Archivos Mensuales: marzo 2013

Paremos la destrucción del país

541343_520030568059701_1780179785_n

Hoy es Domingo de Resurrección y los venezolanos tenemos que analizar muy bien lo que significa esta celebración litúrgica, pero sobre todo lo que simboliza. La resurrección de Jesucristo debe servirnos como una imagen esperanzadora, llena de posibilidades y de vida nueva. Por encima de la maldad, por encima de la crueldad y de lo más terrible de los hombres, Jesús resucita dándole su testimonio al mundo de que la esperanza y el compromiso puesto en quienes dan su confianza tiene sentido, vale la pena y es posible.

Sin embargo, en estos días que debían servir para el encuentro, el descanso y la oración, en un ejercicio oscuro del poder y de la política, los venezolanos somos mucho más pobres. Los ineficaces encargados del gobierno central han vuelto a devaluar la moneda nacional en una movida propia de quienes viven enterrados en sus secretos, sus tapaderas, sus mentiras.

La primera vez lo hicieron justo antes de los Carnavales, cuando buena parte de la población estaba organizando sus días de descanso, ese merecido descanso que necesita el que trabaja a diario de manera incansable. Esta vez han repetido una receta parecida, aprovechando la vulnerabilidad de nuestra gente, de nuestro pueblo. Unos días antes de Semana Santa, Nicolás y su combo devalúan el bolívar por segunda vez, y hacen todo el proceso de subasta y adjudicación justo cuando la mayoría de los venezolanos se encuentran en sus actividades de descanso, haciendo una vez más lo que les da la gana.

Mantienen el asunto en secreto. No dicen cuánto se pagó por unos dólares subastados en una jornada casi oculta. ¿En qué país creen que viven? ¿De verdad no se dan cuenta de lo cortas que son las patas de las mentiras que Nicolás ha convertido en el discurso oficial de su campaña? Porque a estas alturas, el resumen de su gestión como encargado tiene que empezarse a escribir así: devaluó dos veces la moneda, haciendo a los venezolanos más pobres, hundiendo al país en esas trampas de la pobreza por su incapacidad para gobernar.El día en que le metieron esa puñalada al pueblo, un día que pasará a la historia como el día de la devaluación silente de Nicolás, ese Jesús resucitado de hoy estaba llevando una cruz pesada. Me refiero a la devoción de El Nazareno, que se conmemora el Miércoles Santo y que pude compartir con fe una vez más en Petare, con las familias que tanto creen en este hombre que tanto padeció en la Tierra.

Ahí intentaron meter la violencia quienes no terminan de entender que este país nos necesita a todos. Pero se encontraron con el pueblo enfrentándolos a ellos y a sus intenciones. Y no hablo de las personas que apoyan este proyecto político de futuro e inclusión, sino también de quienes creyeron en el proyecto que le ofreció el hoy fallecido Presidente y hoy traicionados por Nicolás y sus irresponsables secuaces. Escuchar a la comunidad entera exigiendo respeto a las cosas que nos unen es una muestra más de que el país que queremos está por llegar. Pero también de que aquellos que lo están destruyendo tendrán que responder muchas preguntas y saldar muchas cuentas con el pueblo.

¡Esa unión entre todos es la que va a hacer que Venezuela renazca! Por más empeño que tienen los dirigentes del partido de gobierno en flagelarla, en herirla y en violentarla, yo sé que hay un país entero que quiere ver a Venezuela segura, bonita y progresando. Está en todos nosotros  detener la destrucción del país liderada por tantos irresponsables. Y a quien no podemos decepcionar en hacerlo es a Venezuela, al futuro y a nuestros muchachos, que no tienen por qué sufrir las consecuencias de un país dividió y con tanta violencia.

Las terribles y agresivas decisiones económicas de Nicolás y su combo, a punta de su Paquetazo Rojo, nos han empobrecido a cada uno de nosotros. ¿Quién de esa pandilla nos puede explicar a los venezolanos cómo devalúan dos veces la moneda con los precios del petróleo por el cielo? Ninguno. Porque a ninguno le importa. ¡A paquetazos limpio Nicolás va viento en popa destruyendo la economía! Pero la realidad no perdona. La inflación y el alto costo de la vida le pega duro al que no vota por el partido de gobierno y pero también al que vota por ellos. Ahí no importan listas, contactos ni enchufes.

