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Seguimos adelante defendiendo la verdad

 

1016229_572139392848818_1169086160_nMillones de venezolanos salen día a día a intentar hacer de éste el mejor país del mundo. Cada quien lo hace desde su vocación, desde lo que ama, desde lo que sabe. Es por eso que seguimos aquí, consolidando un liderazgo, dando la cara y desenmascarando la mentira, defendiendo ese sueño que tenemos todos los venezolanos de construir un futuro mejor.

Hoy, los voceros del gobierno quieren hacernos creer que han encontrado soluciones a los problemas. Sin embargo, esta semana el Banco Central de Venezuela anunció que el índice inflacionario de julio se ubicó en 4,7%. Con este resultado, el indicador de precios al consumidor acumuló un incremento relativo de 25,0% durante el primer semestre del año, por encima del 7,5% obtenido para el mismo período del año anterior. Es decir, hoy somos más pobres de lo que éramos el mes pasado, incluso que la semana pasada. Usted, por culpa de la ineficacia del gobierno, no puede ahorrar ni planificar con tiempo sus metas y le están prohibiendo decidir su futuro.

Este modelo económico ha sometido a nuestro pueblo al hambre y a la pobreza. En 14 años la inflación ya ha alcanzado el 1.790%, muy por encima de los países vecinos de Latinoamérica. ¡La inflación golpea con más fuerza al más pobre! Ha quedado en evidencia el fracaso y la necesidad de cambio de un modelo que ha fracaso. ¡Es la única obra que tiene este Gobierno! Son precisamente estas las cosas que el Gobierno quiere tapar con escándalos. Está en nosotros evitar que sea así.

Pero la lista continúa, tenemos problemas en materia de educación, en salud, en infraestructura, en poder adquisitivo, escasez, desabastecimiento. ¿Cabe entonces preguntarse por qué estamos en esta situación? Porque a los que se mantienen en el poder no les importa lo que le sucede a los venezolanos. Son una muestra más de la ineficiencia y corrupción que ha invadido a los sectores más cercanos al gobierno, los mismos que creen que pueden tapar el sol con un dedo y que unas pocas medidas y unas cuantas detenciones bastan para ocultar la verdad.

La estructura de este gobierno ya está corrompida. Sólo a quienes desean el poder por el poder, sin ánimos de servir, les conviene que los pobres sigan siendo víctimas de las trampas de la pobreza y dependiendo del Estado. Es por eso que están entrampados y se niegan a reconocer la verdad.

No se gobierna a partir de buenas intenciones sino de eficiencia, responsabilidad y legitimidad. Lo que les importa es seguir enriqueciéndose, llenar sus bolsillos con el dinero que es de todos los venezolanos, mientras que el ciudadano común tiene que hacer horas de cola para conseguir los productos de primera necesidad, ha tenido que cambiar sus hábitos de consumo porque el dinero ya no le alcanza y tiene que ir a varios hospitales para poder ser atendido Lo peor es que están jugando con el hambre del pueblo, con el futuro de nuestros hijos. ¿Ustedes creen que es eso justo?

Los venezolanos merecemos una vida mejor. La incapacidad para reaccionar en el momento adecuado y con los cambios necesarios nos ha empobrecido a todos, y eso tiene una razón de ser: durante 15 años han gobernado solamente por motivos electorales, para mantenerse enchufados al poder y no para resolver los problemas de fondo. Hoy, padecemos las consecuencias.

Mientras ellos siguen justificando sus errores, ahora dicen que llevan adelante una cruzada contra la corrupción pero ¿quiénes son los que manejan el Bandes, el Fondo Chino, Cadivi? Ponen presas a 5 personas pero no van al problema de fondo. ¿Qué pasó con el expediente que entregamos de Diosdado Cabello cuando recibimos nuestra gobernación en la ruina? ¿Se investigó algo? Nada. A los enchufados no les conviene investigar porque todos ellos están involucrados. Ya se les acabaron los culpables y nadie puede sostener tantas mentiras durante tanto tiempo.

Ha sido mucho lo que hemos visto y aprendido en estos últimos años. Hoy, somos un pueblo que sabe que la verdad gana sobre la mentira y nosotros estamos aquí para desenmascarar a quienes quieren ocultar la verdad.

¡Que Dios bendiga a Venezuela! Seguimos adelante defendiendo la verdad.

