción que involucran a algunas de las cabezas más visibles del gobierno de Nicolás estarán escondidos de la justicia que todos los venezolanos de bien, de la tendencia política que sean, esperan se aplique a quienes roban y mienten, a quienes usan las esperanzas ajenas, a quienes chantajean al pueblo con su dolor y sus necesidades.

Pero la mentira tiene patas cortas, Nicolás. Cada una de las mentiras ha ido saliendo a flote y han sido a los militantes de tu partido y a la gente que puso las esperanzas en un proyecto que no han podido cumplir. Desde la aplicación de tu Paquetazo Rojo hasta cómo has manipulado con algo tan delicado y sagrado como puede ser el dolor que resulta de la muerte de un ser humano.

El partido de gobierno fracasó y es el momento de que Venezuela deje de ser gobernada para cumplirle a una militancia y pase a dedicarse a hacer posible los sueños y la superación de todos los venezolanos de bien, sin importar su tendencia política. Este momento exige un liderazgo capaz de dar un buen gobierno a quienes confíen en la propuesta que verdaderamente los incluya. Pero verdadera inclusión, no simplemente nombrándolos y secuestrando su esperanza a cambio de un voto.

Los venezolanos pueden ver con claridad qué es lo que quieren: que el desarrollo de sus capacidades le permitan conseguir un trabajo para superarse, que lo que ganen gracias a su esfuerzo les alcance y permita ahorrar, que cada familia tenga asegurado su sustento y los servicios básicos para vivir tranquilos y que esa felicidad verdadera de estar en un país donde se puedan cumplir los sueños nos permita dormir tranquilos. Nosotros sabemos cómo hacerlo.

¡Venezuela somos todos! Volvemos a tener la oportunidad de construir el país que soñamos. Depende de nosotros y de nuestro voto el próximo 14-A. ¡Vamos a lograrlo Juntos!

Es la hora de acercar el poder a la gente

Fui Alcalde de Baruta durante dos períodos y sigo creyendo que es uno de los cargos públicos más hermosos de todos los que se pueden tener.

Piense en quién es la autoridad ejecutiva más cercana a usted y verá que es el alcalde. Un alcalde vive en el mismo municipio que usted, conoce sus problemas y está cerca de ellos. Por eso los países donde los ciudadanos más progresan creen en la descentralización y en acercar el poder y las soluciones confiando en las autoridades municipales y regionales, permitiendo que la vida de las familias mejore de manera inmediata y palpable.

Los venezolanos vivimos un modelo centralista que excluye y no soluciona. Más que vivirlo, este modelo actual lo estamos padeciendo y cada vez las consecuencias son más evidentes. Por eso hay que luchar más que nunca para que las soluciones estén cerca de las personas. Y eso sólo se puede lograr con voluntad y buen gobierno.

Quienes mantienen ese poder centralista insisten en que los gobiernos regionales no tengan autonomía. Y la razón es muy sencilla: a ellos no les conviene que los ciudadanos vean que existe una manera distinta de hacer las cosas y por eso asfixian a las Gobernaciones y Alcaldías, incluso a las que pertenecen a su propio partido.

A ninguno de los jerarcas del poder ejecutivo les conviene que un gobernador o un alcalde, sean del partido que sean, hagan un buen gobierno. Dicho en dos platos: a este gobierno no le convienen los contrastes porque saben que lo están haciendo muy mal y saben que los venezolanos podemos diferenciar entre lo bueno y lo malo, entre lo justo y lo injusto. ¡Y sabemos hacerlo porque de eso se trata pensar el futuro!

Entonces, sabotean la gestión de quienes tenemos otra visión del país y del futuro. Incluso, terminan contagiando con su propia ineficacia a quienes forman parte de su tolda política y quieren trabajar por las comunidades, porque el monstruo burocrático y las mafias que han dejado crecer dentro del Estado son su peor enemigo. Es como si, dentro de toda la obediencia que le exigen a sus militantes mediante el chantaje, también exigieran a sus alcaldes y gobernadores que sean tan ineficaces como el gobierno central para no hacerle sombra.

A veces parece que los alcaldes del partido de gobierno  compitan para ver quién es el peor. ¡Podemos cambiar esta realidad! Venezuela será un mejor país cuando tengamos alcaldes que no piensen que es el partido lo que va a resolver los problemas de la gente, sino su voluntad y su trabajo.

734486_490214697707955_2057715948_n

Me enorgullece saber que en la Gobernación lidero un equipo de trabajo que lucha todos los días contra un modelo que le cierra las puertas a la vida y que no da oportunidades para progresar. Y esa lucha no la damos por obediencia ni porque nos lo mande a decir Fulano de Tal, sino porque tenemos voluntad y estamos comprometidos con el buen gobierno. Lo hacemos porque sabemos hacerlo y porque para eso me eligieron los mirandinos, con quienes cada uno de mis directores y yo hemos seguido gobernando de cerca. Y muchas alcaldías podrían funcionar así, porque es lo que los venezolanos merecen.

No creo que las cosas que van mal en Venezuela vengan simplemente de un pensamiento malvado, sino de la absoluta incapacidad que tienen algunos políticos para pensar el futuro. Esa incapacidad es propia de quienes se atornillan al poder por el poder mismo, sólo por el placer que les da mandar y nada más. Este país no merece seguir siendo gobernado por adictos al poder, ineficaces que se esconden detrás del chantaje.

Somos nosotros, los venezolanos que creemos en el futuro, quienes vamos a vencer democráticamente ese modelo ineficaz y cruel. ¡Pero para eso debemos empezar a trabajar ya! Cada vez está más cerca la oportunidad para lograrlo: las elecciones municipales de julio. ¡Ésta es una oportunidad de oro para acercarle el poder a la gente y para demostrar que se puede gobernar bien y con los venezolanos!

Yo creo en un modelo donde el Estado apoye al pueblo, no que le quite los recursos y los retrase en Miraflores. El gobierno central debe entender que el progreso de Miranda y el progreso de los municipios contribuyen con el progreso de Venezuela. ¡Y si los de Miraflores se niegan a darse cuenta, nosotros se lo seguiremos demostrando a las familias!

Intentaron uniformar a un país al que siguen decepcionando, traicionando e incumpliendo, pero no pudieron con Miranda. Los comicios electorales que vienen han sido retrasados, pero hoy podemos decir que ya tienen una fecha.

Sé que el partido de gobierno logra que las elecciones se adelanten o se posterguen según les convenga. Pero también sé que las pasadas elecciones regionales hicieron pensar a muchos venezolanos, quienes ahora tienen una mayor conciencia de cuán importante es su voto, de cuánto afecta sus vidas y de cómo ayuda a que el país evolucione o se mantenga paralizado.

Empecé hablando de lo cercano que es un alcalde en nuestra cotidianidad porque estas elecciones van más allá de colores políticos. Estas elecciones se tratan del futuro de nuestra familia, de nuestra casa, de nuestra calle, de nuestro barrio. Y estoy seguro de que tú quieres que eso mejore.

¡Hagamos que Venezuela progrese desde nuestros municipios! Podemos hacerlo: depende de nosotros y de nuestras ganas de construir un futuro mejor.