Pero el futuro no vas a destruirlo, Nicolás. No puedes hacerlo, porque el futuro nos pertenece a los venezolanos de bien y lo sabremos utilizar. ¡Porque ya va siendo hora de que los venezolanos seamos la prioridad! Y la esperanza tiene que darnos fuerzas, porque si algo debemos resucitar es la producción nacional, un sector que ha sido pulverizado por estas devaluaciones disfrazadas de subastas que han venido a darle un golpe final al productor, al campesino, al trabajador…

¡Parece que Nicolás ha puesto su empeño en destruir al país! Hay quien podría pensar que está tan acostumbrado a mandar sin ser electo, que quiere terminar con el país antes de que el voto de la propia militancia de su partido le demuestre lo mal que lo ha hecho. Pero el voto de los venezolanos demostrará que existe otra manera de ver las cosas, una que hemos podido construir juntos y pensando en las soluciones, no en las excusas.

¡Aquí hay voluntad y fuerza para sacar a Venezuela adelante! No olvidemos que el futuro nos incluye a todos y nos está dando una oportunidad para demostrarlo.

¡Vamos a parar la destrucción del país! ¡Qué Dios bendiga a Venezuela!

Nosotros somos la solución

La ineficacia de quienes están en el gobierno, los ministros de siempre, se ha comprobado día tras día desde que están montados en el poder. Ahora quieren hacer creer que los problemas que aquejan la vida diaria de los venezolanos les preocupan, como si fueran nuevos estos problemas. Y eso es una burla que nos indigna a todos los venezolanos.

De pronto Nicolás, luego de haber sido Vice-Presidente, se dio cuenta de que los hospitales no sirven. ¿Y por qué no sirven? No será por culpa de los trabajadores ni de las enfermeras que terminan comprando desinfectante y llevando comida a los enfermos. No será por culpa de los médicos que como pueden orientan a las familias para conseguir las cosas que su enfermo necesita y el hospital no tiene. No será por culpa de los técnicos que resuelven para que un ascensor medio funcione. No será por culpa de los enfermos, Nicolás. El problema eres tú y tus cómplices en este desgobierno. ¿O es que vas a prohibir por decreto que la gente se enferme?

De pronto Nicolás, luego de haber sido el segundo hombre con más poder en el país, se dio cuenta de que las escuelas que maneja el Ministerio de Educación se han convertido en una trampa más de la pobreza, dejando a quienes tienen menos recursos sin la tranquilidad de que sus muchachos están cuidados y seguros. ¿Y por qué no funcionan bien esas escuelas, Nicolás? No será por culpa de los docentes, que como pueden van a cumplirle a sus muchachos, aunque no tengan dotaciones de material escolar. No será por culpa de los trabajadores, que han tenido que ver cómo hacer con los baños inservibles y las instalaciones cayéndose. No será por culpa de los padres, que hoy viven angustiados porque los malandros en los barrios están afuera, esperando que el muchacho abandone la escuela para meterlo al mundo de la delincuencia. No será por culpa de los alumnos, Nicolás. El problema eres tú y el empeño en buscar siempre una excusa política para echarle la culpa a otro. ¿O es que vas a prohibir por decreto que la gente quiera progresar y vas a obligarlos a que se conformen con lo que haya?

