Archivos Mensuales: mayo 2013

¡Estamos ganando!

Los venezolanos tenemos demasiado tiempo esperando. Hoy, las instituciones siguen poniéndonos por debajo de las prioridades partidistas que quienes las encabezan y exhiben sin ninguna vergüenza. Sin embargo, el pueblo ya no se deja engañar por esos enchufados, que ya empiezan a tener conciencia de que la justicia llega. Cada familia venezolana de cada pueblo y cada ciudad saben quiénes son los que quieren obstruir la justicia, el progreso y el futuro de Venezuela. Lo que no esperaban desde los altos puestos del partido de gobierno es que sus bases, cada vez más decepcionadas, iban a mantener encendidas sus esperanzas en tener un mejor país, a pesar de la ineficacia y la corrupción.

Creyeron que iban a cansar a un pueblo que es incansable. Creyeron que a punta de violencia y bravuconadas iban a asustar a los millones que queremos que las cosas cambien. Creyeron que iban a hacer que el pueblo se acostumbrara a vivir en condiciones inaceptables. Pero el 14 de abril se llevaron una sorpresa que todavía no saben dónde esconder.

Ni la complicidad de un CNE secuestrado por enchufados partidizados, ni siquiera un TSJ que se hace el loco delante de lo que todos los venezolanos vemos con los ojos bien abiertos, ni con un monopolio mediático que los ha llevado al desespero de casi llevar más cadenas que días de gobierno. Nada de eso ha logrado borrar de nuestros hermanos y nuestras hermanas la convicción de que este país cambió y de que quienes están cometiendo sus últimas arbitrariedades son una manada de corruptos que está por comenzar su estampida.

Intentaron esconderse detrás de la esperanza de la gente y detrás del dinero que pertenece a los venezolanos. Pero se les acabó el estado de gracia y se pusieron en una situación comprometida: hoy la principal víctima de sus propias trampas es Nicolás. Y ahora no saben qué hacer con eso.

Durante 14 años engañaron a un pueblo prometiendo y disponiendo. Hoy simplemente han demostrado que no pueden gobernar un país y que, peor aún, son incapaces de asumir las responsabilidades de este desastre. Siguen buscando culpables como quien busca fantasmas, cuando todos sabemos que los culpables son esos que están mal gobernando el país.

Nos condujeron a una crisis económica por su ineficacia y ahora no saben cómo sacarnos de ella. Construyeron esta crisis política por estar aferrados al poder y ahora no saben cómo legitimar una farsa que ya ni su militancia les cree. Armaron las condiciones para que haya una crisis en la que no se respeta la vida de los venezolanos y ellos mismos han visto cómo se les escapa de las manos el asunto de la inseguridad con 20 planes que han sido un fracaso tras otro.

Eso no se oculta con cadenas, Nicolás. Eso no se oculta con violencia. Eso no se oculta inventando fantasías de conspiración que nadie cree.

Las crisis se resuelven. Los problemas se atienden. Los obstáculos se superan. Pero para eso tiene que estar al mando alguien que sepa lo que debe hacerse, con un equipo capacitado y una planificación verdadera. Los venezolanos estamos esperando soluciones y Nicolás y su equipo no dejan de demostrar que son unos incapaces. Hoy en el gobierno central el único talento que se exige es la fidelidad a un proceso que se volvió puro humo. La preparación, la honestidad y la sensatez han pasado a un segundo plano. Venezuela no merece que la sigan gobernando una banda de incapaces que saben que llegaron ahí por repetir consignas y obedecer los caprichos de otro.

El pueblo lo sabe. Por eso el 14 de abril pasó lo que en Miraflores y en el CNE saben que pasó. Lo que nosotros sabemos que pasó. Lo que el Tribunal Supremo de Justicia sabe que pasó. Sin embargo, hoy los venezolanos estamos esperando una respuesta del TSJ, cuando desde hace rato se le vencieron los plazos para la admisión y el pronunciamiento. Esos que creen que el poder dura toda la vida terminan siendo castigados por la historia y por el pueblo, porque el poder es un préstamo del pueblo, del electorado, de las familias a las cuales hay que cumplirles y servirles, hayan votado por uno o no. Ellos olvidan eso porque en su partido creen que una tolda política es el Estado, y se equivocan de cabo a rabo: el Estado hoy está siendo usurpado por la complicidad y la trampa. Y, como dice la sabiduría de nuestro pueblo, la tramposería sale. Pero lo peor es que cada una de las decisiones equivocadas que toman afecta la vida y el futuro de los venezolanos y las venezolanas de bien.

