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Mentirosos y entrampados en sus mentiras

Como líder y gobernador de un estado, lamento enormemente que las víctimas de una cadena de engaños que ha caracterizado estas semanas en las que el país ha sido encargado al vicepresidente sean, precisamente, esos venezolanos a los que votaron por la reelección del Presidente Chávez.

Una de las más grandes faltas de respeto del gobierno central ha sido creer que hacer política se trata de conservar el poder a como dé lugar, solo por la ambición. Es lo que ha caracterizado al partido de gobierno y, a cuenta de eso, han ido acumulando una mentira tras otra para chantajear y encandilar a sus seguidores.

Fueron engañados quienes votaron esperanzados en un proyecto político que les prometió, una vez más, que no habría devaluación, que el hampa dejaría de matar venezolanos en las calles, que nuestra economía era fuerte o que el presidente estaba sano.

No hablo de quienes tienen los grandes negocios con el gobierno, porque esos son quienes se benefician con ese Paquetazo Rojo que desde ya pesa en la conciencia y en la carrera política del vicepresidente Maduro. Creo que tanto él como el ministro Giordani tendrán que rendir cuentas a muchos venezolanos que confiaron en esos embustes que han ido poniendo uno detrás de otro para mantener esta farsa política, este rotundo fracaso, esta mentira.

Pero la mentira tiene las patas cortas, como dicen las abuelas.

¿Por qué no se dedican a encontrar soluciones y dejan de preocuparse por el eterno asunto de buscar a quién echarle la culpa? Porque no saben cómo hacerlo, porque no pudieron, porque fracasaron dedicándose al espejismo de la polarización política y olvidaron que gobernar es mucho más que recitar frases ajenas y hablar por televisión.

Hoy los venezolanos tenemos la vergüenza económica de ser el único país de la región que ha devaluado su moneda. ¿De qué le sirve a este gobierno llenarse la boca diciendo que, supuestamente, lideran una revolución continental, cuando los otros países aumentan su producción y sus ganancias —muchas veces a expensas de la riqueza de los venezolanos— y nosotros amanecemos, por el capricho del Ejecutivo Nacional, mucho más pobres?

Se llenan la boca autoproclamándose líderes mundiales. Se llenan la boca diciendo que tenemos las mayores reservas de petróleo del Mundo. Se llenan la boca hablando de justicia social. Y al final, terminan como siempre: tramando todo en la sombra, en lo oscuro, lejos de los ojos del Pueblo.

Solamente la teme el que la debe. Y quienes están encargados del gobierno en este momento le deben mucho a los venezolanos. Se les olvidó que las decisiones que toman inciden en la vida de todos, incluso en la de su militancia. Esos errores históricos afectan la vida de quienes menos tienen y esos venezolanos no se comen el cuento de “los dólares del Pueblo” ni de llamar “ajuste” a esa catástrofe que se parece demasiado a lo que tanto critican.

Hasta una felicitación por parte del Fondo Monetario Internacional recibieron.

No me canso de decir que pertenezco a un liderazgo nuevo, que sabe que gobernar bien consiste en darle soluciones a los ciudadanos, sin importar su ideología, su tendencia política ni las diferencias con quienes hemos sido electos por el voto de la gente. Ellos convirtieron la política en un circo vacío, donde sólo se tienen discusiones infértiles que nada tienen que ver son el día a día de las familias venezolanas que, en tan sólo dos meses, son más pobres y siguen estando desprotegidas por un gobierno central que cada vez se endeuda más y resuelve menos.

Si tenemos los precios más altos del barril de petróleo en años, ¿cómo pretenden esconder que la devaluación es para intentar resolver la falta de dinero por culpa de un Estado que se gastó toda la plata en nombre del partido?

Si la economía va bien, ¿por qué prefieren empobrecer a las familias venezolanas, en vez de para la regaladera de dinero que el gobierno le hace a otros países para mantener las apariencias y algunas amistades políticas?

Si todo está bien, ¿cuál es el secreteo y la escondedera? ¿Hasta cuándo tendrán el embuste y el capricho como únicas políticas de Estado?

Nadie responde a esas preguntas. Prefieren hacerse los locos o inventarse embustes que no compran ni ellos mismos. Los simpatizantes del oficialismo con quienes he hablado recientemente, e incluso algunos que he leído opinando sobre el asunto, ponen en evidencia una sola cosa: le mintieron al Pueblo y eso tiene consecuencias inevitables.

