Archivos Mensuales: enero 2013

Estar unidos es nuestra mayor ventaja

Sé que un país mejor es posible porque conozco los anhelos, las metas y los sueños de millones de venezolanos que creen, como nosotros, que la única manera de convertir en realidad el país que imaginamos es hacerlo juntos, sin discriminación ni chantaje y respetando siempre a los demás. Esto además, es algo que he aprendido durante toda mi carrera: el valor de estar unidos y trabajar en equipo.

Al revisar nuestra historia, la más reciente y la más lejana, nos queda claro que en las
grandes coyunturas nacionales los venezolanos hemos sabido permanecer unidos y
remar en la misma dirección para alcanzar nuestras sueños. Eso fue, por ejemplo, el 23
de Enero de 1958, pero también lo es cada madrugada venezolana de este siglo XXI,
cuando la falta de transporte y de oportunidades de trabajo no es capaz de derrotar
las ganas de trabajar de nuestra gente.

¡Unidad!

¡Unidad!

Lo que se puede lograr al unir las fuerzas y los talentos de varios en una misma
dirección es, además de esperanzador, sorprendente. Y cuando se trata de servirle al
pueblo y acompañarlos en la solución de sus problemas, entonces la unión de todos
nuestros esfuerzos vale la pena.

Porque hacer política para servirle al pueblo no se trata de obedecer ciegamente lo
que dice un hombre, una doctrina o un partido. La manera honesta de hacer política,
que es en la que yo y millones de venezolanos creemos, consiste en contrastar
visiones, estrategias y modelos para que se pueda escoger la manera correcta de
atender un problema.

Como líder político me cuesta comprender que, a estas alturas y con todas nuestras
riquezas, al pueblo se le siga debiendo tanto. Pero si algo me da fuerza, y debe
darnos fuerza a todos los venezolanos, es que desde hace tiempo el liderazgo al cual
pertenezco ha demostrado que hay una manera distinta de hacer las cosas y hacerlas
bien, y que nuestra mayor fortaleza es estar unidos. Creemos en una alternativa al
modelo centralista y personalista actual, creemos en el entendimiento, creemos en
todos los venezolanos, y sabemos que cuando se hacen las cosas bien pasan cosas
buenas.

Podemos decir que existe mucho más mérito en la posibilidad del acuerdo, del
consenso y del encuentro entre quienes piensan distinto, que en la obediencia ciega
que puede llevar a un país hacia el despeñadero por culpa de los caprichos de una sola
persona. Y nuestra mayor ventaja es haberlo podido demostrar democráticamente,
con la participación y el acuerdo de muchísimos sectores y con una transparencia,
elementos que no puede presumir el partido de gobierno.

Por eso me siento orgullo de ser parte de una nueva manera de hacer política que no
descansará hasta hacer posible el país que tú y yo soñamos, merecemos y podemos
tener. Y para que eso suceda debemos estar claros en varios puntos, empezando
por el respeto a la Constitución por parte de los poderes públicos, hoy secuestrados
por un partido. Pero esto ni nos atemoriza ni nos amilana, al contrario, nos da más
fuerza, porque sabemos el papel que juega nuestro estado Miranda en este momento
para todo el país. Nuestra Miranda hoy es una ventana que muestra de que el buen
gobierno es posible, duélale a quien le duela y opóngase quien se oponga.

La calidad de vida de los venezolanos tiene que pasar a ser la prioridad de todos sus
gobernantes. Miranda es un ejemplo de cómo se puede luchar de verdad contra la
pobreza, sin dejar abiertas las trampas en las cuales las familias corren el riesgo de
caer nuevamente. Y eso también necesita que se garanticen los derechos primordiales,
que son darle a nuestra gente un empleo estable, salud, vivienda y educación de
calidad para también devolverle el valor a la vida y a la justicia, algo que la violencia y
la ineficacia del gobierno central nos han robado.

¡Pero que nadie se deje robar la esperanza, porque el futuro es nuestro! Lograrlo es lo
que nos permitirá defender a nuestros estados y atender sus necesidades y problemas
sin ser víctimas de la centralización, que todo lo complica y retrasa. Lograrlo es lo que
nos permitirá combatir la violencia y lograr que los crímenes no queden impunes, por
culpa de quienes se creen por encima de las leyes a punta de los poderes que les dan
factores vergonzosos como la corrupción.

