Archivos Mensuales: febrero 2012

¡Progreso para todos!

La experiencia nos ha demostrado que los medios más eficaces para entender las necesidades y angustias de la gente son la solidaridad y el respeto al prójimo, y en ese camino la democracia debe convertirse en un instrumento para alcanzar el progreso.

Todos los venezolanos queremos progresar. Nuestro pueblo no se deja vencer por los obstáculos. Los venezolanos hemos demostrado que buscamos hasta las soluciones más creativas a la hora de enfrentar un problema. La vida está hecha de caminos, sí, pero no siempre el más corto y el más fácil es el que nos lleva al lugar que queremos.

Todos conseguimos buena parte de las soluciones a nuestros problemas en nuestras capacidades y en nuestras ganas de trabajar. Sin duda a veces necesitamos un impulso, una oportunidad. Por eso nosotros estamos convencidos que en la Venezuela del Progreso el Gobierno debe ejercer un rol orientador, promotor, que incentive a los venezolanos a avanzar y a cumplir sus metas.

Quienes gobernamos debemos entender que si todos crecen y logran sus sueños, el pueblo que nos ha elegido para gobernar crecerá y confiará en nuestro proyecto. No basta con dar una cantidad de dinero que haga a las personas cada vez más dependientes de la estructura gubernamental. Mucho menos si a cambio se le exige a la gente un compromiso político.

En Miranda tenemos experiencias exitosas en las cuales el bienestar de una comunidad no ha dependido de partidismos ni tendencias políticas, sino de las ganas puestas en cada proyecto, por pequeño que parezca.

Hechos, no palabras

Una muy importante son los Hogares Mirandinos. En ellos he podido presenciar la alegría convertida de verdad en un asunto cotidiano. Las mujeres que nos apoyan en estos hogares no sólo cuidan a los niños de la comunidad. Ponen todo su cariño en cada labor y, a la vez, tienen un empleo de calidad. Ellas aprenden sobre educación y nutrición y llevan ese conocimiento a sus familias y lo multiplican.

Hay verdades poderosas que deben repetirse. Como hemos dicho muchas veces: nuestro proyecto se basa en la confianza. Si esas comunidades en las que hay un Hogar Mirandino han cambiado para bien, es porque las familias confían en las mujeres que trabajan allí y porque ellas saben que están cuidando el futuro de Miranda y que el país cuenta con sus capacidades para la construcción de la Venezuela de Progreso.

Ahora bien, estas iniciativas sólo tienen éxito si se convierten en un impulso integral. Gracias a un equipo de trabajo eficaz que cree en el progreso, los niños que salen de los Hogares Mirandinos ahora cuentan con una estructura sólida y progresista que confía en ellos y por eso los apoya.

En nuestras escuelas el Plan Mi PAE garantiza la merienda diaria de más de 150.000 muchachos. También contamos con el plan Mi Bulto Escolar, que le da a todos los estudiantes de Miranda su morral cargado de útiles escolares de calidad, más sus cuadernos, el libro de grado y una guía escolar.

Por otro lado, las familias con mayores necesidades de nuestro estado cuentan con el Plan Hambre Cero, que hasta ahora ha beneficiado a más de 62.500 personas. Además, como el progreso es una alegría que se contagia, los hombres y mujeres que llevan las riendas de esas familias se han sumado al crecimiento de sus muchachos: más de 3.200 mirandinos se han capacitado con el Plan Crecer.

Educación para el futuro

Cada comunidad de Miranda donde la educación ha llegado a través de nuestra gestión ha cambiado para bien. Ha progresado. Por eso sabemos que el camino del diálogo vence a la intolerancia y a la violencia. Por eso creemos en que sólo la unión supera intransigencia y rencores. Por eso nosotros sí podemos hablar de futuro.

En Miranda las condiciones en las cuales se nace ya no determinan el derecho a la educación de nuestros muchachos, y lo mejor de todo es que sus padres también han decidido desarrollar sus capacidades.

Todo esto lo logramos con planificación. Sin improvisación. Con metas claras que hemos alcanzado, a pesar de los obstáculos. Sin exigirle a nuestro pueblo que se ponga la franela de un partido. Con el estudio de opciones que permite tomar las mejores decisiones y trabajando en equipo con el apoyo de especialistas. Sin que el capricho de una sola persona sea lo que determine el futuro de los demás.

Cuando las políticas públicas son eficaces y de verdad benefician a la gente, cada uno de nosotros se convierte en el mejor medio de comunicación a favor de una gestión. Esas familias ahora pueden soñar con un futuro, como merecen hacerlo todas las familias venezolanas.

La esperanza debe acompañarnos en la construcción de un nuevo país que le permita a cada familia soñar con la Venezuela del Futuro. Juntos vamos a demostrar que sí es posible un camino de progreso con todos y para todos.