De pronto Nicolás, luego de haber sido el segundo hombre con más poder en el país, se dio cuenta de que nueve de cada diez delitos no son castigados. Además del alto costo de la vida, resulta que a los malandros y delincuentes la muerte de personas de bien les sale baratísima. ¿Y por qué no ha funcionado la Gran Misión A Toda Vida, Nicolás? No será por culpa de los dolientes que hacen colas en la morgue esperando, llorando por el dolor y por saber que el sistema de justicia no va a castigar ese delito. No será por culpa de los policías honestos, que no pueden denunciar a las autoridades que están metidas en la cochinada de las mafias y el narcotráfico porque saben que nadie va a proteger su vida. No será por culpa de los familiares de los presos, que sufren las requisas más crueles y los vejámenes más inhumanos cada vez que quieren visitar a un privado de libertad. No será por la prensa, que reseña cómo cada cierto tiempo arman su propia guerra y ustedes terminan negociando con los delincuentes de mayor jerarquía. No será por culpa de los venezolanos a los que atracan a diario, Nicolás. El problema eres tú y el empeño en distraer con la polarización tu incapacidad para darnos soluciones. ¿O es que vas a prohibir por decreto que a la gente le duelan los miles de venezolanos que ha matado la violencia, sin preguntarles de qué partido eran?

¿Cómo explicas este desgobierno, Nicolás? ¿Cuándo es que tú le vas a pedir disculpas a los venezolanos por haberlos hecho más pobres en apenas semanas de encargado? ¿Cuándo vas a terminar de aceptar que te conviene mantener a nuestros hermanos más necesitados secuestrados por la pobreza y sus trampas? ¿Cuándo vas a explicar cómo es que todavía dependemos del petróleo y de las importaciones? ¿A cuenta de qué te vistes con la bandera nacional, si tus políticas sólo benefician a los que están afuera y a los que tienen más plata?

Vives con la palabra “oposición” y con el nombre del presidente, que en paz descanse, puestos en la boca. Lo único que tienes son excusas y embustes, porque ni siquiera eres capaz de representar una evolución del modelo político de tu partido. Eres una mala copia que repite cosas por escrito, igualito que ahora que repiten los programas de televisión en el canal del Estado, haciendo que una misma promesa sea incumplida dos y tres veces. Mentiroso.

Durante años han tenido secuestrado el voto de quienes más necesitan ayuda. Pero la gente se cansó, Nicolás. Tu militancia se cansó y ya no te creen. Así de sencillo. El partido de gobierno, a punta de chantaje, les secuestró el voto a muchos venezolanos y los extorsionó cada vez que hay elecciones, porque eso es lo único que tienen: poder y dinero. Pero el buen gobierno es más que eso. Y es lo que quiere ver la gente.

Y nosotros no nos oponemos al buen gobierno, si lo hubiese, sino a la corrupción y al chantaje, a la mentira, a la pobreza, al abandono del pueblo. Síguenos llamando oposición, que así queda más claro qué es lo que representan tú y tu candidatura. Por nuestra parte, nosotros sabemos que somos la solución. Y eso es algo, Nicolás, que tú no puedes decirle ni a tu propia militancia. Mucho menos a quienes has excluido por no compartir tus ideas.

 

¡Venezuela somos todos!

La Grita 2

En más de una ocasión he dicho que la política es un oficio que debe ejercerse para servir a los demás y no para exigir obediencias ni lealtades. Mucho menos para servirse a uno mismo o para engañar a los demás haciéndoles creer que uno es un enviado.

La palabra “elegido” en la política no tiene nada que ver con ser señalado por una persona, sino electo por muchas más que están de acuerdo con unas propuestas y unas directrices que fueron capaces de captar su voto. Pero esas personas que votan por uno no deben convertirse en cómplices ni en alcahuetas de los errores que puedan cometer los funcionarios, sino precisamente en quienes defiendan y custodien que los compromisos se cumplan.

Algunos políticos como Nicolás, demasiado alejados del voto popular o demasiado cerca del nombramiento hecho a dedo, olvidan esto con mucha facilidad. Lo hacen por una sola razón: no se conciben sin tener el Poder. Son el poder que tienen y nada más. No son su voluntad, ni su vocación, ni sus ideas ni sus propuestas. Y eso tiene que ver con haberse alejado demasiado de quienes en verdad deberían tomar las decisiones: los venezolanos.

Por eso el único lugar que consiguen para hablar es el poder de otro. Y eso sucede porque no tienen piso propio ni ganas verdaderas de encargarse de un país que cada vez tiene más problemas y menos soluciones. Porque estas semanas de desgobierno de Nicolás no solamente han empeorado la economía y la calidad de vida de los venezolanos: también ha despreciado la esperanza y la confianza de un grupo mayoritario de venezolanos que votó por un proyecto y hoy ellos han traicionado.