Así como en 1958 los venezolanos recuperaron su libertad y la posibilidad de
imaginar una manera de hacer las cosas que no estuviera regida por el Estado, hoy
debemos hacer del futuro nuestra bandera. Miranda no se lo dejó robar y muchos
otros venezolanos tienen la fe puesta en que allá adelante nos espera un país donde
se pueden cumplir los sueños; y eso sólo lo podemos lograr unidos y creyendo en
nosotros.

Sólo así recuperaremos la confianza en nuestros hermanos. Sólo así lograremos
disolver las barreras que han levantado los ineficaces para excusarse. Sólo así veremos
nuestras riquezas invertidas en un sueño de todos: demostrar que podemos ser el
mejor país del mundo porque tenemos todo para serlo.

Ahí están nuestros productores esperando ser apoyados y no saboteados. Allí están
nuestros hombres y mujeres con ganas de trabajar y ser reconocidos. Allí están
nuestros jóvenes formándose y estudiando para ponerle ganas a Venezuela haciendo
lo que aman. Por eso estar unidos es nuestra mayor ventaja.

A todos ellos debemos decirles que aquí también estamos nosotros, los líderes que
queremos ver a Venezuela convertida en un país que progresa gracias a políticas de
estos tiempos, sin abusos ni despropósitos.

Ese país es posible porque tú y yo ya lo hemos imaginado. ¡Vamos a mostrárselo a
quienes aún no han querido verlo! ¡Que Dios bendiga a Venezuela!

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Nuestro compromiso es mayor

Hace unos días presté juramento con mi mano puesta sobre la Constitución de nuestro estado Miranda; juré y juro defender a nuestro pueblo y seguir trabajando por el progreso y beneficio de todos los mirandinos.

Juramentación como Gobernador de Miranda Comenzamos un nuevo período, que asumo sin olvidar que el anterior planteó retos
enormes y que ahora debemos superarnos a nosotros mismos. El compromiso es cada
vez más grande.

Por eso este período comienza con una fuerza mayor. El 16 de diciembre no sólo
ganamos una elección, ganamos la oportunidad de seguir trabajando por nuestro
pueblo mirandino, de seguir haciendo las cosas bien y para todos por igual.

En Miranda resistimos a los intereses de un gobierno que quiere atraso, nosotros, al
igual que todos ustedes, queremos progreso. Aquí vinimos a trabajar por la paz y la
tranquilidad de todos, porque sabemos que hay un pueblo que clama por un gobierno
que esté dispuesto a trabajar por ellos y en solucionar sus problemas.

Estamos seguros de que el pueblo mirandino no se deja expropiar su futuro. Por eso
debo repetir que cada mirandino está llamado a imaginar el país que quiere tener y ser
parte de la fuerza necesaria para que cumplamos ese objetivo. Todo lo que ha hecho el
ser humano ha tenido que ser imaginado primero. Tenemos que pensar qué nos toca
hacer a cada uno para que el país que merecemos los venezolanos sea una realidad.
Todos somos responsables del futuro.

Por eso hoy quiero pedirles que no pierdan la fe, porque por encima de cualquier
diferencia nosotros seguiremos pensando en el bien de nuestra Miranda y de nuestra
Venezuela. Ustedes saben que cuentan conmigo y yo cuento con todos ustedes para
seguir luchando.

Luchar es lo que hicimos el 16 de diciembre y seguiremos haciendo en estos 4 años
que nos quedan por delante en Miranda. Nuestra lucha es a diario, para que cada día
más mirandinos puedan atenderse en nuestra Red de Salud Francisco de Miranda que
construimos desde cero y hoy es ejemplo en toda Venezuela. Nuestra lucha es para
que ningún niño se nos quede fuera de la escuela y sin la posibilidad de progresar.
Nuestra lucha es para decirle a este gobierno central que sus políticas económicas
son completamente erradas y que nosotros estamos dispuestos a demostrarles que
en Venezuela tenemos suficiente talento y un pueblo emprendedor que quiere salir
adelante y tener un futuro mejor, y que sólo necesitan el impulso para lograrlo.
Nuestra lucha es para que todas las viviendas sean de bloque. Nuestra lucha es para atender a todos por igual y garantizar su tranquilidad.