 

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Esta lucha es de todos

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Cuando los corruptos se desesperan y saben que se les empiezan a ver todas las costuras, buscan cómo distraer, engañar y evadir sus responsabilidades. Tenemos quince años viéndolo: Nicolás y su combo de enchufados forman parte de esa vieja y tramposa manera de hacer política en la cual nadie asume sus responsabilidades y se inventan culpables, saboteadores y bombas de humo.

Pero si hay un grupo de personas al cual los enchufados no van a poder engañar nunca más es a las madres venezolanas. Lo digo porque afortunadamente siempre he gobernado cerca de ellas, oyéndolas y atendiendo sus necesidades. Las madres venezolanas no paran y echan para adelante, pero no porque las condiciones del país se lo permitan, sino porque su empeño por sacar adelante a los suyos y su fuerza para hacerle frente a todos los obstáculos que la realidad y resolver son casi infinitos.

En un encuentro reciente con las Madres Cuidadoras, en los Valles del Tuy, pudimos conversar sobre eso. ¡Están tan claras que, como líderes, hablar con ellas nos fortalece y nos hace saber que vamos por el camino correcto! Pero es indignante saber que el gobierno nacional tuvo la oportunidad de brindarle calidad de vida a cada familia necesitada y no lo hizo, distrayéndose en discusiones absurdas y dándole palazos al viento para justificar un modelo que ya está más que agotado.

¿Hasta cuándo creían que les iba a durar esa estrategia de politiquería barata de echarle la culpa al otro? Ya el 14 de abril se dieron cuenta de que la mentira ha quedado al descubierto y han tenido que utilizar todas las estrategias habidas y por haber para distraernos de esa lucha. Pero ha sido imposible: lo que han hecho es sumar una causa con otra y otra más, hasta quedar entrampados en las consecuencias de su manera de gobernar.

A la crisis política se les sumó la económica, ambas con claros culpables. Luego les vino la escasez. Han sido incapaces de manejar de manera responsable el tema de la H1N1. Y, luego, las protestas de nuestros profesores universitarios han puesto evidencia lo poco que le importa al partido de gobierno el futuro del país. Pero, en cada casa de cada ciudad y cada pueblo de Venezuela, está cada una de las madres de familia que han sido castigadas por las políticas de Nicolás y su combo, mientras la Fiscalía se hace la loca con quienes cada vez tienen más y más plata, más y más escoltas, más y más negocios.

Nicolás está desesperado intentando que la gente mire hacia otro lado, para esconder su ilegitimidad. Pero lo que ha hecho es que incluso quienes aún confiaban en ese proyecto vean el tamaño de la irresponsabilidad de quienes siguen enchufados a Miraflores ante el abandono de la producción nacional, el desabastecimiento, las devaluaciones, la inflación, la escasez, que la plata no alcance, las muertes por violencia, la inseguridad, el desempleo, el pésimo estado de los servicios públicos, su incapacidad para atender una epidemia, la falta de divisas, la dependencia de las exportaciones y el abandono del sistema público de salud y las construcciones de obras y viviendas paralizadas.

Esa gente votó por un cambio. Esa gente sabe lo que pasó el 14-A. Ésa es nuestra gente, que no se va a dejar expropiar el futuro y que redoblará las fuerzas en las próximas elecciones del 8 de diciembre para hacerles cada vez más cuesta arriba el guiso y la trampa. Esa gente es la que va a cambiar la historia, Nicolás. No tú ni tus jalamecates. Tu partido ha cometido la salvajada de obligar a las madres de familia a resolver lo que la mediocridad de las políticas de un modelo agotado no resuelve. Y ésa es una verdad tan grande como son las madres venezolanas. Pero ellas también saben que nosotros sí sabemos resolver y dar soluciones. Y si amenazas con afectar nuestros recursos, o con invisibilizarnos en los medios de comunicación o con seguir montando ollas que terminan en puro humo, igual sabremos resolver junto al pueblo. Y eso es algo que ya ustedes no pueden hacer, porque perdieron la confianza del pueblo al jugar con su esperanza.

Y esas madres de familia con las cuales jamás he perdido contacto, llenas de fuerza y ganas de futuro, han sido las grandes iluminadoras del resto de nuestros hermanos y hermanas. Son nuestras principales movilizadoras. Son la fuerza que ha hecho posible que cada vez más venezolanos despierten.

Ustedes creían que desapareciéndonos de los medios iban a detener la fuerza del futuro que está en cada una de las casas del país. Pero a una madre, Nicolás, jamás vas a poder alejarla de su familia, ni de sus vecinos ni de su comunidad. Ellas están más cerca del país de verdad que tú y que tus ministros de palacio, que ahora están más pendientes de que en otros países te reconozcan.