Hoy están entrampados en sus mentiras. Pasadas las fechas electorales, abandonaron al Pueblo nuevamente, usándolo como si los venezolanos fuésemos sólo cifras y no seres humanos con necesidades, sueños y capacidades diferentes.

Lo que les pone más cuesta arriba el asunto es que los políticos del partido de gobierno se han convertido en enemigos de sí mismos, porque le han fallado demasiado a quienes por última vez confiaron en su palabra.

Mentirosos, dejen la cháchara y la politiquería y cúmplanle a los venezolanos. Ya va siendo hora de que ustedes mismos revisen los catorce años de promesas incumplidas que llevan a cuestas y se hagan responsables del fracaso que hoy es más evidente que nunca.

En esos catorce años los hemos visto cometer un error tras otro. Eso debería servir al menos para evitarlos a la hora de gobernar.

Gobernar es una tarea que requiere de voluntad y compromiso. Pero sobre todo de confianza. Y la confianza en ustedes cada vez está más rota, más devaluada.

Y si la tarea es demasiado grande para ustedes, háganse a un lado y dejen que un futuro mejor llegue a las vidas de los venezolanos. Un futuro que también los incluye a ustedes.

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La responsabilidad de un gobernante

Esta semana hicimos la entrega de la memoria y cuenta de la Gobernación de Miranda. Hablo en plural porque el trabajo de un buen gobierno se hace en equipo, consultando a los mejores y entendiendo que ni la improvisación ni el ensayo y error tienen cabida cuando las decisiones inciden directamente en la vida de la gente.

Cuando se rinde memoria y cuenta desde una posición en la cual nos han puesto los votos de muchos venezolanos, un buen gobernante sabe que no sólo está hablándole a quienes confiaron sus votos, sino sobre todo a quienes no lo hicieron. Esto lo digo porque la labor de un líder es demostrar que lo que dijo durante una campaña tiene razón de ser y ha sido pensado para cumplirse y para mejorar la vida de quienes viven en el lugar que gobierna, sea un municipio, un estado o una nación.

Los gobernantes tenemos que hacer nuestro trabajo sin discriminar a nadie. Y parte de nuestro trabajo es rendir cuentas. Soy un practicante ferviente de gobernar para todos por igual y me atrevo a decir que, en buena medida, esta manera de gobernar me ha permitido ser reelecto en los cargos que he ocupado dentro del gobierno regional. Y les aseguro que quienes me han acompañado durante mis gestiones pueden decir lo mismo.

Memoria y Cuenta
Sin embargo, no todo el país cree en la descentralización y en la idea del buen gobierno. Hay quienes creen que la centralización y la obediencia ciega a lo que se dicta dese Miraflores es la manera de hacer política. Cada quien es libre de respaldar el modelo política que más le convenza o, en muchos casos, que más le convenga. Pero tengo claro que a ellos también va dirigida nuestra memoria y cuenta, porque es a ellos a quienes tenemos que demostrarles que existe una manera de gobernar que no precisa del chantaje. Yo más que nadie creo en la transparencia, la honestidad y la vocación de servicio de quienes servimos al pueblo de Miranda dese la Gobernación. Y anda se compara a tener la conciencia tranquila.

Las condiciones en las cuales recibimos la Gobernación de Miranda son conocidas por todos. Así como todos saben quién era el gobernador anterior –aunque haya desaparecido de la vida política mirandina, luego de haber perdido por los votos esta gobernación– y qué tipo de políticas llevó a cabo durante su paso por el estado.

También es sabido que muchos de los entuertos y casos de corrupción vinculados con esa gestión reposan, engavetados, en varias de las instituciones que han sido secuestradas por su partido político. Usan su poder para esconder las fechorías y se inventan espejismos para intentar que desaparezca de la memoria de los mirandinos tanta sinvergüenzura que se permitió en Miranda durante esa época oscura.

Sin embargo, los mirandinos han dado un par de lecciones con sus votos. La primera, cuando decidieron que el Progreso llegara a esta tierra bendita, a pesar del saboteo sistemático que ha tenido nuestra gestión desde Miraflores. La segunda, cuando demostraron que los liderazgos verdaderos no se construyen porque alguien nombre con su dedo  a quien quiere que gobierne a los mirandinos, reeligiendo nuestra propuesta pensada para todos por igual. Miranda no se dejó ni se dejará expropiar el futuro, porque el pueblo de Miranda conoce la diferencia entre cómo gobernaron ellos, siempre pensando en su propio beneficio, y en cómo hemos gobernado y gobernaremos nosotros, de la mano con la gente y  pensando en darle soluciones a sus problemas con verdadera voluntad, sin miedo a los obstáculos que ponen los poderosos y mucho, muchísimo trabajo.

