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La nuestra es una lucha épica

HCR MARGARITA

Con la victoria de nuestro proyecto, el 15 de abril será para Venezuela el día que inicie el camino hacia la paz y el encuentro de todos para construir el futuro que merecemos. Y lo sé porque en ese futuro que deseamos y conquistaremos los venezolanos ni la violencia, ni la exclusión ni el insulto conseguirán de dónde afianzarse.

Ese futuro nos pertenece a los venezolanos que queremos que se respete la vida, que se pueda progresar sin que nadie se quede en el camino, que se acaben las mentiras Y vamos a lograrlo porque si algo tiene el futuro es que es indetenible.

Esta lucha que estamos llevando adelante junto al pueblo venezolano es contra los corruptos y los enchufados. Esta lucha es contra los abusos de un Estado que ha sido secuestrado por un partido político cuya dirigencia cada vez piensa menos en sus militantes y más en mantenerse atornillados en sus puestos. Esta lucha es contra los vicios de la política de quienes, cada vez que hay una elección, juegan con la esperanza del pueblo para engatusarlo.

Y son precisamente los militantes del partido de gobierno quienes mejor saben que en cien días Nicolás nos ha empobrecido a todos. Y la causa no es otra que su incapacidad para conducir el Estado. Ni siquiera con todas las marramucias que han hecho los poderes cómplices para mantenerlo en el ejercicio le han servido para hacerle algún bien al país. Teniendo todo el poder en sus manos no ha hecho absolutamente nada, aparte de esconderse detrás de un nombre que usa como excusa.

La nuestra es una lucha épica porque no le tenemos miedo a ninguno de esos obstáculos que intentan ponernos, producto del desespero. Nuestros hermanos que tienen menos recursos son los primeros decepcionados del desempeño de alguien que está usurpando un cargo para el cual no recibió el voto de los venezolanos.

Cada acto de corrupción, cada abuso, cada despropósito de este gobierno se convierte en una razón más para defender a Venezuela de su incapacidad, en más fuerza para cada uno de nosotros. Nada les permitirá torcer la voluntad de nuestro pueblo ni nuestras ganas de hacer de este país un lugar mejor para cada venezolano, sin importar su tendencia política.

Nuestra propuesta no asusta ni amenaza: convoca, esperanza y fortalece los deseos de vivir mejor que tiene cada madre, cada hermano, cada vecino. Y si Nicolás y su combo deciden utilizar a las instituciones del Estado para su campaña, usando el dinero de los venezolanos para beneficiarse políticamente, nosotros usaremos la institución más sólida de nuestro país, la que nunca se equivoca: la familia. En la comunidad, en el trabajo, con el amigo. Cada miembro de las familias que quieren un mejor futuro convertido en un movilizador. Cada sueño de un venezolano convertido en una razón.

Por eso a ellos lo que hoy más los asusta es que no tengamos miedo. Y es comprensible. Nicolás, como presidente encargado, ni siquiera ha logrado convencer a su militancia, quienes se han visto tan afectados como cualquiera por su irresponsabilidad, su Paquetazo Rojo y su falta de consideración con quienes menos tienen.

No lograron asustarnos ni amilanarnos: el 15 de abril se demostrará que no hay maquinaria corrupta que valga cuando los ciudadanos deciden mejorar sus vidas gracias al voto. Ésa será nuestra épica: no un repaso de memoria de hechos del pasado, sino la verdad y la voluntad puestas en cada acción del presente pensando en nuestro futuro. Los héroes del país que está por venir están hoy en cada casa y en cada comunidad, trabajando por esta victoria.

Este nuevo recorrido que he estado haciendo por el país me ha servido para reafirmar mi voluntad y mi vocación de servicio al pueblo venezolano. Por donde hemos pasado las deudas del gobierno central siguen intactas y tanto los problemas como los culpables siguen siendo los mismos. La incapacidad de Nicolás y su combo para darle alguna solución al pueblo ha quedado demostrada en cada región del país que sigue esperando que alguien gobierne a favor de los venezolanos y para los venezolanos.

