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¡Hoy todos podemos cambiar el país!

Estoy seguro de que la gran mayoría de los venezolanos queremos lo mismo: un país donde todos podamos vivir tranquilos, donde la posibilidad de crecer esté abierta para todos, un país cuyo futuro construyamos entre todos. Todos. Esa palabra es muy importante un día como hoy, cuando nuestro voto se convierte en la manera de cambiar a Venezuela y convertirla en el país que merecemos, que soñamos, que haremos realidad.

La participación de todos es fundamental. Ésa podría ser la primera lección que los venezolanos le demos al mundo como inicio de una nueva época, de una nueva era democrática, del futuro. Cada venezolano debe ir a votar y manifestar sus convicciones de una manera honesta y valiente. Sin dejarse manipular por chantajes. Sin odios. Sin miedo. ¡Hoy es el día para que cada uno haga posible el país que sueña!

Esperanza, fe y valentía

Esperanza, fe y valentía

Tengo mucho tiempo recorriendo el país. Pocos líderes políticos pueden decir lo mismo, pues a Venezuela entera le consta el esfuerzo que hemos puesto en recorrer todo nuestro territorio para concebir un proyecto que brinde una esperanza verdadera a cada uno de mis hermanos y mis hermanas. Conozco de cerca los problemas que vive nuestro pueblo y los conozco de su propio testimonio, de caminar junto a mis hermanos, de ver la realidad a los ojos y sin miedo.

¡Nadie puede tener miedo si sabe que el futuro va a ser mejor! Pero la ineficacia de décadas, agravada en estos últimos años, hace que los habitantes de los Andes, de los Llanos, de la Selva, de Guayana, de Oriente, de Occidente y de nuestras islas sigan teniendo los mismos problemas que hace años. Y sé que todos deseamos soluciones que permitan algo mucho más importante y más grande: poder imaginar un futuro.

Y hoy todos vamos a decidir entre dos opciones de futuro posibles. Por eso cada uno de nosotros debe asegurarse de que nuestros hermanos y hermanas hagan posible su participación en esta decisión que marcará nuestra vida por años. Votar es mucho más que sumar una cifra a un resultado: votar es creer que merecemos un país mejor, votar es manifestarse a favor de lo que merece nuestro país, votar es formar parte del futuro.

Imagine por un momento lo que quiere para usted y para los suyos y revise las condiciones del país donde vivimos ahora. Imagine cuanto puede hacer usted por convertirlo en un lugar que se parezca a lo que sus hijos merecen y revise cuál es el futuro que quiere para ellos. Imagine que todos podemos formar parte de un país sin exclusión donde la voz de cada uno sea respetada, escuchada e incorporada a una Venezuela a la que pertenezcamos todos.

¡Yo sé que una Venezuela unida y sin exclusiones es posible! Y sé que muchos de quienes tienen otra tendencia política también quieren ver esa Venezuela. Creo que el día de hoy es el que hemos estado esperando para demostrarle al mundo que hemos aprendido la lección, que sabemos qué es lo que tenemos y cuánto podemos hacer con eso. Creo que hoy es el día en que la esperanza dejará de ser un instrumento de la extorsión y que la valentía llenará el alma de quienes vayan a ejercer el voto para hacerlo a favor de su futuro.

Necesitamos que llegue la solución a cada problema de cada venezolano. Necesitamos construir el país entre todos. Necesitamos el apoyo y el esfuerzo de todos. Es hora de que un proyecto de futuro lo convoque y de eso se trata la decisión de hoy. Y esa decisión la tomaremos entre todos.

Es función de cada venezolano despertar en el otro el ánimo que lo involucre en esta decisión que nos incluye. Las naciones que han dejado sus decisiones en manos de alguien más, en manos de otro, en manos de un extraño, no han sido ejemplo de progreso sino de largos períodos de oscuridad. Por eso cada uno de nosotros se convierte en mucho más que un movilizador durante una fecha electoral: somos los custodios de la democracia, los protagonistas de la historia, los responsables del futuro.

Creo que hoy es el día en que Venezuela nos convoca a vencer el miedo. Pero para lograrlo todos somos imprescindibles. ¡Pueden llegar por fin los buenos tiempos que llevamos tanto tiempo esperando! Hoy todo se trata de confianza. Y la confianza es algo que ha sido determinante en mi vida política. Por eso la respeto tanto, por eso la fortalezco con cada compromiso, por eso me he dedicado a esto: a servirle al pueblo venezolano y dejar en eso mi vida.

Confío en cada uno de ustedes. Confío en que cada quien haga lo que le corresponde. Confìo en que somos más los que queremos un país mejor. Si todos asistimos a ejercer el deber del voto, si todos entendemos cuán importante es nuestra participación el día de hoy, entonces el futuro y Venezuela serán indetenibles y nuestros. No hay manera de detener a la verdad.