Porque ahí es donde está el motivo de tu desespero: sabes muy bien que dentro de esas casas, en las familias, en las comunidades donde esas madres son ejemplo y motor, tus intentos por legitimarte no llevan vida, porque es ahí donde se siente el hambre, donde se llora a los muertos y donde el agua y la luz no llegan.

Tener patria no es montar un desfile y obligar a la gente a escucharte, Nicolás. La patria no son números maquillados. Tener patria es que cada madre pueda estar tranquila al saber que ella y los suyos tienen seguridad, que en el hospital más cercano a su casa hay recursos, que se puede ahorrar un poquito de la quincena y que nadie en toda su comunidad va a tener que acostarse sin comer ese día.

Y por eso cada una de esas madres seguirá haciendo crecer el respaldo electoral el próximo 8 de diciembre. Ellas le echan demasiado pichón cada día de su vida, así que ninguna de esas mujeres está dispuesta a ponérsela papayita a los corruptos ni a los tramposos. Yo confío en ellas y ellas han confiado, confían y confiarán en mí y en nuestro proyecto de futuro.

Qué Dios bendiga y les dé fuerza a cada una de nuestras madres. Sigamos adelante.

¡Estamos ganando!

Los venezolanos tenemos demasiado tiempo esperando. Hoy, las instituciones siguen poniéndonos por debajo de las prioridades partidistas que quienes las encabezan y exhiben sin ninguna vergüenza. Sin embargo, el pueblo ya no se deja engañar por esos enchufados, que ya empiezan a tener conciencia de que la justicia llega. Cada familia venezolana de cada pueblo y cada ciudad saben quiénes son los que quieren obstruir la justicia, el progreso y el futuro de Venezuela. Lo que no esperaban desde los altos puestos del partido de gobierno es que sus bases, cada vez más decepcionadas, iban a mantener encendidas sus esperanzas en tener un mejor país, a pesar de la ineficacia y la corrupción.

Creyeron que iban a cansar a un pueblo que es incansable. Creyeron que a punta de violencia y bravuconadas iban a asustar a los millones que queremos que las cosas cambien. Creyeron que iban a hacer que el pueblo se acostumbrara a vivir en condiciones inaceptables. Pero el 14 de abril se llevaron una sorpresa que todavía no saben dónde esconder.

Ni la complicidad de un CNE secuestrado por enchufados partidizados, ni siquiera un TSJ que se hace el loco delante de lo que todos los venezolanos vemos con los ojos bien abiertos, ni con un monopolio mediático que los ha llevado al desespero de casi llevar más cadenas que días de gobierno. Nada de eso ha logrado borrar de nuestros hermanos y nuestras hermanas la convicción de que este país cambió y de que quienes están cometiendo sus últimas arbitrariedades son una manada de corruptos que está por comenzar su estampida.

Intentaron esconderse detrás de la esperanza de la gente y detrás del dinero que pertenece a los venezolanos. Pero se les acabó el estado de gracia y se pusieron en una situación comprometida: hoy la principal víctima de sus propias trampas es Nicolás. Y ahora no saben qué hacer con eso.

Durante 14 años engañaron a un pueblo prometiendo y disponiendo. Hoy simplemente han demostrado que no pueden gobernar un país y que, peor aún, son incapaces de asumir las responsabilidades de este desastre. Siguen buscando culpables como quien busca fantasmas, cuando todos sabemos que los culpables son esos que están mal gobernando el país.

Nos condujeron a una crisis económica por su ineficacia y ahora no saben cómo sacarnos de ella. Construyeron esta crisis política por estar aferrados al poder y ahora no saben cómo legitimar una farsa que ya ni su militancia les cree. Armaron las condiciones para que haya una crisis en la que no se respeta la vida de los venezolanos y ellos mismos han visto cómo se les escapa de las manos el asunto de la inseguridad con 20 planes que han sido un fracaso tras otro.

Eso no se oculta con cadenas, Nicolás. Eso no se oculta con violencia. Eso no se oculta inventando fantasías de conspiración que nadie cree.

Las crisis se resuelven. Los problemas se atienden. Los obstáculos se superan. Pero para eso tiene que estar al mando alguien que sepa lo que debe hacerse, con un equipo capacitado y una planificación verdadera. Los venezolanos estamos esperando soluciones y Nicolás y su equipo no dejan de demostrar que son unos incapaces. Hoy en el gobierno central el único talento que se exige es la fidelidad a un proceso que se volvió puro humo. La preparación, la honestidad y la sensatez han pasado a un segundo plano. Venezuela no merece que la sigan gobernando una banda de incapaces que saben que llegaron ahí por repetir consignas y obedecer los caprichos de otro.