¡Reconozcan que no pueden con el monstruo que ustedes mismos han creado, señores del partido de gobierno! Es más que evidente que en su equipo de trabajo, ese donde los mismos enchufados cambian de puesto cada vez que pueden, no es la gente que sabe hacer las cosas bien. Hoy están despilfarrando mucho más que el dinero de la nación, están derrochando las esperanzas y el futuro de los venezolanos, y ninguno de ustedes tiene el derecho de hacerlo. Basta del extravío en que tienen al país. Reconozcan que dejaron que el proyecto se les desgastara en las manos, revísense y dejen de impedir que a Venezuela llegue el futuro. Es lo mejor, incluso para ustedes, al menos para que tengan la oportunidad de ver cómo un buen gobierno sí puede llevar este país hacia adelante. Ese buen gobierno que los electores exigieron el 14 de abril y que ustedes se niegan a entender, porque no sabrían qué hacer al bajarse del poder donde hoy se encuentran encaramados.

¡Dejen que el progreso y el futuro lleguen a la vida de los venezolanos! Existe un nuevo liderazgo que sí sabe lo que hay que hacer para tener el país que merecemos. Somos millones y somos más, eso no podrán ocultarlo porque es una realidad palpable, no una fantasía más mostrada en televisión y en cadena nacional

Esta lucha que estamos llevando adelante es por la verdad, y la estamos ganando. ¡Que Dios bendiga a Venezuela!

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¡Sus errores no van a comprometer nuestro futuro!

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La prueba más clara de que al gobierno central —es decir: al partido de gobierno— no le importan los venezolanos es cómo son capaces de desconocer la voluntad popular, saltarse las leyes y jugar con el futuro de una familia, de un pueblo, de una ciudad, de un estado, de un país.

Traicionar durante catorce años las promesas hechas al pueblo, impedir que los poderes trabajen de manera independiente, permitir que la corrupción sea campante e impune, someter al pueblo a una inflación grosera mientras los precios del petróleo están más altos que nunca, dejar que nuestra gente muera a manos del hampa, robarse elecciones, ignorar a la mitad de un país que no ha permitido —ni permitirá— que le expropien la esperanza.

Así están viviendo las familias venezolanas del presente, pero así no es como viviremos el futuro. Hemos aprendido y no seremos nosotros quienes cometamos los errores del pasado ni los del presente. A los cuarenta años que el fallecido presidente culpaba se le han sumado más de catorce años más de ineficacia, violencia y deterioro de la calidad de vida del venezolano.

¡Y más de medio siglo de políticas erradas son demasiados años de irrespeto al pueblo! Hoy vemos cómo, además de los nuevos errores, el partido de gobierno padece de los peores males de la política de estos tiempos: desconexión de los problemas reales del pueblo, incapacidad para conseguir soluciones, división, ilegitimidad, luchas intestinas por el poder, corrupción galopante y a los ojos del pueblo, ineficacia, falta de credibilidad, fractura del liderazgo nacional, conflictos entre los jerarcas de la capital y el liderazgo regional.

¡Por eso perdieron la mayoría popular desde hace rato! Esta farsa que pretenden es insostenible porque está fundada en mentiras, en irrespetos y en su incapacidad para gobernar.

En el partido de gobierno hay miedo y por eso huyen hacia adelante.

Por eso quiero recalcar que, en esta especie de tormenta de malas noticias a las cuales nos tiene acostumbrado el gobierno, no se nos olvide que el miedo a auditar las elecciones del 14-A es prácticamente lo que se llama una confesión de parte: saben que la elección no les da, saben que están allí en un “mientras tanto” que intentan alargar con mentiras y creen que generando otros escándalos y otras matrices harán que se nos olvide que somos mayoría.

Pero eso, Nicolás, hoy en día y con este pueblo es imposible.

Cada uno de los ciudadanos que votó por nuestra opción votó por el futuro, no por este gobierno que solamente remienda y pone parches a los síntomas del desastre pero resulta incapaz de reconocer sus errores y planificar, por una vez en su vida, la posibilidad de solucionar alguno de los problemas.