Todos a votar, porque Venezuela somos todos. Digamos con orgullo esa frase que nos llena por saber cuánto satisface el deber cumplido: ¡Yo soy venezolano!

Gracias por tu confianza, Venezuela. ¡Que Dios nos bendiga a todos! El futuro es nuestro.

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La nuestra es una lucha épica

HCR MARGARITA

Con la victoria de nuestro proyecto, el 15 de abril será para Venezuela el día que inicie el camino hacia la paz y el encuentro de todos para construir el futuro que merecemos. Y lo sé porque en ese futuro que deseamos y conquistaremos los venezolanos ni la violencia, ni la exclusión ni el insulto conseguirán de dónde afianzarse.

Ese futuro nos pertenece a los venezolanos que queremos que se respete la vida, que se pueda progresar sin que nadie se quede en el camino, que se acaben las mentiras Y vamos a lograrlo porque si algo tiene el futuro es que es indetenible.

Esta lucha que estamos llevando adelante junto al pueblo venezolano es contra los corruptos y los enchufados. Esta lucha es contra los abusos de un Estado que ha sido secuestrado por un partido político cuya dirigencia cada vez piensa menos en sus militantes y más en mantenerse atornillados en sus puestos. Esta lucha es contra los vicios de la política de quienes, cada vez que hay una elección, juegan con la esperanza del pueblo para engatusarlo.

Y son precisamente los militantes del partido de gobierno quienes mejor saben que en cien días Nicolás nos ha empobrecido a todos. Y la causa no es otra que su incapacidad para conducir el Estado. Ni siquiera con todas las marramucias que han hecho los poderes cómplices para mantenerlo en el ejercicio le han servido para hacerle algún bien al país. Teniendo todo el poder en sus manos no ha hecho absolutamente nada, aparte de esconderse detrás de un nombre que usa como excusa.

La nuestra es una lucha épica porque no le tenemos miedo a ninguno de esos obstáculos que intentan ponernos, producto del desespero. Nuestros hermanos que tienen menos recursos son los primeros decepcionados del desempeño de alguien que está usurpando un cargo para el cual no recibió el voto de los venezolanos.

Cada acto de corrupción, cada abuso, cada despropósito de este gobierno se convierte en una razón más para defender a Venezuela de su incapacidad, en más fuerza para cada uno de nosotros. Nada les permitirá torcer la voluntad de nuestro pueblo ni nuestras ganas de hacer de este país un lugar mejor para cada venezolano, sin importar su tendencia política.

Nuestra propuesta no asusta ni amenaza: convoca, esperanza y fortalece los deseos de vivir mejor que tiene cada madre, cada hermano, cada vecino. Y si Nicolás y su combo deciden utilizar a las instituciones del Estado para su campaña, usando el dinero de los venezolanos para beneficiarse políticamente, nosotros usaremos la institución más sólida de nuestro país, la que nunca se equivoca: la familia. En la comunidad, en el trabajo, con el amigo. Cada miembro de las familias que quieren un mejor futuro convertido en un movilizador. Cada sueño de un venezolano convertido en una razón.

Por eso a ellos lo que hoy más los asusta es que no tengamos miedo. Y es comprensible. Nicolás, como presidente encargado, ni siquiera ha logrado convencer a su militancia, quienes se han visto tan afectados como cualquiera por su irresponsabilidad, su Paquetazo Rojo y su falta de consideración con quienes menos tienen.

No lograron asustarnos ni amilanarnos: el 15 de abril se demostrará que no hay maquinaria corrupta que valga cuando los ciudadanos deciden mejorar sus vidas gracias al voto. Ésa será nuestra épica: no un repaso de memoria de hechos del pasado, sino la verdad y la voluntad puestas en cada acción del presente pensando en nuestro futuro. Los héroes del país que está por venir están hoy en cada casa y en cada comunidad, trabajando por esta victoria.

Este nuevo recorrido que he estado haciendo por el país me ha servido para reafirmar mi voluntad y mi vocación de servicio al pueblo venezolano. Por donde hemos pasado las deudas del gobierno central siguen intactas y tanto los problemas como los culpables siguen siendo los mismos. La incapacidad de Nicolás y su combo para darle alguna solución al pueblo ha quedado demostrada en cada región del país que sigue esperando que alguien gobierne a favor de los venezolanos y para los venezolanos.

Los venezolanos saben lo que nuestra propuesta ofrece para los primeros 100 días de gobierno. Lamentablemente también sabemos lo que es capaz de hacer Nicolás en apenas cien días de desastre. Ese contraste es imposible de ocultar: la inflación está batiendo récord y se siguen haciendo los locos con las dos devaluaciones con las que apuñalaron a cada venezolano y ahora pretenden pintarle pajaritos en el aire a quienes creyeron en ellos el año pasado.