El pueblo lo sabe. Por eso el 14 de abril pasó lo que en Miraflores y en el CNE saben que pasó. Lo que nosotros sabemos que pasó. Lo que el Tribunal Supremo de Justicia sabe que pasó. Sin embargo, hoy los venezolanos estamos esperando una respuesta del TSJ, cuando desde hace rato se le vencieron los plazos para la admisión y el pronunciamiento. Esos que creen que el poder dura toda la vida terminan siendo castigados por la historia y por el pueblo, porque el poder es un préstamo del pueblo, del electorado, de las familias a las cuales hay que cumplirles y servirles, hayan votado por uno o no. Ellos olvidan eso porque en su partido creen que una tolda política es el Estado, y se equivocan de cabo a rabo: el Estado hoy está siendo usurpado por la complicidad y la trampa. Y, como dice la sabiduría de nuestro pueblo, la tramposería sale. Pero lo peor es que cada una de las decisiones equivocadas que toman afecta la vida y el futuro de los venezolanos y las venezolanas de bien.

¡Reconozcan que no pueden con el monstruo que ustedes mismos han creado, señores del partido de gobierno! Es más que evidente que en su equipo de trabajo, ese donde los mismos enchufados cambian de puesto cada vez que pueden, no es la gente que sabe hacer las cosas bien. Hoy están despilfarrando mucho más que el dinero de la nación, están derrochando las esperanzas y el futuro de los venezolanos, y ninguno de ustedes tiene el derecho de hacerlo. Basta del extravío en que tienen al país. Reconozcan que dejaron que el proyecto se les desgastara en las manos, revísense y dejen de impedir que a Venezuela llegue el futuro. Es lo mejor, incluso para ustedes, al menos para que tengan la oportunidad de ver cómo un buen gobierno sí puede llevar este país hacia adelante. Ese buen gobierno que los electores exigieron el 14 de abril y que ustedes se niegan a entender, porque no sabrían qué hacer al bajarse del poder donde hoy se encuentran encaramados.

¡Dejen que el progreso y el futuro lleguen a la vida de los venezolanos! Existe un nuevo liderazgo que sí sabe lo que hay que hacer para tener el país que merecemos. Somos millones y somos más, eso no podrán ocultarlo porque es una realidad palpable, no una fantasía más mostrada en televisión y en cadena nacional

Esta lucha que estamos llevando adelante es por la verdad, y la estamos ganando. ¡Que Dios bendiga a Venezuela!

¡Sus errores no van a comprometer nuestro futuro!

2013-05-16 GABINETE PARROQUIAL NUEVA CUA (SECTOR SAN MIGUEL CALLE 9) FOTO LENIN MORALES (3)

La prueba más clara de que al gobierno central —es decir: al partido de gobierno— no le importan los venezolanos es cómo son capaces de desconocer la voluntad popular, saltarse las leyes y jugar con el futuro de una familia, de un pueblo, de una ciudad, de un estado, de un país.

Traicionar durante catorce años las promesas hechas al pueblo, impedir que los poderes trabajen de manera independiente, permitir que la corrupción sea campante e impune, someter al pueblo a una inflación grosera mientras los precios del petróleo están más altos que nunca, dejar que nuestra gente muera a manos del hampa, robarse elecciones, ignorar a la mitad de un país que no ha permitido —ni permitirá— que le expropien la esperanza.

Así están viviendo las familias venezolanas del presente, pero así no es como viviremos el futuro. Hemos aprendido y no seremos nosotros quienes cometamos los errores del pasado ni los del presente. A los cuarenta años que el fallecido presidente culpaba se le han sumado más de catorce años más de ineficacia, violencia y deterioro de la calidad de vida del venezolano.

¡Y más de medio siglo de políticas erradas son demasiados años de irrespeto al pueblo! Hoy vemos cómo, además de los nuevos errores, el partido de gobierno padece de los peores males de la política de estos tiempos: desconexión de los problemas reales del pueblo, incapacidad para conseguir soluciones, división, ilegitimidad, luchas intestinas por el poder, corrupción galopante y a los ojos del pueblo, ineficacia, falta de credibilidad, fractura del liderazgo nacional, conflictos entre los jerarcas de la capital y el liderazgo regional.