Los venezolanos saben lo que nuestra propuesta ofrece para los primeros 100 días de gobierno. Lamentablemente también sabemos lo que es capaz de hacer Nicolás en apenas cien días de desastre. Ese contraste es imposible de ocultar: la inflación está batiendo récord y se siguen haciendo los locos con las dos devaluaciones con las que apuñalaron a cada venezolano y ahora pretenden pintarle pajaritos en el aire a quienes creyeron en ellos el año pasado.

Ya no les sirve de nada tener a la gente esperanzada en listas de viviendas, porque su lista de promesas incumplidas y problemas se ha vuelto mucho más grande. Ya no les sirve de nada regalar lavadoras y neveras, porque las familias de nuestros barrios no quieren seguir teniendo que pagar funerales de sus seres queridos por culpa de su incapacidad para darnos seguridad. Ya no les sirve de nada comprar a los que se dejan comprar, porque lo que hoy les reclaman quienes confiaron en ellos no son cosas que se venden. Es la vida. Es la tranquilidad. Es todo lo que han sido incapaces de lograr.

Por eso sabemos que los votos con los cuales derrotaremos al miedo vendrán de lo que ellos creen que hoy son sus propias filas. Son muchos los decepcionados y muy pocos los que están vestidos de rojo y comiendo del petróleo a más de cien dólares. Y eso cada día queda más claro. Es el momento de un cambio de gobierno y aquí estamos nosotros para asumir esa responsabilidad. Sabemos cómo hacerlo y no será escondiéndonos detrás de nadie, sino resolviendo los problemas como deben resolverse: con eficacia y pensando en el futuro.

¡Un futuro mejor y para todos los venezolanos! Sigamos adelante.

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Nosotros somos la solución

La ineficacia de quienes están en el gobierno, los ministros de siempre, se ha comprobado día tras día desde que están montados en el poder. Ahora quieren hacer creer que los problemas que aquejan la vida diaria de los venezolanos les preocupan, como si fueran nuevos estos problemas. Y eso es una burla que nos indigna a todos los venezolanos.

De pronto Nicolás, luego de haber sido Vice-Presidente, se dio cuenta de que los hospitales no sirven. ¿Y por qué no sirven? No será por culpa de los trabajadores ni de las enfermeras que terminan comprando desinfectante y llevando comida a los enfermos. No será por culpa de los médicos que como pueden orientan a las familias para conseguir las cosas que su enfermo necesita y el hospital no tiene. No será por culpa de los técnicos que resuelven para que un ascensor medio funcione. No será por culpa de los enfermos, Nicolás. El problema eres tú y tus cómplices en este desgobierno. ¿O es que vas a prohibir por decreto que la gente se enferme?

De pronto Nicolás, luego de haber sido el segundo hombre con más poder en el país, se dio cuenta de que las escuelas que maneja el Ministerio de Educación se han convertido en una trampa más de la pobreza, dejando a quienes tienen menos recursos sin la tranquilidad de que sus muchachos están cuidados y seguros. ¿Y por qué no funcionan bien esas escuelas, Nicolás? No será por culpa de los docentes, que como pueden van a cumplirle a sus muchachos, aunque no tengan dotaciones de material escolar. No será por culpa de los trabajadores, que han tenido que ver cómo hacer con los baños inservibles y las instalaciones cayéndose. No será por culpa de los padres, que hoy viven angustiados porque los malandros en los barrios están afuera, esperando que el muchacho abandone la escuela para meterlo al mundo de la delincuencia. No será por culpa de los alumnos, Nicolás. El problema eres tú y el empeño en buscar siempre una excusa política para echarle la culpa a otro. ¿O es que vas a prohibir por decreto que la gente quiera progresar y vas a obligarlos a que se conformen con lo que haya?