Ya no les sirve de nada tener a la gente esperanzada en listas de viviendas, porque su lista de promesas incumplidas y problemas se ha vuelto mucho más grande. Ya no les sirve de nada regalar lavadoras y neveras, porque las familias de nuestros barrios no quieren seguir teniendo que pagar funerales de sus seres queridos por culpa de su incapacidad para darnos seguridad. Ya no les sirve de nada comprar a los que se dejan comprar, porque lo que hoy les reclaman quienes confiaron en ellos no son cosas que se venden. Es la vida. Es la tranquilidad. Es todo lo que han sido incapaces de lograr.

Por eso sabemos que los votos con los cuales derrotaremos al miedo vendrán de lo que ellos creen que hoy son sus propias filas. Son muchos los decepcionados y muy pocos los que están vestidos de rojo y comiendo del petróleo a más de cien dólares. Y eso cada día queda más claro. Es el momento de un cambio de gobierno y aquí estamos nosotros para asumir esa responsabilidad. Sabemos cómo hacerlo y no será escondiéndonos detrás de nadie, sino resolviendo los problemas como deben resolverse: con eficacia y pensando en el futuro.

¡Un futuro mejor y para todos los venezolanos! Sigamos adelante.

Paremos la destrucción del país

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Hoy es Domingo de Resurrección y los venezolanos tenemos que analizar muy bien lo que significa esta celebración litúrgica, pero sobre todo lo que simboliza. La resurrección de Jesucristo debe servirnos como una imagen esperanzadora, llena de posibilidades y de vida nueva. Por encima de la maldad, por encima de la crueldad y de lo más terrible de los hombres, Jesús resucita dándole su testimonio al mundo de que la esperanza y el compromiso puesto en quienes dan su confianza tiene sentido, vale la pena y es posible.

Sin embargo, en estos días que debían servir para el encuentro, el descanso y la oración, en un ejercicio oscuro del poder y de la política, los venezolanos somos mucho más pobres. Los ineficaces encargados del gobierno central han vuelto a devaluar la moneda nacional en una movida propia de quienes viven enterrados en sus secretos, sus tapaderas, sus mentiras.

La primera vez lo hicieron justo antes de los Carnavales, cuando buena parte de la población estaba organizando sus días de descanso, ese merecido descanso que necesita el que trabaja a diario de manera incansable. Esta vez han repetido una receta parecida, aprovechando la vulnerabilidad de nuestra gente, de nuestro pueblo. Unos días antes de Semana Santa, Nicolás y su combo devalúan el bolívar por segunda vez, y hacen todo el proceso de subasta y adjudicación justo cuando la mayoría de los venezolanos se encuentran en sus actividades de descanso, haciendo una vez más lo que les da la gana.

Mantienen el asunto en secreto. No dicen cuánto se pagó por unos dólares subastados en una jornada casi oculta. ¿En qué país creen que viven? ¿De verdad no se dan cuenta de lo cortas que son las patas de las mentiras que Nicolás ha convertido en el discurso oficial de su campaña? Porque a estas alturas, el resumen de su gestión como encargado tiene que empezarse a escribir así: devaluó dos veces la moneda, haciendo a los venezolanos más pobres, hundiendo al país en esas trampas de la pobreza por su incapacidad para gobernar.El día en que le metieron esa puñalada al pueblo, un día que pasará a la historia como el día de la devaluación silente de Nicolás, ese Jesús resucitado de hoy estaba llevando una cruz pesada. Me refiero a la devoción de El Nazareno, que se conmemora el Miércoles Santo y que pude compartir con fe una vez más en Petare, con las familias que tanto creen en este hombre que tanto padeció en la Tierra.

Ahí intentaron meter la violencia quienes no terminan de entender que este país nos necesita a todos. Pero se encontraron con el pueblo enfrentándolos a ellos y a sus intenciones. Y no hablo de las personas que apoyan este proyecto político de futuro e inclusión, sino también de quienes creyeron en el proyecto que le ofreció el hoy fallecido Presidente y hoy traicionados por Nicolás y sus irresponsables secuaces. Escuchar a la comunidad entera exigiendo respeto a las cosas que nos unen es una muestra más de que el país que queremos está por llegar. Pero también de que aquellos que lo están destruyendo tendrán que responder muchas preguntas y saldar muchas cuentas con el pueblo.