Por eso le pido a nuestros Secretarios: J. Maragall, G. Villasmil, R. Velasco, R. López,
O. Salinas, J. Fernández, V. Lira y Comisario E. Guzmán, nuestros Secretarios por el
Progreso, que hoy el compromiso debe ser mayor y la lucha debe ser más grande, para
darle a nuestro pueblo ese futuro mejor que merece. Nosotros estamos aquí para que
la nuestra ayuda llegue a donde tiene que llegar. Por encima de cualquier diferencia
debemos pensar en nuestro pueblo.

Nuestra Secretaria de Gobierno Adriana D’Elia y yo tenemos la misma vocación de
vida: servir a los demás, y eso es lo que hemos hechos durante todos estos años.
Ella sabe que debemos atender a todos por igual, sin importar su tendencia política.
Porque en Miranda seguiremos haciendo el bien, sin mirar a quién. Vinimos a servir,
no a ser servidos.

Nuestro pueblo nos conoce. Los cuatro años que tenemos por delante serán de más
compromiso y más lucha. Estos cuatro años serán para seguir profundizando nuestra
lucha y objetivos. Estos cuatro años serán para que sigamos construyendo escuelas,
liceos y preescolares. Estos cuatro años serán para que nuestra Red de Salud siga
creciendo. Estos cuatro años serán para seguir apoyando a nuestros emprendedores
y para seguir generando empleos. Estos cuatro años serán para demostrar que pese
a nuestro problema presupuestario, estamos para trabajar por la seguridad, para que
nuestro pueblo no viva en una casa de latón y para seguir trabajando por Venezuela.

Miranda tiene una responsabilidad con Venezuela: mantener viva la posibilidad de
imaginar un futuro mejor para el país. Muchas familias que esperan un cambio en sus
vidas en otras regiones del país siguen viendo cómo el aparato centralista les mata sus
sueños. Lo digo sin temor a equivocarme: lo que hoy construimos para Miranda es una
esperanza para todo un país.

Yo estoy en la construcción de una Venezuela donde todos se levanten tranquilos,
donde todos tengan una mejor vida. Nunca renunciaré a la lucha por nuestro pueblo.
Ese seguirá siendo el compromiso. Sin divisiones ni peleas, la única polarización que a
mí me interesa es la de los problemas contra las soluciones, y resolver esos problemas.

Demostramos que los liderazgos no se construyen por decreto ni a la sombra de
otros, sino trabajando y asumiendo las responsabilidades de tener la confianza de los
venezolanos. Yo me comprometo con ustedes a que Miranda será esa esperanza que
necesitan nuestros hermanos y ese lugar para ser felices juntos. Venezuela tiene más
futuro que pasado.

¡Que Dios bendiga a Miranda! ¡Que Dios bendiga a Venezuela! Seguimos adelante.

Se les acabaron las excusas

Los venezolanos estamos cansados de las excusas del Ejecutivo Nacional. Ahora, nuestro país tiene instituciones, procedimientos y leyes que han sido puestos en tensión por la irresponsabilidad de quienes no cumplen sus promesas y, en lugar de dedicarse a gobernar para resolver los problemas de nuestra gente, siguen intentado ocultar su ineficacia.

Yo formo parte de un liderazgo responsable, que cree en las nuevas formas de hacer política y que tiene la transparencia como un norte. Sabemos que la reciente interpretación constitucional que hizo el TSJ a propósito de la coyuntura política que ha generado la enfermedad del presidente es una jugada más del centralismo, otra movida de piezas que se suma a las ocasiones en las cuales varias instituciones se han puesto al servicio de un partido político y no al servicio del pueblo.

Esta Constitución que fue electa por el pueblo en 1.999 no es de un color político ni de los que la redactaron

Esta Constitución que fue electa por el pueblo en 1.999 no es de un color político ni de los que la redactaron

No estamos de acuerdo con esa decisión, pero nuestra preocupación va más allá: esta interpretación es un paño caliente ante la presión de la opinión pública, con la que el TSJ ha venido a resolverle un problema al partido de gobierno, que está sumido en sus disputas por el poder. Y advertimos que será inevitable que el pueblo, y nosotros como sus líderes, exijamos respuestas verdaderas y no más pañitos calientes.