Pero ya ha quedado claro: no saben cómo hacerlo. La escasez, la falta de producción, el problema con las divisas, la crisis en PDVSA, las persecuciones a los empleados públicos, el embuste del sabotaje, lo que consiguieron en Corpoelec, las rotaciones ministeriales de los mismos irresponsables, el fracaso de veinte planes de seguridad, la crisis de viviendas, el desempleo, la crisis hospitalaria, tener al alcalde del municipio donde más matan y roban a los venezolanos como mandadero del CNE, el paquetazo Rojo que nos hizo mucho más pobres, el infierno en que se han convertido los puertos, la falta de servicios públicos, el estado de la infraestructura nacional, la cantidad de proyectos parados y atrasados, el aumento de la deuda, el alza de los precios de los alimentos, el gasto excesivo en armas, el sueldo de los profesores universitarios…

Cada una de esas cosas es una prueba de que el partido de gobierno no sabe lo que hace.

En apenas un mes de la imposición ilegítima de Nicolás Maduro por parte del CNE, hasta en sus propias filas han revivido la figura del revocatorio, porque el pueblo no puede seguir esperando por soluciones que sabe que no le van a llegar desde tamaña pandilla de incompetentes.

Por eso los verdaderos resultados del 14-A son los que tú y yo conocemos, Nicolás. Porque los venezolanos se cansaron de esperan un futuro que no ha sido otra cosa que mucha televisión, mucha viajadera, muchos regalos para el exterior y muy pocas soluciones.

El 14-A no se nos olvida. Ni a nosotros ni al pueblo, señores del partido de gobierno. Y para tranquilidad de todos, yo sé que el liderazgo que encabezo tiene bastante claro qué es lo que debe hacerse y cómo se debe hacer. Sus errores del presente no van a comprometer el futuro de todo un país. Pero eso sí: cada vez que hostigan, cada vez que dejan un crimen impune, cada vez que comenten un exceso, cada vez que ignoran al pueblo, cada vez que criminalizan la protesta y cada vez que inventan nuevos culpables del desastre que ustedes han generado pasa una sola cosa: nuestro camino crece, se llena de gente y se convierte en la verdadera opción de futuro para todos, sin exclusión y haciendo lo que se debe hacer.

El 14-A el pueblo lo dejó bastante claro. Y ellos, en el partido de gobierno, lo saben. Perdieron al pueblo porque les robaron la esperanza. ¡Y nosotros se la hemos devuelto! Y no vamos a permitir que el pueblo sea traicionado nuevamente. Esta lucha es por la verdad y por el futuro, y esas dos fuerzas son indetenibles.

¡Venezuela somos todos! Que Dios los bendiga…

¡Nadie detiene la verdad!

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En los recientes días todos los venezolanos hemos podido ver cómo los enchufados al Poder insisten en dos cosas: distraer la atención de los verdaderos resultados de las elecciones del 14-A e intentar imponer la violencia como mecanismo.

Pero no han logrado convencer al pueblo de ninguna de las dos cosas, porque los venezolanos queremos la verdad. ¡Y a la verdad no la derrota nadie!

Es lamentable que la torpeza política de Nicolás y su combo tenga en las familias venezolanas —sin importar el bando político— a sus principales víctimas. Ni siquiera fue capaz de leer lo que sucedió en las pasadas elecciones y han optado por la más ineficaz, costosa y violenta manera de enfrentar la crisis política: la polarización y la radicalización. Es la muestra más clara de que un liderazgo verdadero es el producto de una carrera en la que se ha aprendido de la victoria y de los errores.

Eso es lo que ha permitido que exista un nuevo liderazgo político venezolano. Y no está de más reafirmarlo: formado por venezolanos y respaldado por los venezolanos. A mí me honra, me llena de orgullo sentirme parte de quienes conducimos a buen puerto el deseo de futuro y progreso de cada uno de mis hermanos y de mis hermanas. Todo aquel que quiera que Venezuela crezca y se convierta en el país que hemos soñado está de este lado de la lucha. No de este lado de las tendencias políticas, que es algo muy distinto, sino de este lado del país: de los que miran hacia adelante. ¡Porque si hemos soñado el país que queremos es porque lo merecemos y porque es posible!

Fíjense bien en lo que ha sucedido con la auditoría chucuta que querían hacer. Fíjense cómo ninguno de los personajes del partido de gobierno ha dicho algo sobre el montón de veces que ellos mismos señalaron que los cuadernos son vitales para una auditoría. Fíjense cómo los mentirosos son víctimas de ellos mismos. ¿Saben por qué? Porque para mantenerse tanto tiempo en el poder siendo tan ineficaces han tenido que decir de todo, contradecirse y hasta desmentirse. Son los reyes a la hora de hablar pa’tras y pa’lante.