De pronto Nicolás, luego de haber sido el segundo hombre con más poder en el país, se dio cuenta de que nueve de cada diez delitos no son castigados. Además del alto costo de la vida, resulta que a los malandros y delincuentes la muerte de personas de bien les sale baratísima. ¿Y por qué no ha funcionado la Gran Misión A Toda Vida, Nicolás? No será por culpa de los dolientes que hacen colas en la morgue esperando, llorando por el dolor y por saber que el sistema de justicia no va a castigar ese delito. No será por culpa de los policías honestos, que no pueden denunciar a las autoridades que están metidas en la cochinada de las mafias y el narcotráfico porque saben que nadie va a proteger su vida. No será por culpa de los familiares de los presos, que sufren las requisas más crueles y los vejámenes más inhumanos cada vez que quieren visitar a un privado de libertad. No será por la prensa, que reseña cómo cada cierto tiempo arman su propia guerra y ustedes terminan negociando con los delincuentes de mayor jerarquía. No será por culpa de los venezolanos a los que atracan a diario, Nicolás. El problema eres tú y el empeño en distraer con la polarización tu incapacidad para darnos soluciones. ¿O es que vas a prohibir por decreto que a la gente le duelan los miles de venezolanos que ha matado la violencia, sin preguntarles de qué partido eran?

¿Cómo explicas este desgobierno, Nicolás? ¿Cuándo es que tú le vas a pedir disculpas a los venezolanos por haberlos hecho más pobres en apenas semanas de encargado? ¿Cuándo vas a terminar de aceptar que te conviene mantener a nuestros hermanos más necesitados secuestrados por la pobreza y sus trampas? ¿Cuándo vas a explicar cómo es que todavía dependemos del petróleo y de las importaciones? ¿A cuenta de qué te vistes con la bandera nacional, si tus políticas sólo benefician a los que están afuera y a los que tienen más plata?

Vives con la palabra “oposición” y con el nombre del presidente, que en paz descanse, puestos en la boca. Lo único que tienes son excusas y embustes, porque ni siquiera eres capaz de representar una evolución del modelo político de tu partido. Eres una mala copia que repite cosas por escrito, igualito que ahora que repiten los programas de televisión en el canal del Estado, haciendo que una misma promesa sea incumplida dos y tres veces. Mentiroso.

Durante años han tenido secuestrado el voto de quienes más necesitan ayuda. Pero la gente se cansó, Nicolás. Tu militancia se cansó y ya no te creen. Así de sencillo. El partido de gobierno, a punta de chantaje, les secuestró el voto a muchos venezolanos y los extorsionó cada vez que hay elecciones, porque eso es lo único que tienen: poder y dinero. Pero el buen gobierno es más que eso. Y es lo que quiere ver la gente.

Y nosotros no nos oponemos al buen gobierno, si lo hubiese, sino a la corrupción y al chantaje, a la mentira, a la pobreza, al abandono del pueblo. Síguenos llamando oposición, que así queda más claro qué es lo que representan tú y tu candidatura. Por nuestra parte, nosotros sabemos que somos la solución. Y eso es algo, Nicolás, que tú no puedes decirle ni a tu propia militancia. Mucho menos a quienes has excluido por no compartir tus ideas.

 

¡Venezuela somos todos!

La Grita 2

En más de una ocasión he dicho que la política es un oficio que debe ejercerse para servir a los demás y no para exigir obediencias ni lealtades. Mucho menos para servirse a uno mismo o para engañar a los demás haciéndoles creer que uno es un enviado.

La palabra “elegido” en la política no tiene nada que ver con ser señalado por una persona, sino electo por muchas más que están de acuerdo con unas propuestas y unas directrices que fueron capaces de captar su voto. Pero esas personas que votan por uno no deben convertirse en cómplices ni en alcahuetas de los errores que puedan cometer los funcionarios, sino precisamente en quienes defiendan y custodien que los compromisos se cumplan.

Algunos políticos como Nicolás, demasiado alejados del voto popular o demasiado cerca del nombramiento hecho a dedo, olvidan esto con mucha facilidad. Lo hacen por una sola razón: no se conciben sin tener el Poder. Son el poder que tienen y nada más. No son su voluntad, ni su vocación, ni sus ideas ni sus propuestas. Y eso tiene que ver con haberse alejado demasiado de quienes en verdad deberían tomar las decisiones: los venezolanos.

Por eso el único lugar que consiguen para hablar es el poder de otro. Y eso sucede porque no tienen piso propio ni ganas verdaderas de encargarse de un país que cada vez tiene más problemas y menos soluciones. Porque estas semanas de desgobierno de Nicolás no solamente han empeorado la economía y la calidad de vida de los venezolanos: también ha despreciado la esperanza y la confianza de un grupo mayoritario de venezolanos que votó por un proyecto y hoy ellos han traicionado.

