Archivos Mensuales: junio 2013

Esta lucha es de todos

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Cuando los corruptos se desesperan y saben que se les empiezan a ver todas las costuras, buscan cómo distraer, engañar y evadir sus responsabilidades. Tenemos quince años viéndolo: Nicolás y su combo de enchufados forman parte de esa vieja y tramposa manera de hacer política en la cual nadie asume sus responsabilidades y se inventan culpables, saboteadores y bombas de humo.

Pero si hay un grupo de personas al cual los enchufados no van a poder engañar nunca más es a las madres venezolanas. Lo digo porque afortunadamente siempre he gobernado cerca de ellas, oyéndolas y atendiendo sus necesidades. Las madres venezolanas no paran y echan para adelante, pero no porque las condiciones del país se lo permitan, sino porque su empeño por sacar adelante a los suyos y su fuerza para hacerle frente a todos los obstáculos que la realidad y resolver son casi infinitos.

En un encuentro reciente con las Madres Cuidadoras, en los Valles del Tuy, pudimos conversar sobre eso. ¡Están tan claras que, como líderes, hablar con ellas nos fortalece y nos hace saber que vamos por el camino correcto! Pero es indignante saber que el gobierno nacional tuvo la oportunidad de brindarle calidad de vida a cada familia necesitada y no lo hizo, distrayéndose en discusiones absurdas y dándole palazos al viento para justificar un modelo que ya está más que agotado.

¿Hasta cuándo creían que les iba a durar esa estrategia de politiquería barata de echarle la culpa al otro? Ya el 14 de abril se dieron cuenta de que la mentira ha quedado al descubierto y han tenido que utilizar todas las estrategias habidas y por haber para distraernos de esa lucha. Pero ha sido imposible: lo que han hecho es sumar una causa con otra y otra más, hasta quedar entrampados en las consecuencias de su manera de gobernar.

A la crisis política se les sumó la económica, ambas con claros culpables. Luego les vino la escasez. Han sido incapaces de manejar de manera responsable el tema de la H1N1. Y, luego, las protestas de nuestros profesores universitarios han puesto evidencia lo poco que le importa al partido de gobierno el futuro del país. Pero, en cada casa de cada ciudad y cada pueblo de Venezuela, está cada una de las madres de familia que han sido castigadas por las políticas de Nicolás y su combo, mientras la Fiscalía se hace la loca con quienes cada vez tienen más y más plata, más y más escoltas, más y más negocios.

Nicolás está desesperado intentando que la gente mire hacia otro lado, para esconder su ilegitimidad. Pero lo que ha hecho es que incluso quienes aún confiaban en ese proyecto vean el tamaño de la irresponsabilidad de quienes siguen enchufados a Miraflores ante el abandono de la producción nacional, el desabastecimiento, las devaluaciones, la inflación, la escasez, que la plata no alcance, las muertes por violencia, la inseguridad, el desempleo, el pésimo estado de los servicios públicos, su incapacidad para atender una epidemia, la falta de divisas, la dependencia de las exportaciones y el abandono del sistema público de salud y las construcciones de obras y viviendas paralizadas.

Esa gente votó por un cambio. Esa gente sabe lo que pasó el 14-A. Ésa es nuestra gente, que no se va a dejar expropiar el futuro y que redoblará las fuerzas en las próximas elecciones del 8 de diciembre para hacerles cada vez más cuesta arriba el guiso y la trampa. Esa gente es la que va a cambiar la historia, Nicolás. No tú ni tus jalamecates. Tu partido ha cometido la salvajada de obligar a las madres de familia a resolver lo que la mediocridad de las políticas de un modelo agotado no resuelve. Y ésa es una verdad tan grande como son las madres venezolanas. Pero ellas también saben que nosotros sí sabemos resolver y dar soluciones. Y si amenazas con afectar nuestros recursos, o con invisibilizarnos en los medios de comunicación o con seguir montando ollas que terminan en puro humo, igual sabremos resolver junto al pueblo. Y eso es algo que ya ustedes no pueden hacer, porque perdieron la confianza del pueblo al jugar con su esperanza.

Y esas madres de familia con las cuales jamás he perdido contacto, llenas de fuerza y ganas de futuro, han sido las grandes iluminadoras del resto de nuestros hermanos y hermanas. Son nuestras principales movilizadoras. Son la fuerza que ha hecho posible que cada vez más venezolanos despierten.

Ustedes creían que desapareciéndonos de los medios iban a detener la fuerza del futuro que está en cada una de las casas del país. Pero a una madre, Nicolás, jamás vas a poder alejarla de su familia, ni de sus vecinos ni de su comunidad. Ellas están más cerca del país de verdad que tú y que tus ministros de palacio, que ahora están más pendientes de que en otros países te reconozcan.

Porque ahí es donde está el motivo de tu desespero: sabes muy bien que dentro de esas casas, en las familias, en las comunidades donde esas madres son ejemplo y motor, tus intentos por legitimarte no llevan vida, porque es ahí donde se siente el hambre, donde se llora a los muertos y donde el agua y la luz no llegan.

Tener patria no es montar un desfile y obligar a la gente a escucharte, Nicolás. La patria no son números maquillados. Tener patria es que cada madre pueda estar tranquila al saber que ella y los suyos tienen seguridad, que en el hospital más cercano a su casa hay recursos, que se puede ahorrar un poquito de la quincena y que nadie en toda su comunidad va a tener que acostarse sin comer ese día.

Y por eso cada una de esas madres seguirá haciendo crecer el respaldo electoral el próximo 8 de diciembre. Ellas le echan demasiado pichón cada día de su vida, así que ninguna de esas mujeres está dispuesta a ponérsela papayita a los corruptos ni a los tramposos. Yo confío en ellas y ellas han confiado, confían y confiarán en mí y en nuestro proyecto de futuro.