Es importante que cada uno de los venezolanos sepa cómo y por qué se está haciendo esta impugnación. Tanto los que votaron por nuestra propuesta como aquellos que decidieron darle un último voto de confianza a los enchufados. Esto no se trata de un antojo ni de que no nos guste el resultado, porque tanto en el PSUV como nosotros sabemos muy bien qué fue lo que pasó. Esto se trata de confianza y de mi compromiso con ustedes: yo le dije a cada uno de los venezolanos que iba a defender su voto y que la voluntad expresada, lo que cada venezolano eligió, tenía que ser el resultado.

Las elecciones del 14-A han sido impugnadas porque tenemos pruebas y razones suficientes. Se negaron a hacer una auditoría como Dios manda y arrancaron esa farsa que hicieron con el único fin de darse palmaditas en la espalda. El partido de gobierno ha tenido demasiado tiempo enquistado en las instituciones y se ha acostumbrado a esa manera de proceder. Nosotros, en cambio, hemos cumplido paso por paso los procesos necesarios y eso parece que los sorprende: sabemos qué hay que hacer y cómo debe hacerse para que la verdad salga a la luz. Y nada aterra más a los mentirosos que la defensa de la verdad.

Ahora resulta que hasta su misma militancia sospecha de la legitimidad que intentan posicionar. Y tienen todo el derecho de preguntarse por qué no quieren sacar los cuadernos y contar sus votos. Mientras tanto, intentan imponer a Nicolás a realazo limpio fuera de nuestras fronteras. Les importa más eso que el reclamo que las tres cuartas partes del país exigen. ¡Una muestra más de que a ellos lo que les interesa es cómo los ven en el exterior antes que la confianza de los venezolanos!

Sucesos condenables como la violencia contra nuestros diputados en la Asamblea Nacional o las acciones emprendidas contra el general Rivero no son más que nuevas manifestaciones de una manera de hacer política que glorifica la violencia y la promueve. Pero lo más preocupante es que es una muestra clara de que los enchufados han sido verdaderamente incapaces de leer lo que sucedió el 14-A: este país es otro, pero se repiten tanto sus propias mentiras que han sido incapaces de verlo. Han decidido mantenerse aferrados al poder a como dé lugar, incluso traicionando a sus propios militantes. Y eso el pueblo lo ha condenado históricamente.

Si creen que generando violencia resuelven el problema de la ilegitimidad, están equivocados. Si creen que amenazando y persiguiendo trabajadores resuelven el problema de la ineficacia del gobierno, están equivocados. Si creen viajando van a hacer que a la gente se le olvide la inseguridad, la inflación y la escasez en Venezuela, están equivocados. Si creen que abusando del poder y secuestrando las instituciones fortalecen su proyecto políticos, están equivocados. Con todo eso —además de herir al país y a los venezolanos—están haciéndose ellos mismos un gran daño, hundiéndose cada vez más en una manera de hacer política que los ha dejado ciegos y sordos de poder.

Y por eso voy a dejarme el pellejo defendiendo lo que sucedió el 14-A: porque es el reflejo de un cambio, de una nueva era para el país, del momento del progreso. ¡Y eso tiene que darnos fuerzas para recordar que cuando las cosas se hacen bien pasan cosas buenas!

Esa mayoría que logramos el 14-A hoy sigue creciendo. Y cada una de esas personas que se ha ido sumando lo hace porque saben que este liderazgo es para todos y no para un grupito. Mientras Nicolás viaja y se pasea por el mundo, acá estamos trabajando para defender a quienes creen en que hay un camino mejor y en ganar la confianza de los que han pensado de una forma distinta durante estos años y hoy se ven decepcionados una vez más.

¡La verdad se impondrá, Venezuela!

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Juntos hemos decidido derrotar el miedo en una lucha que hemos emprendido a favor de la verdad. Ha sido una lucha paso a paso, y en cada una de las etapas se han ido conquistando sus propios objetivos. Hemos dado una demostración de fuerza, de cohesión, de esperanza convertida en fortaleza, en coherencia política y en defensa de la verdad.

Ahora escribimos una nueva página en la historia de las acciones a favor de la democracia y la justicia. Todos los venezolanos somos protagonistas de este momento, sin importar la tendencia política ni ninguna otra diferencia. Y así lo digo porque esto lo hacemos en defensa de la verdad y la verdad nos conviene a todos. Hemos llevado a cabo la impugnación del proceso electoral del pasado 14 de abril ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Nosotros no vamos a formar parte de esta farsa que han decidido montar en complicidad los enchufados de este gobierno y cada uno de sus cómplices. Como les digo, hemos cumplido cada una de las etapas de este proceso, dándole la oportunidad a las instituciones para que demostraran por una vez la separación de poderes, el apego a la Constitución y el compromiso con el pueblo venezolano. No pudieron hacerlo: les resulta imposible, tras tantos años de abusos y excesos de poder, darse cuenta de que su compromiso es con los ciudadanos y no con sus propios intereses.