Es evidente que Nicolás no pensó en ninguno de los venezolanos cuando, por ejemplo, devaluó nuestra moneda e hizo que todas las familias venezolanas fuesen más pobres de la noche a la mañana. Todas. Las que los apoyan y las que no. Las que votaron por ellos y las que no. Las que tiene dinero y las que no. Las que engañó diciéndoles que esa decisión la íbamos a tomar nosotros y las que nunca le creyeron y prefirieron votar por el Futuro.

Y si Nicolás no pensó en ninguno de los venezolanos antes de tomar esa decisión, y otras que en menos de cien días aumentaron los niveles de inflación y de escasez, es porque está donde está sin haber sido electo por el voto popular.

¿Por qué no sacan ahora aquel falso Paquetazo que utilizaron de una manera sucia en la campaña hacia el 7 de octubre? Porque su gente se daría cuenta de que son ellos los que han cumplido paso por paso lo que dijeron que iba a pasar si perdían.

Son ellos los que han aplicado su Paquetazo Rojo. Son ellos los que han preferido empobrecer a nuestras familias antes que parar la regaladera de recursos y resolver los problemas de los venezolanos antes que los de otros países a los que ya hemos ayudado lo suficiente como para que por una vez en catorce años le toque a Venezuela tener un gobierno para el que los venezolanos sean la prioridad.

A Nicolás. No le importa el pueblo, sino el poder. Y sus acciones lo delatan.

A muchos les conviene que el partido de gobierno logre mantenerse en el Poder a como dé lugar. Sobre todo a quienes el propio presidente Chávez, hoy fallecido, acusó de incompetentes y de ineficaces en más de una ocasión. Mientras el partido de gobierno controle todas las instituciones, cada uno de los casos de corrupción que involucran a algunas de las cabezas más visibles del gobierno de Nicolás estarán escondidos de la justicia que todos los venezolanos de bien, de la tendencia política que sean, esperan se aplique a quienes roban y mienten, a quienes usan las esperanzas ajenas, a quienes chantajean al pueblo con su dolor y sus necesidades.

Pero la mentira tiene patas cortas, Nicolás. Cada una de las mentiras ha ido saliendo a flote y han sido a los militantes de tu partido y a la gente que puso las esperanzas en un proyecto que no han podido cumplir. Desde la aplicación de tu Paquetazo Rojo hasta cómo has manipulado con algo tan delicado y sagrado como puede ser el dolor que resulta de la muerte de un ser humano.

El partido de gobierno fracasó y es el momento de que Venezuela deje de ser gobernada para cumplirle a una militancia y pase a dedicarse a hacer posible los sueños y la superación de todos los venezolanos de bien, sin importar su tendencia política. Este momento exige un liderazgo capaz de dar un buen gobierno a quienes confíen en la propuesta que verdaderamente los incluya. Pero verdadera inclusión, no simplemente nombrándolos y secuestrando su esperanza a cambio de un voto.

Los venezolanos pueden ver con claridad qué es lo que quieren: que el desarrollo de sus capacidades le permitan conseguir un trabajo para superarse, que lo que ganen gracias a su esfuerzo les alcance y permita ahorrar, que cada familia tenga asegurado su sustento y los servicios básicos para vivir tranquilos y que esa felicidad verdadera de estar en un país donde se puedan cumplir los sueños nos permita dormir tranquilos. Nosotros sabemos cómo hacerlo.

¡Venezuela somos todos! Volvemos a tener la oportunidad de construir el país que soñamos. Depende de nosotros y de nuestro voto el próximo 14-A. ¡Vamos a lograrlo Juntos!

Un momento difícil

El presidente Chávez y yo fuimos adversarios, nunca enemigos. Esto que quiero decir por esta vía lo digo desde el respeto y para todos los venezolanos, sin excepciones ni divisiones de ningún tipo. Debemos respetar las emociones, porque las emociones son parte de lo que nos define y de lo que nos permite expresarnos como seres humanos. Y este es un momento duro del cual nuestro país, de historia larga, debe salir adelante porque Venezuela sigue. Pero para eso nos necesita a todos.