Pero una de las diferencias más importantes en cómo el pueblo de Miranda cree en esta nueva manera de hacer política es que cuando nos han apoyado con sus votos no lo han hecho pensando en mí como una sola persona, sino en la vida de cada uno de los ciudadanos mirandinos, en sus sueños, en su futuro y en lo que quieren para sus hijos.

Nuestra memoria y cuenta, además de demostrar cómo no nos dejamos ni nos dejaremos asfixiar por el gobierno central, demuestra algo mucho más grande: los mirandinos reconocen una gestión que los involucra y que quiere mantener viva la esperanza del resto de los venezolanos, demostrando que el buen gobierno es posible. Y es posible con transparencia, honestidad y verdadero compromiso.

Ahora, en un intento más de enlodar la política y seguir polarizando al país, el mismo político que los mirandinos sacaron de la gobernación por los votos inventa casos, arma espectáculos y hace bulla en la televisión. Repiten las fórmulas de una vieja manera de hacer política que tanto criticaron y de la que ahora parecen la versión desmejorada, cuando el país ha ido entendiendo poco a poco que un futuro mejor es posible.

Siguen llamando a la división, a la fractura, a la pelea. Incluso, sus reacciones y la labor de sus asesores más cercanos han dejado cada vez más claro que su política más feroz es la polarización. Una polarización hueca, vacía, infértil, que no nos conduce a nada sino a eso que ellos quieren: que se siga distrayendo al pueblo con la política para no darle soluciones. Es una consecuencia de la frustración y el desespero que les ocasiona ver que millones de venezolanos se han sumado a esta nueva manera de hacer política, a una esperanza que tiene en Miranda uno de sus símbolos más poderosos.

Ya no se trata de un candidato caminando por el país afirmando que vale la pena luchar. Ahora somos millones convertidos en los ciudadanos capaces de demostrar que nosotros sí vamos a construir el país que merecemos: un país con oportunidades para todos y Miranda como un ejemplo.

La única polarización que nos interesa es la de los problemas versus las soluciones. Así gobernamos en Miranda y así hemos logrado convencer a millones de venezolanos de que un futuro mejor es posible. ¡Porque ésa es la responsabilidad de un gobernante!

Sigamos adelante.

Es la hora de acercar el poder a la gente

Fui Alcalde de Baruta durante dos períodos y sigo creyendo que es uno de los cargos públicos más hermosos de todos los que se pueden tener.

Piense en quién es la autoridad ejecutiva más cercana a usted y verá que es el alcalde. Un alcalde vive en el mismo municipio que usted, conoce sus problemas y está cerca de ellos. Por eso los países donde los ciudadanos más progresan creen en la descentralización y en acercar el poder y las soluciones confiando en las autoridades municipales y regionales, permitiendo que la vida de las familias mejore de manera inmediata y palpable.

Los venezolanos vivimos un modelo centralista que excluye y no soluciona. Más que vivirlo, este modelo actual lo estamos padeciendo y cada vez las consecuencias son más evidentes. Por eso hay que luchar más que nunca para que las soluciones estén cerca de las personas. Y eso sólo se puede lograr con voluntad y buen gobierno.

Quienes mantienen ese poder centralista insisten en que los gobiernos regionales no tengan autonomía. Y la razón es muy sencilla: a ellos no les conviene que los ciudadanos vean que existe una manera distinta de hacer las cosas y por eso asfixian a las Gobernaciones y Alcaldías, incluso a las que pertenecen a su propio partido.

A ninguno de los jerarcas del poder ejecutivo les conviene que un gobernador o un alcalde, sean del partido que sean, hagan un buen gobierno. Dicho en dos platos: a este gobierno no le convienen los contrastes porque saben que lo están haciendo muy mal y saben que los venezolanos podemos diferenciar entre lo bueno y lo malo, entre lo justo y lo injusto. ¡Y sabemos hacerlo porque de eso se trata pensar el futuro!

Entonces, sabotean la gestión de quienes tenemos otra visión del país y del futuro. Incluso, terminan contagiando con su propia ineficacia a quienes forman parte de su tolda política y quieren trabajar por las comunidades, porque el monstruo burocrático y las mafias que han dejado crecer dentro del Estado son su peor enemigo. Es como si, dentro de toda la obediencia que le exigen a sus militantes mediante el chantaje, también exigieran a sus alcaldes y gobernadores que sean tan ineficaces como el gobierno central para no hacerle sombra.