¡Por eso perdieron la mayoría popular desde hace rato! Esta farsa que pretenden es insostenible porque está fundada en mentiras, en irrespetos y en su incapacidad para gobernar.

En el partido de gobierno hay miedo y por eso huyen hacia adelante.

Por eso quiero recalcar que, en esta especie de tormenta de malas noticias a las cuales nos tiene acostumbrado el gobierno, no se nos olvide que el miedo a auditar las elecciones del 14-A es prácticamente lo que se llama una confesión de parte: saben que la elección no les da, saben que están allí en un “mientras tanto” que intentan alargar con mentiras y creen que generando otros escándalos y otras matrices harán que se nos olvide que somos mayoría.

Pero eso, Nicolás, hoy en día y con este pueblo es imposible.

Cada uno de los ciudadanos que votó por nuestra opción votó por el futuro, no por este gobierno que solamente remienda y pone parches a los síntomas del desastre pero resulta incapaz de reconocer sus errores y planificar, por una vez en su vida, la posibilidad de solucionar alguno de los problemas.

Pero ya ha quedado claro: no saben cómo hacerlo. La escasez, la falta de producción, el problema con las divisas, la crisis en PDVSA, las persecuciones a los empleados públicos, el embuste del sabotaje, lo que consiguieron en Corpoelec, las rotaciones ministeriales de los mismos irresponsables, el fracaso de veinte planes de seguridad, la crisis de viviendas, el desempleo, la crisis hospitalaria, tener al alcalde del municipio donde más matan y roban a los venezolanos como mandadero del CNE, el paquetazo Rojo que nos hizo mucho más pobres, el infierno en que se han convertido los puertos, la falta de servicios públicos, el estado de la infraestructura nacional, la cantidad de proyectos parados y atrasados, el aumento de la deuda, el alza de los precios de los alimentos, el gasto excesivo en armas, el sueldo de los profesores universitarios…

Cada una de esas cosas es una prueba de que el partido de gobierno no sabe lo que hace.

En apenas un mes de la imposición ilegítima de Nicolás Maduro por parte del CNE, hasta en sus propias filas han revivido la figura del revocatorio, porque el pueblo no puede seguir esperando por soluciones que sabe que no le van a llegar desde tamaña pandilla de incompetentes.

Por eso los verdaderos resultados del 14-A son los que tú y yo conocemos, Nicolás. Porque los venezolanos se cansaron de esperan un futuro que no ha sido otra cosa que mucha televisión, mucha viajadera, muchos regalos para el exterior y muy pocas soluciones.

El 14-A no se nos olvida. Ni a nosotros ni al pueblo, señores del partido de gobierno. Y para tranquilidad de todos, yo sé que el liderazgo que encabezo tiene bastante claro qué es lo que debe hacerse y cómo se debe hacer. Sus errores del presente no van a comprometer el futuro de todo un país. Pero eso sí: cada vez que hostigan, cada vez que dejan un crimen impune, cada vez que comenten un exceso, cada vez que ignoran al pueblo, cada vez que criminalizan la protesta y cada vez que inventan nuevos culpables del desastre que ustedes han generado pasa una sola cosa: nuestro camino crece, se llena de gente y se convierte en la verdadera opción de futuro para todos, sin exclusión y haciendo lo que se debe hacer.

El 14-A el pueblo lo dejó bastante claro. Y ellos, en el partido de gobierno, lo saben. Perdieron al pueblo porque les robaron la esperanza. ¡Y nosotros se la hemos devuelto! Y no vamos a permitir que el pueblo sea traicionado nuevamente. Esta lucha es por la verdad y por el futuro, y esas dos fuerzas son indetenibles.

¡Venezuela somos todos! Que Dios los bendiga…

Es la hora de acercar el poder a la gente

Fui Alcalde de Baruta durante dos períodos y sigo creyendo que es uno de los cargos públicos más hermosos de todos los que se pueden tener.

Piense en quién es la autoridad ejecutiva más cercana a usted y verá que es el alcalde. Un alcalde vive en el mismo municipio que usted, conoce sus problemas y está cerca de ellos. Por eso los países donde los ciudadanos más progresan creen en la descentralización y en acercar el poder y las soluciones confiando en las autoridades municipales y regionales, permitiendo que la vida de las familias mejore de manera inmediata y palpable.

Los venezolanos vivimos un modelo centralista que excluye y no soluciona. Más que vivirlo, este modelo actual lo estamos padeciendo y cada vez las consecuencias son más evidentes. Por eso hay que luchar más que nunca para que las soluciones estén cerca de las personas. Y eso sólo se puede lograr con voluntad y buen gobierno.