Ha fallecido un político cuya carrera resume lo que fue esta etapa del país, alguien que reunió la esperanza de millones de venezolanos. Un contendor político importante. En momentos como estos, los líderes debemos hablarle al país, a la Venezuela que somos, a todos. Mi palabra de esperanza a sus seguidores en este momento. A sus compañeros, a su equipo de gobierno, mi sentido de condolencia. Hemos tenido desacuerdos, pero no es momento de señalar lo que nos separa. Venezuela, lo he dicho ya, no puede darse el lujo de excluir a nadie.

Éste es un momento para la demostrar la entereza de todos hombres y mujeres que hacemos de Venezuela el país que somos. Nuestra Constitución prevé este tipo de situaciones, así que esta muerte no debe ser vista como una antesala al caos. Las leyes permiten que el destino de ningún país esté atado al destino de una sola persona, porque la vida política de una nación y su gobernabilidad es algo tan delicado que no puede depender de desenlaces. En este momento, el Estado y sus instituciones deben mostrar respeto a la Constitución y manejar la situación como allí se ordena. Mientras tanto, todos somos vigilantes y garantes del cumplimiento de las leyes, que es la vía tranquila hacia las soluciones. Y los venezolanos siguen esperando soluciones.

Es un momento difícil, extraordinario dentro de la vida nacional, pero existe un liderazgo que debe ser capaz de garantizar que todo lo que toque hacer se haga bien, respetando por encima de todas las cosas a la Constitución Nacional y contemplando al Pueblo entero, sin discriminaciones. Asumimos el compromiso que tenemos con los venezolanos, porque sabemos que sólo juntos podemos superar este momento que exige firmeza, fortaleza y compasión con nuestro país.

Es también la ocasión de proveer a nuestros familiares y seres queridos de nuestra compañía y fuerza, con la tranquilidad de saber que es necesario pensar en el mejor futuro posible para el país. No dejemos solo a ningún venezolano que necesite de nuestro apoyo y toda la esperanza que podemos brindar.

Muchos venezolanos deben estarse preguntando qué pasará con angustia y hasta con miedo. Nosotros tenemos que hacerles sentir a todos que este país es de todos, que no hay nada que temer y que entre todos vamos a garantizar la paz que merecemos. Es la hora de convencer a nuestro hermano, no expulsarlo. Es la hora de acompañar a quien más lo necesite, no ignorarlo. Es la hora de darle esperanza a quienes sientan que la tristeza los llena, porque somos muchos los que queremos que el futuro sea el que todos merecemos. Es la hora de hacer y hacer juntos.

Es hora de estar a la altura de las circunstancias. Tanto el gobierno, como garante de la libertad y de la paz, como de la Fuerza Armada puesta a la orden de todos y de todos los sectores del país que trabajamos a favor de un país que imaginamos y hemos decidido construir. El país exige el mejor desempeño de nosotros como líderes y una capacidad de articular eficazmente las acciones, pensando siempre en el bien de todos los venezolanos antes que en ideas abstractas. No es un momento sencillo, es cierto, pero basta con que se atiendan los llamados constitucionales y con que nadie quiera ponerse por encima de las leyes que todos estamos dispuestos a defender.

En este contexto, las emociones están demasiado cerca de las acciones, pero las leyes de Dios y las leyes de los hombres indican qué es lo que debe hacerse para que los venezolanos no seamos víctimas de una coyuntura. El país sigue ahí, esperando por la acción eficiente y sensata de sus líderes. La muerte de Hugo Chávez nos obliga a revisar las principales causas y todas las consecuencias de una manera de hacer política.

Ya he enviado mis honestas condolencias a la familia Chávez, pero me permito hacerlo de nuevo, ahora por esta vía. Todo mi respeto en este momento difícil y penoso. Sé muy bien que la muerte de una persona, de un ser querido, siempre genera un profundo dolor entre sus familiares y allegados. A quienes nos ha tocado vivir la pérdida de un familiar nos consta ese dolor. Paz a los restos del Presidente Hugo Chávez.