¡Esa unión entre todos es la que va a hacer que Venezuela renazca! Por más empeño que tienen los dirigentes del partido de gobierno en flagelarla, en herirla y en violentarla, yo sé que hay un país entero que quiere ver a Venezuela segura, bonita y progresando. Está en todos nosotros  detener la destrucción del país liderada por tantos irresponsables. Y a quien no podemos decepcionar en hacerlo es a Venezuela, al futuro y a nuestros muchachos, que no tienen por qué sufrir las consecuencias de un país dividió y con tanta violencia.

Las terribles y agresivas decisiones económicas de Nicolás y su combo, a punta de su Paquetazo Rojo, nos han empobrecido a cada uno de nosotros. ¿Quién de esa pandilla nos puede explicar a los venezolanos cómo devalúan dos veces la moneda con los precios del petróleo por el cielo? Ninguno. Porque a ninguno le importa. ¡A paquetazos limpio Nicolás va viento en popa destruyendo la economía! Pero la realidad no perdona. La inflación y el alto costo de la vida le pega duro al que no vota por el partido de gobierno y pero también al que vota por ellos. Ahí no importan listas, contactos ni enchufes.

Pero el futuro no vas a destruirlo, Nicolás. No puedes hacerlo, porque el futuro nos pertenece a los venezolanos de bien y lo sabremos utilizar. ¡Porque ya va siendo hora de que los venezolanos seamos la prioridad! Y la esperanza tiene que darnos fuerzas, porque si algo debemos resucitar es la producción nacional, un sector que ha sido pulverizado por estas devaluaciones disfrazadas de subastas que han venido a darle un golpe final al productor, al campesino, al trabajador…

¡Parece que Nicolás ha puesto su empeño en destruir al país! Hay quien podría pensar que está tan acostumbrado a mandar sin ser electo, que quiere terminar con el país antes de que el voto de la propia militancia de su partido le demuestre lo mal que lo ha hecho. Pero el voto de los venezolanos demostrará que existe otra manera de ver las cosas, una que hemos podido construir juntos y pensando en las soluciones, no en las excusas.

¡Aquí hay voluntad y fuerza para sacar a Venezuela adelante! No olvidemos que el futuro nos incluye a todos y nos está dando una oportunidad para demostrarlo.

¡Vamos a parar la destrucción del país! ¡Qué Dios bendiga a Venezuela!

Nosotros somos la solución

La ineficacia de quienes están en el gobierno, los ministros de siempre, se ha comprobado día tras día desde que están montados en el poder. Ahora quieren hacer creer que los problemas que aquejan la vida diaria de los venezolanos les preocupan, como si fueran nuevos estos problemas. Y eso es una burla que nos indigna a todos los venezolanos.

De pronto Nicolás, luego de haber sido Vice-Presidente, se dio cuenta de que los hospitales no sirven. ¿Y por qué no sirven? No será por culpa de los trabajadores ni de las enfermeras que terminan comprando desinfectante y llevando comida a los enfermos. No será por culpa de los médicos que como pueden orientan a las familias para conseguir las cosas que su enfermo necesita y el hospital no tiene. No será por culpa de los técnicos que resuelven para que un ascensor medio funcione. No será por culpa de los enfermos, Nicolás. El problema eres tú y tus cómplices en este desgobierno. ¿O es que vas a prohibir por decreto que la gente se enferme?

De pronto Nicolás, luego de haber sido el segundo hombre con más poder en el país, se dio cuenta de que las escuelas que maneja el Ministerio de Educación se han convertido en una trampa más de la pobreza, dejando a quienes tienen menos recursos sin la tranquilidad de que sus muchachos están cuidados y seguros. ¿Y por qué no funcionan bien esas escuelas, Nicolás? No será por culpa de los docentes, que como pueden van a cumplirle a sus muchachos, aunque no tengan dotaciones de material escolar. No será por culpa de los trabajadores, que han tenido que ver cómo hacer con los baños inservibles y las instalaciones cayéndose. No será por culpa de los padres, que hoy viven angustiados porque los malandros en los barrios están afuera, esperando que el muchacho abandone la escuela para meterlo al mundo de la delincuencia. No será por culpa de los alumnos, Nicolás. El problema eres tú y el empeño en buscar siempre una excusa política para echarle la culpa a otro. ¿O es que vas a prohibir por decreto que la gente quiera progresar y vas a obligarlos a que se conformen con lo que haya?