Qué Dios bendiga y les dé fuerza a cada una de nuestras madres. Sigamos adelante.

Hacedores del futuro

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Un país que se ocupa de la educación es un país que se está ocupando del futuro. Si vemos la situación en la que el gobierno nacional ha dejado caer la educación pública, nos quedará claro una vez más que a ellos no les interesa el futuro de los venezolanos, sino el presente de ellos, de los enchufados y de sus cómplices.

No apoyan ni fomentan la educación porque quienes insisten en vivir en el pasado le tienen miedo al futuro, al progreso y a la fuerza que tienen esa libertad individual y cívica que ejercen y exigen los ciudadanos.

El conflicto universitario que ha tenido que vivir el país no es un capricho de los profesores ni de los estudiantes: es una realidad que se suma a la de millones de venezolanos, en la que los errores de Nicolás y su combo han venido a empeorar la tragedia de catorce años de políticas públicas equivocadas.

Y, mientras unos profesores tienen que caminar cientos de kilómetros para hacerse escuchar y dejarle ver al mundo entero que desde Miraflores opera un gobierno hambreador, el enchufado mayor sigue regalando los recursos de los venezolanos a otros países y viajando, cuando nuestros hermanos y hermanas no saben cómo rendir el poco dinero que devengan por uno de los oficios más hermosos del mundo: enseñar.

Los presupuestos y salarios justos para las universidades ya dejaron de ser una realidad palpable para convertirse en algo grave, en un problema de todos los venezolanos, en una emergencia nacional. Y nuevamente en Miraflores esperan a que las crisis se agraven y se conviertan en tragedias para al menos reaccionar, porque no saben cómo gobernar al país. Su única política, su única ideología es ir de emergencia en emergencia, de crisis en crisis, sin resolver los problemas de fondo.

¿Pero qué hay detrás del conflicto universitario de parte del gobierno? ¡Sus ganas de meterle la mano a las universidades! Y proceden así porque simple y llanamente no saben entenderse con quienes quieren ser y son libres.

No les importa si el futuro de miles de estudiantes depende de una decisión sensata. ¿Cuál fue la reacción de las autoridades ante la flagrante violencia que ejercieron sus adeptos contra las universidades del pueblo? El silencio y la complicidad. Darle la espalda a los profesores. Negarse a ver que nos han empobrecido a todos. Y pueden hacer eso porque lo único que les interesa es estar pegados al poder y al billete. Nos aben gobernar: lo de ellos es el pillaje, la irresponsabilidad y la violencia.

Hacen lo mismo con la salud, con la infraestructura, con la vivienda. ¡Y luego se sorprenden y terminan amenazando y engañando a todo un país! O trampeando en las elecciones a todas esas personas a quienes engañaron para secuestrarles su voto —así como le han secuestrados las instituciones—, pero que despertaron y saben que merecen un país mejor que el que pueden darle la manada de incompetentes que siguen jugando con nuestro futuro.

Mantienen su imagen en el exterior a billetazo, a punta de plata y petrochequera. Uan petrochequera, por cierto, que cada vez tienen más empobrecida y les resuelve menos problemas. Mientras regalan fortunas a otros países, se les olvida garantizar una educación superior de calidad.

Van a reunirse con el Papa en el Vaticano, pero se burlan de quienes tienen que formar a los profesionales y especialistas del futuro. Las cabecillas del partido de gobierno son los artífices de políticas mediocres e ineficaces, incapacitados para gobernar. ¿Será que llevan tanto tiempo viviendo de estar enchufados que creen que el futuro de un país se puede construir llenando cada puesto de trabajo con amigotes, primos, yernos, hermanos, cuñados y enchufados en general? ¡Así piensan los enchufados!

Gracias a Dios, los venezolanos ya demostraron que las cosas cambiaron, están cambiando y van a cambiar todavía más. ¡Nicolás todavía no sabe qué hacer con la lección que le dio el país el 14-A! Pero los venezolanos saben lo que pasa en el Consejo Nacional Electoral y conocen las razones por las cuales en el Tribunal Supremo de Justicia se pelotean la responsabilidad de responderle a los venezolanos: no saben qué hacer. Cada salida de Nicolás al exterior es un intento desesperado por ser reconocido, pero sólo le ha servido para poner en evidencia sus principales características como político: la ineficacia, lo artificial de su liderazgo y la ausencia absoluta de un proyecto que incluya a los venezolanos. Y ahora que está entrampado en sus mentiras, y saltando de una crisis a otra, él mismo es su principal víctima.

Ellos están atrapados en el pasado. Nosotros, en cambio, sabemos que para construir el futuro que merecemos necesitamos a cada estudiante, a cada profesor y a cada trabajador de nuestras casas de estudio para que nuestras universidades se conviertan en las primeras generadoras del factor humano que, gracias a las capacidades y las vocaciones convertidas en trabajo, tengamos una vida mejor.

Sabemos que el maestro, el profesor, el docente, es quien tiene la tarea de educarnos a cada uno de nosotros. Por eso el país entero se puso de su lado, como hemos demostrado los venezolanos ante las causas justas. Las universidades son sagradas como es sagrado el futuro de cada uno de los venezolanos. ¡Que Dios bendiga a cada maestro, a cada profesor y a cada docente! Ellos son, sin lugar a dudas, los hacedores del mañana que hemos empezado a construir juntos desde hoy. Voy a acompañarlos siempre, porque ustedes son el mejor ejemplo de alguien que dedica su día de hoy para construir un mañana mejor para todos por igual.

¡Sigamos adelante!