El respeto a las instituciones es una cosa, pero no confundamos esto que sucede con la Justicia. Un barniz de institucionalidad no normaliza la situación. Creer eso es subestimar la capacidad de entendimiento de nuestro pueblo, pues todos sabemos que ésta es la primera vez que no se juramenta a un presidente y que la última vez que se supo del primer mandatario por sí mismo fue hace ya más de un mes.

El pueblo sabe que la situación que vivimos no es normal y que esta coyuntura extraordinaria no está siendo atendida como es debido. Y las causas de esta parálisis nacional, cada vez más evidentes, parecen ser el miedo y los conflictos internos por el poder reinan puertas adentro de un partido político. Ocultarlo cada vez se les hace más difícil.

Mientras el TSJ evade el tema de la enfermedad del presidente y se queda interpretando la Constitución a conveniencia del poder centralista, las preguntas son cada vez más constantes y alcanzan a más personas. Parece que alguien no quiere responsabilizarse de lo que debe hacer y entonces, simplemente, ha decidido obedecer.

El desorden gubernamental sigue sin decirle a los venezolanos quién gobierna, quién es el responsable de cumplir esa enorme lista de promesas que hizo el presidente electo en la campaña del año pasado ni a quién reclamarle los otros catorce años de promesas incumplidas.

Al mismo tiempo, con la intención de distraernos, los cabecillas del PSUV traman matrices y maquinan ollas invocando la violencia y el enfrentamiento. Siempre manipulando. Siempre chantajeando. Siempre jugando con las esperanzas de nuestros hermanos. Pero en algún momento sus propias bases les harán saber que deben dejar de hacer política desde el miedo y el ocultamiento, porque si algo une al país entero hoy en día son las dudas y la desinformación.

Pero si algo hace la decisión del TSJ es acabar de una vez con las excusas que han puesto los personeros del Gobierno. El 7 de octubre se hicieron unas elecciones y el 10 de enero comenzó un nuevo período presidencial. Pues bien: dedíquense a gobernar y dejen de mantener al país paralizado y expectante. Deben hacerlo porque lo manda la ley. Deben hacerlo porque los problemas de los venezolanos siguen intactos y sin ser atendidos. Deben hacerlo porque quienes votaron por el presidente electo siguen esperando que se les cumpla y nadie lo está haciendo.

La impresión que dejan es que lo que está enfermo es el aparato del Estado y por eso nadie quiere asumir sus responsabilidades de ley, confirmando lo que se ha dicho en más de una ocasión: la separación de poderes en Venezuela es una ficción, una mentira, un acomodo. Es el momento de que quienes ostentan cargos públicos asuman sus responsabilidades.

Cuando uno se pregunta quién gobierna en Venezuela, el Ejecutivo Nacional responde con el nombre de un ausente. Si el Presidente tiene el derecho de atender su enfermedad, los venezolanos no merecen que se paralicen el tiempo y las urgencias. Las familias venezolanas siguen esperando por las soluciones. Las luchas por el Poder en el partido de gobierno no detienen el tiempo. Venezuela necesita respuestas y la campaña del presidente electo dejó bastantes promesas por cumplir.

El país que queremos se construye a partir de la institucionalidad y del trabajo. ¡Se les acabaron las excusas! Lo que es importante para nuestro pueblo es lo que debe ser importante para nuestro Gobierno. Y ésa es una verdad que no permitiremos que los miembros del Ejecutivo Nacional olviden. Mi vida está puesta en eso.

¡Que se vayan olvidando de la idea de enfrentar a nuestro pueblo! Nuestra lucha es otra y es lo que nos diferencia del gobierno: nuestra forma de hacer política no se basa ni en la confrontación ni en moldear las leyes y las instituciones a conveniencia. No les haremos el juego de llamar al pueblo a irse a las calles a una confrontación que beneficia a violentos y radicales.

¡Soy yo quien va a seguir en la calle y de la mano de la gente! Somos los líderes de los millones de venezolanos que quieren y merecen un país mejor quienes vamos a hacerle frente a aquellos que creen estar detrás de las excusas y por encima de la Ley. Y si la ineficacia o la desarticulación de su partido les impiden trabajar, entonces ríndale cuentas al pueblo y dejen que quienes queremos trabajar por el país sigamos avanzando hacia un futuro mejor.

Dios bendiga a Venezuela. ¡Sigamos adelante!