A veces parece que los alcaldes del partido de gobierno  compitan para ver quién es el peor. ¡Podemos cambiar esta realidad! Venezuela será un mejor país cuando tengamos alcaldes que no piensen que es el partido lo que va a resolver los problemas de la gente, sino su voluntad y su trabajo.

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Me enorgullece saber que en la Gobernación lidero un equipo de trabajo que lucha todos los días contra un modelo que le cierra las puertas a la vida y que no da oportunidades para progresar. Y esa lucha no la damos por obediencia ni porque nos lo mande a decir Fulano de Tal, sino porque tenemos voluntad y estamos comprometidos con el buen gobierno. Lo hacemos porque sabemos hacerlo y porque para eso me eligieron los mirandinos, con quienes cada uno de mis directores y yo hemos seguido gobernando de cerca. Y muchas alcaldías podrían funcionar así, porque es lo que los venezolanos merecen.

No creo que las cosas que van mal en Venezuela vengan simplemente de un pensamiento malvado, sino de la absoluta incapacidad que tienen algunos políticos para pensar el futuro. Esa incapacidad es propia de quienes se atornillan al poder por el poder mismo, sólo por el placer que les da mandar y nada más. Este país no merece seguir siendo gobernado por adictos al poder, ineficaces que se esconden detrás del chantaje.

Somos nosotros, los venezolanos que creemos en el futuro, quienes vamos a vencer democráticamente ese modelo ineficaz y cruel. ¡Pero para eso debemos empezar a trabajar ya! Cada vez está más cerca la oportunidad para lograrlo: las elecciones municipales de julio. ¡Ésta es una oportunidad de oro para acercarle el poder a la gente y para demostrar que se puede gobernar bien y con los venezolanos!

Yo creo en un modelo donde el Estado apoye al pueblo, no que le quite los recursos y los retrase en Miraflores. El gobierno central debe entender que el progreso de Miranda y el progreso de los municipios contribuyen con el progreso de Venezuela. ¡Y si los de Miraflores se niegan a darse cuenta, nosotros se lo seguiremos demostrando a las familias!

Intentaron uniformar a un país al que siguen decepcionando, traicionando e incumpliendo, pero no pudieron con Miranda. Los comicios electorales que vienen han sido retrasados, pero hoy podemos decir que ya tienen una fecha.

Sé que el partido de gobierno logra que las elecciones se adelanten o se posterguen según les convenga. Pero también sé que las pasadas elecciones regionales hicieron pensar a muchos venezolanos, quienes ahora tienen una mayor conciencia de cuán importante es su voto, de cuánto afecta sus vidas y de cómo ayuda a que el país evolucione o se mantenga paralizado.

Empecé hablando de lo cercano que es un alcalde en nuestra cotidianidad porque estas elecciones van más allá de colores políticos. Estas elecciones se tratan del futuro de nuestra familia, de nuestra casa, de nuestra calle, de nuestro barrio. Y estoy seguro de que tú quieres que eso mejore.

¡Hagamos que Venezuela progrese desde nuestros municipios! Podemos hacerlo: depende de nosotros y de nuestras ganas de construir un futuro mejor.

Nuestro compromiso es mayor

Hace unos días presté juramento con mi mano puesta sobre la Constitución de nuestro estado Miranda; juré y juro defender a nuestro pueblo y seguir trabajando por el progreso y beneficio de todos los mirandinos.

Juramentación como Gobernador de Miranda Comenzamos un nuevo período, que asumo sin olvidar que el anterior planteó retos
enormes y que ahora debemos superarnos a nosotros mismos. El compromiso es cada
vez más grande.

Por eso este período comienza con una fuerza mayor. El 16 de diciembre no sólo
ganamos una elección, ganamos la oportunidad de seguir trabajando por nuestro
pueblo mirandino, de seguir haciendo las cosas bien y para todos por igual.

En Miranda resistimos a los intereses de un gobierno que quiere atraso, nosotros, al
igual que todos ustedes, queremos progreso. Aquí vinimos a trabajar por la paz y la
tranquilidad de todos, porque sabemos que hay un pueblo que clama por un gobierno
que esté dispuesto a trabajar por ellos y en solucionar sus problemas.

Estamos seguros de que el pueblo mirandino no se deja expropiar su futuro. Por eso
debo repetir que cada mirandino está llamado a imaginar el país que quiere tener y ser
parte de la fuerza necesaria para que cumplamos ese objetivo. Todo lo que ha hecho el
ser humano ha tenido que ser imaginado primero. Tenemos que pensar qué nos toca
hacer a cada uno para que el país que merecemos los venezolanos sea una realidad.
Todos somos responsables del futuro.