Nosotros esperamos que el Consejo Nacional Electoral cumpliera con su palabra y con sus obligaciones. Esperamos que honrara la declaración que dieron a todos los venezolanos en cadena nacional para solucionar esta crisis política. En fin: esperábamos que cumplieran con su trabajo. Sin embargo, en otro gesto de arbitrariedad y desconocimiento de la voluntad popular, junto al partido de gobierno establecieron una auditoría en los términos que más le convenían y no con base en lo que dicen nuestras leyes. Nuevamente se saltaron las leyes según las instrucciones que le dieron desde el partido de gobierno y cambiaron las reglas para hacer una auditoría chucuta.

Nosotros no vamos a aceptarlo.

Sabemos que tenemos la razón y la verdad. Porque mi lucha y la de todo el Comando Simón Bolívar sigue siendo ésa: la verdad. Así que recurriremos a todas las instancias necesarias y presionaremos a las instituciones para que funcionen en el marco de la Constitución, así el partido de gobierno crea que las tiene secuestradas. Sólo así lograremos que se imponga la verdad y se descubra la mentira.

En el partido de gobierno tienen un grave obstáculo para poder hacer política: son un partido que nació desde el poder, que creció dentro del Estado y que cree que ese Estado, el Partido y el Gobierno son la misma cosa. Pero el 14 de abril pasado fue el mismo pueblo quien les recordó cómo es la cosa y ahora no saben cómo comportarse siendo minoría: la sola idea los aterra porque se les olvidó cómo se hace política del lado de la gente por llevar tantos años haciéndola por encima de la gente.

El otro grave problema que tienen los enchufados es que llevan quince años declarando para atrás y para adelante. Y nadie puede sostener tantas mentiras durante tanto tiempo. El mismo pueblo recordó, consiguió y difundió videos donde quienes ahora se niegan a hacer una auditoría con todas las de la Ley decían cómo y con qué características debe llevarse a cabo ese procedimiento. Como dicen las abuelas: “la lengua es el castigo del cuerpo”. Y muchos ya se pisan la lengua de tenerla tanto tiempo mintiendo.

Pero la verdad siempre se impone.

Es importante que el pueblo sepa que también vamos a llevar a cabo acciones complementarias ante el Tribunal Supremo de Justicia y las iremos anunciando cuando sea oportuno. Esto no comienza ni termina aquí, por lo que nadie puede cansarse ni tirar la toalla. Me he puesto al frente de esta defensa de la verdad junto a un liderazgo que ha estado dándole la cara al país y luchando por todos aquellos que depositaron su confianza en nosotros y por quienes se han ido sumando. Y también por quienes no confiaron en nuestra propuesta, pues precisamente ellos son quienes están siendo engañados por su propio liderazgo.

Incluso quienes pusieron su esperanza en la candidatura del enchufado mayor han empezado a dudar de la victoria de la que intentan convencerlos, mediante el aparato mediático del gobierno. Sienten que tampoco su voto está siendo considerado con la importancia que manda una crisis política como la actual y les sobran razones para sentirlo así. Los peines de violencia y de noticias construidas en los laboratorios políticos no han podido distraer la discusión: el pueblo venezolano quiere saber la verdad. Todo el pueblo. Sin mitades.

Nosotros queremos solucionar esto en Venezuela. El TSJ tiene que darse cuenta del momento histórico que vive nuestro país y de la responsabilidad que tienen para solucionar esta crisis política. Le hacemos un llamado a que actúen en el marco de la Constitución y las leyes. Sin embargo, sabemos que es posible que la agenda internacional se convierta en algo clave, principalmente porque el aparato internacional —a punta de petróleo y billete— ha hecho que la mentira intente legitimarse consiguiendo cómplices. Haremos saber al mundo la situación de las instituciones en Venezuela, pero por ahora hemos decidido llevar a cabo esta pugna legal y pacífica, como les he dicho, paso por paso y etapa por etapa.

¡Que nadie dude que vamos a tener una mejor Venezuela! ¡Que nadie ponga en duda que el futuro va a ser mucho mejor! Venezuela somos todos y eso quedó demostrado el pasado 14 de abril. El mapa político de Venezuela cambió y la verdad tiene que salir, porque el futuro es inevitable.

¡La verdad se impondrá, Venezuela! Seguimos adelante defendiendo la verdad.