Venezuela somos todos nosotros y es momento de construir, aprender y hacer lo que debemos. Como líderes, pedimos respeto a los dolientes y a las leyes que nos constituyen. Creyentes en las alternativas y la libertad, sabemos que se puede hacer política sin odios, sin revanchismos, sin violencia. Así es el país que merecemos y que debemos a construir.

Sigamos adelante.

COMUNICADO ANTE LA MUERTE DEL PRESIDENTE HUGO CHÁVEZ

Este es un mensaje desde el respeto y desde la responsabilidad.

Es un mensaje desde el respeto a todos los venezolanos. A todos, Sin excepciones, sin divisiones, sin discriminaciones. A civiles y militares, de todas las clases sociales, de todos los rincones de nuestra geografía, de todas las edades y de todos las creencias.

Respeto a los sentimientos y a las emociones, que son expresiones de la condición humana. Unos y otras se manifestarán, como es natural, pero este país de historia larga seguirá adelante, y este pueblo noble, generoso, abierto sabrá encontrar la ruta de la esperanza a la que tiene derecho.

Es un mensaje desde la responsabilidad ante Venezuela entera, más allá de diferencias de cualquier tipo. De responsabilidad con todas las familias, con todos los hogares. De responsabilidad con los que sufren y con los que han sufrido, con los que esperan, con los que sueñan, con los inconformes.

Comprendemos los sentimientos de dolor de la familia del Presidente fallecido, de sus compañeros  y de muchos venezolanos en todas las regiones. A ellos, nuestra condolencia. También de su equipo de gobierno. Hemos tenido desacuerdos que son conocidos, pero una cosa es el ser humano y otra sus posiciones o acciones. Y este no es el momento de subrayar lo que nos separa. En las horas de angustia las familias, y los pueblos son como familias grandes, se unen en la oración o en la meditación. Esta no es la hora de la diferencia, es la hora de la unión. Es la hora de la paz.

Venezuela no puede darse el lujo de excluir a nadie. Aquí se impone un dialogo nacional sincero, entre todos los sectores de la vida venezolana.

Hoy hay miles, quizás millones de venezolanos que se preguntan qué pasará, que sienten angustia, incluso que sienten miedo. Quienes hemos asumido la responsabilidad de servirles, tenemos la obligación de hacer sentir a ese padre y a esa madre de familia, a ese joven, a ese niño, a ese anciano, que este es el país de todos. Que no teman, que no se angustien. Que entre todos vamos a garantizar siempre la paz que esta patria querida merece.

En todo momento hemos sostenido que confiamos en Venezuela y en los venezolanos, que esta nación será capaz de superar cualquier dificultad que se le presente, si todos actuamos guiados por la verdad y por la Constitución.

Venezuela nos reclama a todos que estemos a la altura de las exigentes circunstancias.

Desde la Unidad, asumimos ese compromiso de buena voluntad que es de brazos abiertos, de mano extendida.

Del gobierno, al que incumbe la responsabilidad principal de garantizar la convivencia en libertad y en paz, esperamos como todos los venezolanos que actúe con estricto apego a su deber constitucional.

De la Fuerza Armada Nacional, que permanezca como le corresponde a la orden de todos porque a todos pertenece, como está en la Constitución y en su orgullosa historia.

Los venezolanos, todos los venezolanos, tenemos derecho a vivir y progresar en paz.

Nuestro deber es servir, honrada y lealmente, a esa esperanza que vive en todos nosotros.

Ya convencí a uno más

Captura de pantalla 2013-03-01 a la(s) 11.36.57

En estos días volvimos a ver como los que se quedaron encargados del país en vez de trabajar estaban celebrando una fecha donde murieron muchos venezolanos. Quieren hasta cambiarnos la historia. ¿Cómo pueden unos gobernantes tomar eventos dolorosos de la historia de nuestro país como los de 1989 y, en lugar de hacer justicia y evitar las condiciones que desencadenaron aquella tragedia, buscan apropiarse hechos tristes a favor de su politiquería? La pérdida de la vida de venezolanos no se celebra. La muerte no se puede convertir en parte de ningún embuste épico. Sigue leyendo