Por eso hoy quiero pedirles que no pierdan la fe, porque por encima de cualquier
diferencia nosotros seguiremos pensando en el bien de nuestra Miranda y de nuestra
Venezuela. Ustedes saben que cuentan conmigo y yo cuento con todos ustedes para
seguir luchando.

Luchar es lo que hicimos el 16 de diciembre y seguiremos haciendo en estos 4 años
que nos quedan por delante en Miranda. Nuestra lucha es a diario, para que cada día
más mirandinos puedan atenderse en nuestra Red de Salud Francisco de Miranda que
construimos desde cero y hoy es ejemplo en toda Venezuela. Nuestra lucha es para
que ningún niño se nos quede fuera de la escuela y sin la posibilidad de progresar.
Nuestra lucha es para decirle a este gobierno central que sus políticas económicas
son completamente erradas y que nosotros estamos dispuestos a demostrarles que
en Venezuela tenemos suficiente talento y un pueblo emprendedor que quiere salir
adelante y tener un futuro mejor, y que sólo necesitan el impulso para lograrlo.
Nuestra lucha es para que todas las viviendas sean de bloque. Nuestra lucha es para atender a todos por igual y garantizar su tranquilidad.

Por eso le pido a nuestros Secretarios: J. Maragall, G. Villasmil, R. Velasco, R. López,
O. Salinas, J. Fernández, V. Lira y Comisario E. Guzmán, nuestros Secretarios por el
Progreso, que hoy el compromiso debe ser mayor y la lucha debe ser más grande, para
darle a nuestro pueblo ese futuro mejor que merece. Nosotros estamos aquí para que
la nuestra ayuda llegue a donde tiene que llegar. Por encima de cualquier diferencia
debemos pensar en nuestro pueblo.

Nuestra Secretaria de Gobierno Adriana D’Elia y yo tenemos la misma vocación de
vida: servir a los demás, y eso es lo que hemos hechos durante todos estos años.
Ella sabe que debemos atender a todos por igual, sin importar su tendencia política.
Porque en Miranda seguiremos haciendo el bien, sin mirar a quién. Vinimos a servir,
no a ser servidos.

Nuestro pueblo nos conoce. Los cuatro años que tenemos por delante serán de más
compromiso y más lucha. Estos cuatro años serán para seguir profundizando nuestra
lucha y objetivos. Estos cuatro años serán para que sigamos construyendo escuelas,
liceos y preescolares. Estos cuatro años serán para que nuestra Red de Salud siga
creciendo. Estos cuatro años serán para seguir apoyando a nuestros emprendedores
y para seguir generando empleos. Estos cuatro años serán para demostrar que pese
a nuestro problema presupuestario, estamos para trabajar por la seguridad, para que
nuestro pueblo no viva en una casa de latón y para seguir trabajando por Venezuela.

Miranda tiene una responsabilidad con Venezuela: mantener viva la posibilidad de
imaginar un futuro mejor para el país. Muchas familias que esperan un cambio en sus
vidas en otras regiones del país siguen viendo cómo el aparato centralista les mata sus
sueños. Lo digo sin temor a equivocarme: lo que hoy construimos para Miranda es una
esperanza para todo un país.

Yo estoy en la construcción de una Venezuela donde todos se levanten tranquilos,
donde todos tengan una mejor vida. Nunca renunciaré a la lucha por nuestro pueblo.
Ese seguirá siendo el compromiso. Sin divisiones ni peleas, la única polarización que a
mí me interesa es la de los problemas contra las soluciones, y resolver esos problemas.

Demostramos que los liderazgos no se construyen por decreto ni a la sombra de
otros, sino trabajando y asumiendo las responsabilidades de tener la confianza de los
venezolanos. Yo me comprometo con ustedes a que Miranda será esa esperanza que
necesitan nuestros hermanos y ese lugar para ser felices juntos. Venezuela tiene más
futuro que pasado.

¡Que Dios bendiga a Miranda! ¡Que Dios bendiga a Venezuela! Seguimos adelante.

¡A votar, ahora más que nunca!

En Miranda sabemos gobernar. Tengo el orgullo de encabezar, desde hace cuatro años, un equipo de trabajo que cree y lleva a cabo las nuevas maneras de servir a los ciudadanos, sin exclusión y con el objetivo puesto en alcanzar las soluciones.