De pronto Nicolás, luego de haber sido el segundo hombre con más poder en el país, se dio cuenta de que nueve de cada diez delitos no son castigados. Además del alto costo de la vida, resulta que a los malandros y delincuentes la muerte de personas de bien les sale baratísima. ¿Y por qué no ha funcionado la Gran Misión A Toda Vida, Nicolás? No será por culpa de los dolientes que hacen colas en la morgue esperando, llorando por el dolor y por saber que el sistema de justicia no va a castigar ese delito. No será por culpa de los policías honestos, que no pueden denunciar a las autoridades que están metidas en la cochinada de las mafias y el narcotráfico porque saben que nadie va a proteger su vida. No será por culpa de los familiares de los presos, que sufren las requisas más crueles y los vejámenes más inhumanos cada vez que quieren visitar a un privado de libertad. No será por la prensa, que reseña cómo cada cierto tiempo arman su propia guerra y ustedes terminan negociando con los delincuentes de mayor jerarquía. No será por culpa de los venezolanos a los que atracan a diario, Nicolás. El problema eres tú y el empeño en distraer con la polarización tu incapacidad para darnos soluciones. ¿O es que vas a prohibir por decreto que a la gente le duelan los miles de venezolanos que ha matado la violencia, sin preguntarles de qué partido eran?

¿Cómo explicas este desgobierno, Nicolás? ¿Cuándo es que tú le vas a pedir disculpas a los venezolanos por haberlos hecho más pobres en apenas semanas de encargado? ¿Cuándo vas a terminar de aceptar que te conviene mantener a nuestros hermanos más necesitados secuestrados por la pobreza y sus trampas? ¿Cuándo vas a explicar cómo es que todavía dependemos del petróleo y de las importaciones? ¿A cuenta de qué te vistes con la bandera nacional, si tus políticas sólo benefician a los que están afuera y a los que tienen más plata?

Vives con la palabra “oposición” y con el nombre del presidente, que en paz descanse, puestos en la boca. Lo único que tienes son excusas y embustes, porque ni siquiera eres capaz de representar una evolución del modelo político de tu partido. Eres una mala copia que repite cosas por escrito, igualito que ahora que repiten los programas de televisión en el canal del Estado, haciendo que una misma promesa sea incumplida dos y tres veces. Mentiroso.

Durante años han tenido secuestrado el voto de quienes más necesitan ayuda. Pero la gente se cansó, Nicolás. Tu militancia se cansó y ya no te creen. Así de sencillo. El partido de gobierno, a punta de chantaje, les secuestró el voto a muchos venezolanos y los extorsionó cada vez que hay elecciones, porque eso es lo único que tienen: poder y dinero. Pero el buen gobierno es más que eso. Y es lo que quiere ver la gente.

Y nosotros no nos oponemos al buen gobierno, si lo hubiese, sino a la corrupción y al chantaje, a la mentira, a la pobreza, al abandono del pueblo. Síguenos llamando oposición, que así queda más claro qué es lo que representan tú y tu candidatura. Por nuestra parte, nosotros sabemos que somos la solución. Y eso es algo, Nicolás, que tú no puedes decirle ni a tu propia militancia. Mucho menos a quienes has excluido por no compartir tus ideas.

 

¡Venezuela somos todos!

La Grita 2

En más de una ocasión he dicho que la política es un oficio que debe ejercerse para servir a los demás y no para exigir obediencias ni lealtades. Mucho menos para servirse a uno mismo o para engañar a los demás haciéndoles creer que uno es un enviado.

La palabra “elegido” en la política no tiene nada que ver con ser señalado por una persona, sino electo por muchas más que están de acuerdo con unas propuestas y unas directrices que fueron capaces de captar su voto. Pero esas personas que votan por uno no deben convertirse en cómplices ni en alcahuetas de los errores que puedan cometer los funcionarios, sino precisamente en quienes defiendan y custodien que los compromisos se cumplan.

Algunos políticos como Nicolás, demasiado alejados del voto popular o demasiado cerca del nombramiento hecho a dedo, olvidan esto con mucha facilidad. Lo hacen por una sola razón: no se conciben sin tener el Poder. Son el poder que tienen y nada más. No son su voluntad, ni su vocación, ni sus ideas ni sus propuestas. Y eso tiene que ver con haberse alejado demasiado de quienes en verdad deberían tomar las decisiones: los venezolanos.

Por eso el único lugar que consiguen para hablar es el poder de otro. Y eso sucede porque no tienen piso propio ni ganas verdaderas de encargarse de un país que cada vez tiene más problemas y menos soluciones. Porque estas semanas de desgobierno de Nicolás no solamente han empeorado la economía y la calidad de vida de los venezolanos: también ha despreciado la esperanza y la confianza de un grupo mayoritario de venezolanos que votó por un proyecto y hoy ellos han traicionado.

Es evidente que Nicolás no pensó en ninguno de los venezolanos cuando, por ejemplo, devaluó nuestra moneda e hizo que todas las familias venezolanas fuesen más pobres de la noche a la mañana. Todas. Las que los apoyan y las que no. Las que votaron por ellos y las que no. Las que tiene dinero y las que no. Las que engañó diciéndoles que esa decisión la íbamos a tomar nosotros y las que nunca le creyeron y prefirieron votar por el Futuro.