Quienes mantienen ese poder centralista insisten en que los gobiernos regionales no tengan autonomía. Y la razón es muy sencilla: a ellos no les conviene que los ciudadanos vean que existe una manera distinta de hacer las cosas y por eso asfixian a las Gobernaciones y Alcaldías, incluso a las que pertenecen a su propio partido.

A ninguno de los jerarcas del poder ejecutivo les conviene que un gobernador o un alcalde, sean del partido que sean, hagan un buen gobierno. Dicho en dos platos: a este gobierno no le convienen los contrastes porque saben que lo están haciendo muy mal y saben que los venezolanos podemos diferenciar entre lo bueno y lo malo, entre lo justo y lo injusto. ¡Y sabemos hacerlo porque de eso se trata pensar el futuro!

Entonces, sabotean la gestión de quienes tenemos otra visión del país y del futuro. Incluso, terminan contagiando con su propia ineficacia a quienes forman parte de su tolda política y quieren trabajar por las comunidades, porque el monstruo burocrático y las mafias que han dejado crecer dentro del Estado son su peor enemigo. Es como si, dentro de toda la obediencia que le exigen a sus militantes mediante el chantaje, también exigieran a sus alcaldes y gobernadores que sean tan ineficaces como el gobierno central para no hacerle sombra.

A veces parece que los alcaldes del partido de gobierno  compitan para ver quién es el peor. ¡Podemos cambiar esta realidad! Venezuela será un mejor país cuando tengamos alcaldes que no piensen que es el partido lo que va a resolver los problemas de la gente, sino su voluntad y su trabajo.

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Me enorgullece saber que en la Gobernación lidero un equipo de trabajo que lucha todos los días contra un modelo que le cierra las puertas a la vida y que no da oportunidades para progresar. Y esa lucha no la damos por obediencia ni porque nos lo mande a decir Fulano de Tal, sino porque tenemos voluntad y estamos comprometidos con el buen gobierno. Lo hacemos porque sabemos hacerlo y porque para eso me eligieron los mirandinos, con quienes cada uno de mis directores y yo hemos seguido gobernando de cerca. Y muchas alcaldías podrían funcionar así, porque es lo que los venezolanos merecen.

No creo que las cosas que van mal en Venezuela vengan simplemente de un pensamiento malvado, sino de la absoluta incapacidad que tienen algunos políticos para pensar el futuro. Esa incapacidad es propia de quienes se atornillan al poder por el poder mismo, sólo por el placer que les da mandar y nada más. Este país no merece seguir siendo gobernado por adictos al poder, ineficaces que se esconden detrás del chantaje.

Somos nosotros, los venezolanos que creemos en el futuro, quienes vamos a vencer democráticamente ese modelo ineficaz y cruel. ¡Pero para eso debemos empezar a trabajar ya! Cada vez está más cerca la oportunidad para lograrlo: las elecciones municipales de julio. ¡Ésta es una oportunidad de oro para acercarle el poder a la gente y para demostrar que se puede gobernar bien y con los venezolanos!

Yo creo en un modelo donde el Estado apoye al pueblo, no que le quite los recursos y los retrase en Miraflores. El gobierno central debe entender que el progreso de Miranda y el progreso de los municipios contribuyen con el progreso de Venezuela. ¡Y si los de Miraflores se niegan a darse cuenta, nosotros se lo seguiremos demostrando a las familias!

Intentaron uniformar a un país al que siguen decepcionando, traicionando e incumpliendo, pero no pudieron con Miranda. Los comicios electorales que vienen han sido retrasados, pero hoy podemos decir que ya tienen una fecha.

Sé que el partido de gobierno logra que las elecciones se adelanten o se posterguen según les convenga. Pero también sé que las pasadas elecciones regionales hicieron pensar a muchos venezolanos, quienes ahora tienen una mayor conciencia de cuán importante es su voto, de cuánto afecta sus vidas y de cómo ayuda a que el país evolucione o se mantenga paralizado.

Empecé hablando de lo cercano que es un alcalde en nuestra cotidianidad porque estas elecciones van más allá de colores políticos. Estas elecciones se tratan del futuro de nuestra familia, de nuestra casa, de nuestra calle, de nuestro barrio. Y estoy seguro de que tú quieres que eso mejore.

¡Hagamos que Venezuela progrese desde nuestros municipios! Podemos hacerlo: depende de nosotros y de nuestras ganas de construir un futuro mejor.