Es evidente que Nicolás no pensó en ninguno de los venezolanos cuando, por ejemplo, devaluó nuestra moneda e hizo que todas las familias venezolanas fuesen más pobres de la noche a la mañana. Todas. Las que los apoyan y las que no. Las que votaron por ellos y las que no. Las que tiene dinero y las que no. Las que engañó diciéndoles que esa decisión la íbamos a tomar nosotros y las que nunca le creyeron y prefirieron votar por el Futuro.

Y si Nicolás no pensó en ninguno de los venezolanos antes de tomar esa decisión, y otras que en menos de cien días aumentaron los niveles de inflación y de escasez, es porque está donde está sin haber sido electo por el voto popular.

¿Por qué no sacan ahora aquel falso Paquetazo que utilizaron de una manera sucia en la campaña hacia el 7 de octubre? Porque su gente se daría cuenta de que son ellos los que han cumplido paso por paso lo que dijeron que iba a pasar si perdían.

Son ellos los que han aplicado su Paquetazo Rojo. Son ellos los que han preferido empobrecer a nuestras familias antes que parar la regaladera de recursos y resolver los problemas de los venezolanos antes que los de otros países a los que ya hemos ayudado lo suficiente como para que por una vez en catorce años le toque a Venezuela tener un gobierno para el que los venezolanos sean la prioridad.

A Nicolás. No le importa el pueblo, sino el poder. Y sus acciones lo delatan.

A muchos les conviene que el partido de gobierno logre mantenerse en el Poder a como dé lugar. Sobre todo a quienes el propio presidente Chávez, hoy fallecido, acusó de incompetentes y de ineficaces en más de una ocasión. Mientras el partido de gobierno controle todas las instituciones, cada uno de los casos de corrupción que involucran a algunas de las cabezas más visibles del gobierno de Nicolás estarán escondidos de la justicia que todos los venezolanos de bien, de la tendencia política que sean, esperan se aplique a quienes roban y mienten, a quienes usan las esperanzas ajenas, a quienes chantajean al pueblo con su dolor y sus necesidades.

Pero la mentira tiene patas cortas, Nicolás. Cada una de las mentiras ha ido saliendo a flote y han sido a los militantes de tu partido y a la gente que puso las esperanzas en un proyecto que no han podido cumplir. Desde la aplicación de tu Paquetazo Rojo hasta cómo has manipulado con algo tan delicado y sagrado como puede ser el dolor que resulta de la muerte de un ser humano.

El partido de gobierno fracasó y es el momento de que Venezuela deje de ser gobernada para cumplirle a una militancia y pase a dedicarse a hacer posible los sueños y la superación de todos los venezolanos de bien, sin importar su tendencia política. Este momento exige un liderazgo capaz de dar un buen gobierno a quienes confíen en la propuesta que verdaderamente los incluya. Pero verdadera inclusión, no simplemente nombrándolos y secuestrando su esperanza a cambio de un voto.

Los venezolanos pueden ver con claridad qué es lo que quieren: que el desarrollo de sus capacidades le permitan conseguir un trabajo para superarse, que lo que ganen gracias a su esfuerzo les alcance y permita ahorrar, que cada familia tenga asegurado su sustento y los servicios básicos para vivir tranquilos y que esa felicidad verdadera de estar en un país donde se puedan cumplir los sueños nos permita dormir tranquilos. Nosotros sabemos cómo hacerlo.

¡Venezuela somos todos! Volvemos a tener la oportunidad de construir el país que soñamos. Depende de nosotros y de nuestro voto el próximo 14-A. ¡Vamos a lograrlo Juntos!

2013: el futuro nos pertenece

El 2012 ha sido un año de grandes retos. Hemos aprendido de cada experiencia que ha formado parte de doce meses acontecidos, muy activos políticamente y lleno de eventos que han puesto en evidencia todo lo que falta por hacer para que cada venezolano sienta que vive en un país donde puede cumplir sus metas, sin discriminación ni privilegios para nadie.