Y si Nicolás no pensó en ninguno de los venezolanos antes de tomar esa decisión, y otras que en menos de cien días aumentaron los niveles de inflación y de escasez, es porque está donde está sin haber sido electo por el voto popular.

¿Por qué no sacan ahora aquel falso Paquetazo que utilizaron de una manera sucia en la campaña hacia el 7 de octubre? Porque su gente se daría cuenta de que son ellos los que han cumplido paso por paso lo que dijeron que iba a pasar si perdían.

Son ellos los que han aplicado su Paquetazo Rojo. Son ellos los que han preferido empobrecer a nuestras familias antes que parar la regaladera de recursos y resolver los problemas de los venezolanos antes que los de otros países a los que ya hemos ayudado lo suficiente como para que por una vez en catorce años le toque a Venezuela tener un gobierno para el que los venezolanos sean la prioridad.

A Nicolás. No le importa el pueblo, sino el poder. Y sus acciones lo delatan.

A muchos les conviene que el partido de gobierno logre mantenerse en el Poder a como dé lugar. Sobre todo a quienes el propio presidente Chávez, hoy fallecido, acusó de incompetentes y de ineficaces en más de una ocasión. Mientras el partido de gobierno controle todas las instituciones, cada uno de los casos de corrupción que involucran a algunas de las cabezas más visibles del gobierno de Nicolás estarán escondidos de la justicia que todos los venezolanos de bien, de la tendencia política que sean, esperan se aplique a quienes roban y mienten, a quienes usan las esperanzas ajenas, a quienes chantajean al pueblo con su dolor y sus necesidades.

Pero la mentira tiene patas cortas, Nicolás. Cada una de las mentiras ha ido saliendo a flote y han sido a los militantes de tu partido y a la gente que puso las esperanzas en un proyecto que no han podido cumplir. Desde la aplicación de tu Paquetazo Rojo hasta cómo has manipulado con algo tan delicado y sagrado como puede ser el dolor que resulta de la muerte de un ser humano.

El partido de gobierno fracasó y es el momento de que Venezuela deje de ser gobernada para cumplirle a una militancia y pase a dedicarse a hacer posible los sueños y la superación de todos los venezolanos de bien, sin importar su tendencia política. Este momento exige un liderazgo capaz de dar un buen gobierno a quienes confíen en la propuesta que verdaderamente los incluya. Pero verdadera inclusión, no simplemente nombrándolos y secuestrando su esperanza a cambio de un voto.

Los venezolanos pueden ver con claridad qué es lo que quieren: que el desarrollo de sus capacidades le permitan conseguir un trabajo para superarse, que lo que ganen gracias a su esfuerzo les alcance y permita ahorrar, que cada familia tenga asegurado su sustento y los servicios básicos para vivir tranquilos y que esa felicidad verdadera de estar en un país donde se puedan cumplir los sueños nos permita dormir tranquilos. Nosotros sabemos cómo hacerlo.

¡Venezuela somos todos! Volvemos a tener la oportunidad de construir el país que soñamos. Depende de nosotros y de nuestro voto el próximo 14-A. ¡Vamos a lograrlo Juntos!

Mentirosos y entrampados en sus mentiras

Como líder y gobernador de un estado, lamento enormemente que las víctimas de una cadena de engaños que ha caracterizado estas semanas en las que el país ha sido encargado al vicepresidente sean, precisamente, esos venezolanos a los que votaron por la reelección del Presidente Chávez.

Una de las más grandes faltas de respeto del gobierno central ha sido creer que hacer política se trata de conservar el poder a como dé lugar, solo por la ambición. Es lo que ha caracterizado al partido de gobierno y, a cuenta de eso, han ido acumulando una mentira tras otra para chantajear y encandilar a sus seguidores.

Fueron engañados quienes votaron esperanzados en un proyecto político que les prometió, una vez más, que no habría devaluación, que el hampa dejaría de matar venezolanos en las calles, que nuestra economía era fuerte o que el presidente estaba sano.

No hablo de quienes tienen los grandes negocios con el gobierno, porque esos son quienes se benefician con ese Paquetazo Rojo que desde ya pesa en la conciencia y en la carrera política del vicepresidente Maduro. Creo que tanto él como el ministro Giordani tendrán que rendir cuentas a muchos venezolanos que confiaron en esos embustes que han ido poniendo uno detrás de otro para mantener esta farsa política, este rotundo fracaso, esta mentira.

Pero la mentira tiene las patas cortas, como dicen las abuelas.

¿Por qué no se dedican a encontrar soluciones y dejan de preocuparse por el eterno asunto de buscar a quién echarle la culpa? Porque no saben cómo hacerlo, porque no pudieron, porque fracasaron dedicándose al espejismo de la polarización política y olvidaron que gobernar es mucho más que recitar frases ajenas y hablar por televisión.