Somos un gobierno que ha estado siempre cerca de la gente, porque es así como se logra el buen gobierno. Y esto nos ha permitido cumplirle a los mirandinos, a pesar de los obstáculos que la oscuridad y las viejas politiquerías han intentado ponernos en el camino.

Si hemos podido estar siempre al lado de pueblo mirandino es por nuestra profunda vocación de servicio, y estamos claros en que volver a los tiempos de corrupción y pillaje que hubo en nuestro estado Miranda antes de que llegáramos sería perderlo todo.

Si hemos llevado a cabo con éxito las metas que nos hemos propuesto, es porque hemos gobernado con una planificación seria y sin improvisaciones que hagan que el proyecto de un gobierno se desvíe por el capricho de nadie.

Si hemos podido ganarnos la confianza del pueblo mirandino es porque conocemos las prioridades de las familias y siempre hemos estado cuando nos han necesitado, sin hacer chantaje político con las necesidades de quienes más apoyo necesitan. Nosotros conocemos los problemas de nuestro estado porque siempre hemos recorrido nuestras comunidades casa por casa, y los problemas sabemos como resolverlos.

De eso se trata hacer un gobierno regional eficaz. El asunto no es obedecer lo que ordena un gobierno centralista, por encima de las necesidades y las características específicas de cada estado. El asunto es defender los intereses de quienes habitan en la región que uno gobierna, mejorar su calidad de vida y rendir cuentas a todos los ciudadanos y no solamente a aquellos que pertenecen a un partido político.

Desde los gobiernos regionales podemos demostrar cómo se puede hacer las cosas bien, cómo puede funcionar un buen gobierno, podemos demostrar las distintas maneras de resolver los problemas y entre todos los estados podemos aprender de los más exitosos para evitar aquellos que terminen siendo ineficaces por burocráticos o mal planificados. Sólo así se logra entender cuáles liderazgos se amoldan más con sus metas, con sus sueños, con su visión de futuro. Desde las regiones podemos demostrar en una menor escala lo que se puede lograr en un país; y en Miranda hemos podido hacerlo.

Sin embargo, hay otras formas de gobierno que intentan uniformar todo. Incluso los sueños y las metas de cada persona. Aquellos que lo han logrado lo han hecho porque convencieron a sus hermanos de que no hay otras opciones posibles, de que no pueden cumplir sus metas y de que el futuro no vale la pena.

Nosotros, los mirandinos, somos más fuertes que eso. Nosotros sabemos que tenemos más futuro que presente. Nosotros sabemos que el futuro y los sueños de cada uno de nosotros valen la pena. Nosotros sabemos que sí hay un camino hacia un futuro mejor y que nuestro pueblo quiere, puede y merece vivir mejor.

Por eso es necesario que haya una opción que muestre que hay maneras de hacer política que sí alcanzan las soluciones reales a los problemas reales.

Ahora más que nunca debemos salir a votar, porque al votar lo hacemos por cada uno de nosotros, por cada uno de nuestros familiares, por cada uno de nuestros vecinos, pero también por cada uno de los venezolanos a quienes sus gobernadores le han ido uniformando el futuro.

¡Miranda encontró su camino! Y por eso nuestro estado seguirá siendo una muestra de que un futuro mejor es posible. Y ese es el futuro que estamos construyendo juntos, con obras que están cerca de las familias, concebidas para servirle a los mirandinos.

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Éste es el momento de elegir a las autoridades que están más cerca de las soluciones que afectan nuestras vidas. Cuando se elige a un funcionario público se hace para gobernar con él, no para obedecerlo.

Las regiones deben mantener su autonomía por dos razones: primero, porque el centralismo afecta a las regiones, no todo se puede decidir en Miraflores; y segundo, porque cuando se uniforma un país lo único que se logra es esconder la crítica y complacerse en la mediocridad de los ineficaces.

Los líderes políticos lo son gracias a sus equipos de gobierno. Es importante que sean personas preparadas y capaces de resolver. Eso es lo que vamos a decidir y en eso consiste la elección: elegir el equipo mejor capacitado para responder ante las crisis y las coyunturas que viven las regiones.

Cada una de las soluciones que el Gobierno de Miranda ha construido y seguirá construyendo tiene detrás a ese equipo de trabajo que me enorgullece y me honra liderar, porque los conozco, porque sé que conocen nuestro estado y porque conozco el tamaño de su compromiso con las familias de Miranda.