No es una tarea sencilla, pues todo un aparato político ha ido minando las vidas de muchas familias. Incluso, hasta el punto de que resulte casi imposible que una opinión alternativa a la polarización que ha envenenado nuestra cotidianidad consiga lugar para un intercambio de ideas, de soluciones, de acciones verdaderas concebidas con voluntad y talento, y no simplemente por obediencia y lealtad.

Sin embargo, a pesar de los obstáculos y de las dificultades, millones de venezolanos siguen saliendo día tras día a intentar hacer de éste el mejor país del Mundo. Cada quien desde su espacio, cada quien desde su vocación, cada quien desde lo que ama. La gobernación de Miranda es uno de esos lugares donde, sin importar la tendencia política ni el lugar donde se nació, cada una de las muchas personas que aquí trabajan construyen un futuro mejor. Mejor y para todos.

Si hay algo que debemos afirmar en una fecha como ésta, justo cuando el año termina, es que no podemos dejarnos expropiar el futuro. Pero eso incluye algo más grande: debemos mantener viva la posibilidad de imaginarlo. Todo lo que ha hecho el ser humano ha tenido que ser imaginado primero, así que los sueños y las metas tienen que darse la mano con la esperanza de que un país mejor es posible y de que hay cambios que son necesarios y que llegarán. Porque si algo tiene el futuro es que es indetenible, así que cada uno de nosotros debe tener la capacidad de imaginar el país que merecemos y la fuerza necesaria y el empuje para hacer de esa idea una realidad.

Cuando somos niños imaginamos en libertad. Me gusta aprender de eso que sucede en los patios de recreo de las escuelas de Miranda, cuando se le pregunta a uno de esos chiquiticos qué quiere ser cuando sea grande y no se ponen límites. Por eso los invito a que imaginemos, con la honestidad con la que lo hacen nuestros muchachos mirandinos, cuál es el país que queremos tener en el futuro. Eso nos permitirá darnos cuenta de cuál es la parte que nos corresponde a cada uno, para irla atendiendo desde ahorita. Porque el futuro comienza en cada uno de nosotros apenas nos ponemos a trabajar para hacerlo realidad.

Muchos son los recursos que los adictos al poder utilizan para impedir que imaginemos que un futuro mejor es posible. Desde convertir la ineficacia en una política de Estado que impide que nuestras familias ahorren y planifiquen con tiempo y convicción sus metas, hasta quitarle el valor a la vida dejando que todo un país se acostumbre a cifras de muertes violentas que no tienen ni siquiera países que hoy en día están en guerras terribles.

Sólo a los adictos al poder les conviene que creamos que nada puede cambiar. Por eso la Gobernación de Miranda se mantiene como una manera de demostrar que el buen gobierno es posible. Sólo a los enfermos de poder les conviene que las soluciones no lleguen a las vidas de los venezolanos. Por eso en la Gobernación de Miranda gobernamos con los mejores especialistas y quienes conocen de cerca las necesidades de nuestro pueblo. Sólo a quienes desean el poder por el poder, sin ánimos de servir, les conviene que los pobres sigan siendo víctimas de las trampas de la pobreza y dependiendo del Estado. Por eso yo creo en una nueva manera de hacer política, donde el Estado es capaz de acompañar a las familias en sus necesidades, pero ayudándolas a superarlas y creciendo junto a ellos.

Es cierto, todo indica que el 2013 será un año duro y de grandes cambios. Venezuela ha aprendido mucho en muy poco tiempo. Hoy conocemos el valor de la unión, del acuerdo, de la necesidad de concertar puntos comunes y trabajar para cumplirlos. Quienes creen que las cosas no pueden cambiar van a ir despertando a medida que cada uno de nosotros, esta fuerza que mueve el cambio, hagamos lo que nos toca con nuestro pedacito de futuro.
Sí, tenemos más futuro que pasado. Y quienes se quedaron estancados en el pasado no saben que les llevamos una enorme ventaja: el futuro que estamos imaginando y empezando a construir también los incluye a ellos y a la posibilidad de que las metas de la gente de bien sean un asunto posible y nuestro.

Que 2013 nos sirve para hacerle saber al mundo que el futuro nos pertenece.

¡Que Dios bendiga a Miranda! ¡Que Dios bendiga a Venezuela!
Feliz año ¡Sigamos adelante!