Hoy los venezolanos tenemos la vergüenza económica de ser el único país de la región que ha devaluado su moneda. ¿De qué le sirve a este gobierno llenarse la boca diciendo que, supuestamente, lideran una revolución continental, cuando los otros países aumentan su producción y sus ganancias —muchas veces a expensas de la riqueza de los venezolanos— y nosotros amanecemos, por el capricho del Ejecutivo Nacional, mucho más pobres?

Se llenan la boca autoproclamándose líderes mundiales. Se llenan la boca diciendo que tenemos las mayores reservas de petróleo del Mundo. Se llenan la boca hablando de justicia social. Y al final, terminan como siempre: tramando todo en la sombra, en lo oscuro, lejos de los ojos del Pueblo.

Solamente la teme el que la debe. Y quienes están encargados del gobierno en este momento le deben mucho a los venezolanos. Se les olvidó que las decisiones que toman inciden en la vida de todos, incluso en la de su militancia. Esos errores históricos afectan la vida de quienes menos tienen y esos venezolanos no se comen el cuento de “los dólares del Pueblo” ni de llamar “ajuste” a esa catástrofe que se parece demasiado a lo que tanto critican.

Hasta una felicitación por parte del Fondo Monetario Internacional recibieron.

No me canso de decir que pertenezco a un liderazgo nuevo, que sabe que gobernar bien consiste en darle soluciones a los ciudadanos, sin importar su ideología, su tendencia política ni las diferencias con quienes hemos sido electos por el voto de la gente. Ellos convirtieron la política en un circo vacío, donde sólo se tienen discusiones infértiles que nada tienen que ver son el día a día de las familias venezolanas que, en tan sólo dos meses, son más pobres y siguen estando desprotegidas por un gobierno central que cada vez se endeuda más y resuelve menos.

Si tenemos los precios más altos del barril de petróleo en años, ¿cómo pretenden esconder que la devaluación es para intentar resolver la falta de dinero por culpa de un Estado que se gastó toda la plata en nombre del partido?

Si la economía va bien, ¿por qué prefieren empobrecer a las familias venezolanas, en vez de para la regaladera de dinero que el gobierno le hace a otros países para mantener las apariencias y algunas amistades políticas?

Si todo está bien, ¿cuál es el secreteo y la escondedera? ¿Hasta cuándo tendrán el embuste y el capricho como únicas políticas de Estado?

Nadie responde a esas preguntas. Prefieren hacerse los locos o inventarse embustes que no compran ni ellos mismos. Los simpatizantes del oficialismo con quienes he hablado recientemente, e incluso algunos que he leído opinando sobre el asunto, ponen en evidencia una sola cosa: le mintieron al Pueblo y eso tiene consecuencias inevitables.

Hoy están entrampados en sus mentiras. Pasadas las fechas electorales, abandonaron al Pueblo nuevamente, usándolo como si los venezolanos fuésemos sólo cifras y no seres humanos con necesidades, sueños y capacidades diferentes.

Lo que les pone más cuesta arriba el asunto es que los políticos del partido de gobierno se han convertido en enemigos de sí mismos, porque le han fallado demasiado a quienes por última vez confiaron en su palabra.

Mentirosos, dejen la cháchara y la politiquería y cúmplanle a los venezolanos. Ya va siendo hora de que ustedes mismos revisen los catorce años de promesas incumplidas que llevan a cuestas y se hagan responsables del fracaso que hoy es más evidente que nunca.

En esos catorce años los hemos visto cometer un error tras otro. Eso debería servir al menos para evitarlos a la hora de gobernar.

Gobernar es una tarea que requiere de voluntad y compromiso. Pero sobre todo de confianza. Y la confianza en ustedes cada vez está más rota, más devaluada.

Y si la tarea es demasiado grande para ustedes, háganse a un lado y dejen que un futuro mejor llegue a las vidas de los venezolanos. Un futuro que también los incluye a ustedes.

¡No devaluarán el futuro!

Seguimos en la calle, trabajando juntos por un futuro mejor.

Seguimos en la calle, trabajando juntos por un futuro mejor.

Nuevamente, como han hecho durante catorce años de ineficacia, las mentiras del gobierno central golpean a los venezolanos más pobres. El año pasado este gobierno llevó a cabo una costosísima campaña presidencial en la que se llenaron la boca hablando de la fortaleza de la economía. Tanto fue así que una promesa estuvo presente en el discurso del candidato que hoy es presidente, aunque lleve más de dos meses ausente: a los venezolanos nos dijeron que no habría devaluación. Sin embargo, aunque no hayan tenido la entereza de transmitirlo por todos los medios de comunicación en cadena nacional, los encargados de la Economía y las Finanzas de todos los venezolanos anunciaron una devaluación que hizo que el precio del dólar oficial pasara de Bs.4,30 a Bs. 6,30. Ya no es necesario poner la F de “fuerte” porque esta medida ha dejado en claro que si algo no tiene nuestra moneda es fortaleza.