Votar no cuesta nada, pero no hacerlo sí que sale caro. Votar es un derecho en el presente, pero también una responsabilidad con el futuro.

¡Ahora más que nunca debemos salir a votar por la opción en la que creemos!

Se trata de nuestro futuro y de mantener nuestra confianza en el futuro.

¡A votar! Que Dios bendiga a Venezuela.

En Miranda seguimos adelante

¡En una semana los mirandinos decidiremos continuar en este camino de progreso para todos! El próximo domingo decidiremos seguir avanzando hacia un futuro mejor y no volver a un pasado de oscuridad y corrupción. ¡En Miranda seguimos adelante, hacia el Progreso para todos!

Esta semana termina la campaña electoral y tenemos la certeza de que nos hemos dedicado por completo a llevar nuestras propuestas para el progreso a cada rincón de nuestro estado. Y no sólo en los días de la campaña, sino desde el mismo día que comenzamos a gobernar Miranda: cuatro años que nos han servido para llegar a las comunidades, a las casas de miles de mirandinos y conocer sus inquietudes y planteamientos para construir el estado que queremos.

Hemos gobernado Miranda con un compromiso claro: trabajar para todos, sin importar su tendencia política, porque sabemos que ya es hora de dejar de lado los conflictos y las divisiones, es hora de que trabajemos juntos para construir un futuro mejor.

Sabemos que las personas y las comunidades deben ser protagonistas en la construcción de ese futuro: uno en el que todos podamos progresar. Porque todos debemos ser parte de un equipo, el mejor equipo para seguir construyendo el estado que todos queremos.

Nosotros hemos trabajado por Miranda sin descanso, a pesar de los obstáculos y de las restricciones que nos ha impuesto el gobierno central. Ahora hablan de recuperar Miranda, como si nuestro estado fuera un premio, lo que demuestra que su único interés es lograr un dominio puramente político, sin preocuparse por las personas y sus necesidades. Además, el candidato de la oscuridad ya tuvo su oportunidad de ayudar a Miranda y no lo hizo: muchas veces se le solicitaron recursos y, como vicepresidente, se los negó a nuestro estado, a nuestro pueblo.

Ahora, cuando se acercan las elecciones, quieren hacernos ver que están trabajando. Entregan casas, inauguran tramos de carreteras que debieron estar listas hace años y anuncian que ahora sí van a construir… como si fuera una gran noticia que el gobierno trabaje y haga lo que tiene que hacer. Pero el pueblo mirandino sabe que no es con mentiras, con chantajes ni con miedo como seguiremos construyendo el futuro de Miranda.

Comprometidos con el futuro de Miranda

Tenemos la certeza de que juntos podemos alcanzar el sueño de tener un futuro mejor, un estado en paz, con tranquilidad, con más educación, más viviendas, mejores servicios públicos y empleos con calidad para todos.

GABINETE Y ENTREGA DE CERITFICADOS DE CONSTRUCCION EN PARACOTOS_GS (12 de 1)

Sabemos que nuestro estado y los mirandinos tenemos la mirada puesta en el futuro. Por eso sabemos que no podemos regresar a ese pasado de corrupción y oscuridad que representa el candidato impuesto por el jefe del gobierno central. ¡En Miranda seguimos avanzando!

Nosotros estamos convencidos, y lo hemos demostrado en nuestra gestión, que es posible construir un futuro mejor para todos por igual. Estamos convencidos de que podemos aprovechar el potencial que tenemos para seguir construyendo el estado que nos merecemos, dejando de lado el conflicto, la división y eliminando los obstáculos, con un gobierno eficiente, que brinde oportunidades y que asuma ante los todos el compromiso de ponerse al frente de las soluciones, de la construcción de ese futuro. ¡Porque hemos demostrado que sí es posible lograrlo y que juntos tenemos la fuerza para hacerlo!

El próximo domingo tenemos un compromiso con nuestro estado Miranda. Porque esta elección se trata de escoger entre dos propuestas muy claras: el camino del progreso y la construcción del futuro o la vuelta al pasado, a la corrupción, al conflicto, a la división y la ineficiencia.

Porque eso es lo que vamos a decidir el próximo domingo: si queremos volver al pasado o si queremos un estado que siga avanzando hacia el futuro, un estado donde todos podamos progresar y vivir mejor. Lo que vamos a decidir el próximo domingo es si queremos un estado que forme parte de un partido político o uno donde lo que importe sean las personas.

Yo quiero que ustedes sigan con ese estado de progreso que hemos venido construyendo durante los últimos cuatro años. Por eso los invito a votar por ustedes, a votar por Miranda.