Así estarán las cosas que, acostumbrados a maquillar cifras a su conveniencia, tuvieron que declarar un aumento de la inflación y de la escasez. Súmenle a eso que también aumentaron la unidad tributaria, encareciendo los costos de todos los trámites que los ciudadanos llevan a cabo día tras día. Y hacen todo eso justo antes de anunciar la devaluación del bolívar y reconocer públicamente el fracaso del SITME en una rueda de prensa exprés, en la que apenas dejaron que los periodistas hicieran las preguntas justas.

Dos meses a cargo del país y hasta sus propias mentiras se les va de las manos. Pero la irresponsabilidad de quienes están al mando del gobierno durante estas semanas parece no tener límite. El ministro Giordani, palabras más palabras menos, quiere hacernos creer a los venezolanos que la economía del país está bien y que por eso devalúan la moneda. ¿A quién quieren cortar con ese cuchillo de cartón de la especulación? Todos sabemos quiénes son los que se han vuelto cada vez más ricos. Nos han convertido en un país mucho más dependiente del petróleo y rentista que cuando llegaron al poder.

El asunto es que hoy les resulta imposible tapar el sol con un dedo, pues desde sus propias filas muchos de sus seguidores, incluyendo a sus opinadores de oficio, no han tenido otra salida que reconocer el profundo fracaso y la derrota económica que todo esto representa para el país. Si creen que a los venezolanos vamos a olvidar que todo esto es consecuencia, entre otras cosas, de una altísima corrupción y de que han sido incapaces de elevar la producción nacional, están equivocados. Por más ollas que monten y bombas de humo con las que quieran distraer a las familias venezolanas, el Paquetazo Rojo que le han puesto como un grillete al futuro de los venezolanos ha quedado en evidencia. No han podido darle al pueblo el país que merecemos.

Hoy el pueblo les reclama cada una de las promesas que se hicieron en la campaña presidencial. Cuando se gana una contienda electoral no se hace para seguir prometiendo ni manipulando a los seguidores que confiaron en su propuesta: si se gana es para gobernar y cumplirle a todos, a quienes votaron por uno y a quienes no. El problema es que este gobierno no ha salido de una campaña propagandística y politiquera. Yo creo que el buen gobierno es posible y Miranda es una muestra de eso, a pesar de los obstáculos que han puesto, ponen y pondrán desde Miraflores. Las regiones siguen siendo víctimas del centralismo.

Mientras el pueblo sigue esperando que la seguridad, el desempleo y el poder adquisitivo tengan soluciones eficaces, ellos hacen cadenas nacionales sobre una gorra tricolor que todavía les duele porque saben lo que representa. El buen gobierno es capaz de convencer hasta a quienes no comparten las mismas ideas políticas, porque el buen gobierno cree en las soluciones y no en la politiquería. Por eso la mayor de las consecuencias que tendrá el incumplimiento de los políticos del partido de gobierno es que sus propios militantes se han dado cuenta de que la ineficacia ha llegado a su punto máximo: después de los carnavales que utilizaron para esconderse y aplicar la devaluación, las familias venezolanas volvieron mucho más pobres, con el salario disminuido y las angustias aumentadas.

Quienes han gobernado la economía del país le deben al pueblo mucho más que explicaciones. Le deben sus ahorros, sus ilusiones y sus planes de un futuro que hoy ven interrumpidos. Nosotros seguimos trabajando, porque el liderazgo que cree en la nueva manera de hacer política debe mantenerse como una referencia, una esperanza, un punto de contraste. Mientras los ministros siguen actuando irresponsablemente, mientras la riqueza de los venezolanos sigue resolviendo problemas en otros países antes que los nuestros, mientras las políticas erradas siguen poniendo en evidencia a los mentirosos, nosotros nos mantenemos junto a los mirandinos y gobernando cerca de ellos. ¡Nadie le expropiará el futuro a los mirandinos! Y Miranda seguirá demostrando que un progreso para todos por igual es posible si lo construimos juntos. No perdamos el norte y pensemos en las elecciones municipales como una posibilidad real de echar el país adelante y ponerlo en dirección al futuro.

Ahora la responsabilidad de cada uno de nosotros es que ninguno de los venezolanos pierda la esperanza, porque si algo es cada vez más evidente es que el futuro es indetenible y nuestro. ¡Porque no podrán devaluar el futuro! Seguimos adelante.