Cuentas conmigo, cuento contigo.

¡Seguimos adelante!

Miranda: un equipo para todos por igual

Los mayores desafíos de la política y de los gobiernos no están en qué hacer, sino en cómo hacer las cosas que hay que hacer; y nuestro compromiso con el pueblo al cual servimos es hacer las cosas bien: hablar menos y trabajar más. No se trata de prometer sino de comprometerse en la solución de los problemas. 

No podemos negar que coincidimos en muchos aspectos, sobre todo en lo social, con muchos de los diagnósticos que se expresan en el discurso del gobierno central y de sus voceros. ¿Cómo negar que la salud y la educación en Venezuela requieren mayor equidad y calidad? Eso sería tan poco sensato como plantearse eliminar las misiones que, por el contrario, lo que requieren es crecer, institucionalizarse, democratizarse y dejar atrás todo sentido al servicio de una ideología. 

Las diferencias se ponen de manifiesto cuando vemos la puesta en práctica de las soluciones: allí vemos las enormes diferencias entre dos modelos y dos maneras muy distintas de entender lo que debe ser el papel de un servidor público.

Nuestro modelo nada tiene que ver con esa lección aprendida que repiten ciertos voceros oficialistas cada vez que se quedan sin argumentos, según la cual todo aquel que se atreve a llevarles la contraria trabaja para el imperialismo.

Nosotros en Miranda somos un equipo de gobierno comprometido, que sabe hacer las cosas bien y que trabaja por el beneficio de todos los mirandinos. El gobierno central, en cambio, pone un candidato que representa la oscuridad que ya nuestro estado Miranda superó. Un candidato que tiene el mismo equipo de corruptos que se rotan el poder. Pero nuestro pueblo sabe que a ellos lo que les importa son sus intereses personales y no los de los mirandinos.

Cuando en diciembre de 2008 el pueblo de Miranda nos dio su confianza también nos propuso un gran reto: comenzar a hacer realidad los compromisos que habíamos adquirido con nuestro pueblo, pero para ello debíamos primero reconstruir la institucionalidad destrozada por la gestión anterior.

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Un paso esencial para el progreso de Miranda era constituir un equipo ejemplar, con profesionales ampliamente reconocidos tanto por su experiencia en el área como por su vocación hacia lo público. Hablo de gente que, además de estar cualificada de forma específica, tuviese la entereza para soportar los ataques que obviamente se nos vendrían encima y la capacidad de comprometerse a fondo, con entusiasmo, en una dinámica de estrecha colaboración con las comunidades.

Además, nos propusimos construir un gobierno para todos por igual, que brindara acceso a todos los beneficios que por derecho pertenecen a los mirandinos, sin discriminación de ningún tipo.

Así, con un gran equipo de trabajo y con la convicción de que nuestro pueblo merecía un mejor camino, logramos sobreponernos a la limitante de una administración central que nada más llegando arrebataron todo un conjunto de competencias que nos hubiesen permitido demostrar mucho más rápido que sí era posible tener servicios de mayor calidad.

Pero pese a los obstáculos que nos quisieron poner, hoy tenemos una gestión con resultados concretos que se traducen en mejoras en la calidad de vida del pueblo de Miranda. El candidato de la oscuridad, escogido directamente por el jefe del gobierno central, sólo tiene fracasos que mostrar,  aún cuando en los cargos que ha ocupado hubiese podido ayudar mucho a Miranda, no lo hizo, demostrando cómo funciona la vieja política del servicio de un partido y no en beneficio de las personas.

Nosotros los pusimos en evidencia. Por eso, cada vez que pueden juegan con mayor fuerza a nuestro fracaso, temerosos de que lo alcanzado sirva de espejo a nivel nacional, aunque quien se beneficia de todos nuestros planes es el pueblo mirandino.

Sabemos que no basta decir que quieres eficiencia, hay que demostrarlo. El candidato del gobierno ya tuvo su oportunidad y le falló a los mirandinos. Nosotros nos mantendremos firmes en nuestras convicciones de servir a todos sin poner atención al saboteo.

Ante un gobierno que sólo se ocupa tarde y mal de los problemas, como la electricidad, la vivienda, la vialidad o la inseguridad, nosotros estamos convencidos de que el pueblo elegirá nuestra manera de gobernar: para todos y en equipo, con gente que sabe lo que hace e involucra al pueblo para alcanzar juntos el progreso de todos.

¡En Miranda seguimos avanzando hacia un futuro mejor!