El camino del progreso ya comenzó en Miranda. ¡Y ahora le toca a todos los venezolanos!

Cuentas conmigo, cuento contigo

El domingo pasado más de tres millones de personas manifestaron que quieren una Venezuela de Progreso. El contraste es cada vez más claro: de un lado está el pueblo diciendo con su voto que es tiempo de seguir hacia adelante y del otro lado un Gobierno empeñado a aferrarse al poder.

Nosotros los invitamos a tener confianza, a sentir que podemos contar con el otro, porque deseamos el mismo país, sin dejar que nos dividan las tendencias políticas. El poder debe ser utilizado como una herramienta para servir, para el acuerdo, para la comunión a favor de la Venezuela productiva.

Aquellos a los que el poder decidió asustar, extorsionar y amenazar, son personas que el Gobierno ve como votos, cifras, números y nada más. A todos ellos les digo que nuestro proyecto los incluye desde ya, sin pedirles nada a cambio y sin importar si militan o no en un partido político o cuál es el partido al que le tienen simpatía.

Este proyecto es para todos, sin distingo, y no sólo cuenta con sus capacidades y su esfuerzo, sino que creemos en que la capacitación y el progreso pueden hacer que cada uno de nosotros crezca a la vez que el crecimiento de Venezuela.

Nadie dijo que iba a ser fácil

El poder es un préstamo que nos otorga el pueblo, y a este Gobierno le digo que nunca podrá expropiar el voto de nuestro pueblo, por más que insistan en irrespetar las reglas y usar el presupuesto de la Nación para su propaganda, ni por más movimientos de amedrentamiento que hagan, intentando silenciar toda expresión de pensamiento propio.

Nosotros entendemos de qué se trata y sabemos cómo debemos administrar ese préstamo que nos hace el pueblo, lo demostramos como diputado, como alcalde y como gbernador, por eso hemos elegido un camino que requiere del esfuerzo de todos, el compromiso de todos, de la confianza de todos, de quienes nos acompañaron con su voto y de quienes se irán sumando al camino del progreso, porque ahora más que nunca nuestro objetivo es ganarnos la confianza de aquellos que aún no confían.

Un Gobierno donde una sola voz dicta lo que deben hacer los demás no puede competir con esto que somos, y por eso nos atacan. Sabemos que son muchos los venezolanos que sienten lo mismo que nosotros y nos acompañan en este camino, un camino que nos conduce al progreso de todos.

Somos progresistas

En este lado de la lucha que ahora empieza estamos unidos para progresar, para avanzar, para crecer. El progreso nos incluye a todos y nos necesita a todos. Queremos lograr que los venezolanos tengamos una vida mejor. Nuestros enemigos son la corrupción, la ineficacia, la mentira. Sólo quien no tiene hechos ni obras decide argumentar desde lo abstracto de las ideas, ocultándose detrás de un discurso vacío que no logra resolver nada, sino hacer ruido.

La unión de los venezolanos es un sonido más poderoso. Si algo sabemos, es que el pueblo nos dijo que nosotros no somos sólo la unidad, sino un proyecto que crece porque consigue un lugar en el corazón y en la mente de cada venezolano que quiere una vida mejor. No en la retórica del odio. Es tiempo de trabajar. Es tiempo de más resultados y menos promesas. De hacer más y hablar menos.

Somos un país con más futuro que pasado, por eso no podemos quedarnos mirando atrás. Somos un país con más futuro que presente, por eso no podemos quedarnos parados donde estamos hoy. El 7 de Octubre nos tocará elegir a todos entre dos caminos: el camino del progreso que tú quieres ó el camino del socialismo que el Gobierno quiere para ti.

Yo les digo que cuando las cosas se hacen bien, pasan cosas buenas. Pero para eso debemos rescatar la confianza. Cuando se confía, se avanza. Cuando se confía, se quiere. Cuando se confía, se logra. Por eso debemos llevar estas ideas del progreso a los oídos de quienes aún no nos acompañan. Demostrarles que el camino se hace más grande y convoca a todos los que queremos una vida en la que haya tranquilidad. Lograr esa vida mejor es posible y juntos la vamos a alcanzar.

El camino del progreso nos convoca a todos. La fuerza para recorrerlo está dentro de ti y de millones que piensan y sienten como tú. Juntos tenemos las ganas. Juntos tenemos la fuerza para hacer realidad ese camino.

Cuentas conmigo. Cuento contigo.

Camino al 7-O

Hoy estamos dando un primer paso y es enorme. Todos estamos protagonizando un evento inédito en la historia democrática venezolana. El voto popular hablará a favor de la idea de un futuro que logre convocar a más personas dentro de un abanico de opciones que se diferencian en formas y contenidos, pero que sin lugar a dudas conducirán el destino de Venezuela por el camino del progreso.

Estamos yendo a sufragar pensando en un proyecto común que nos incluye a todos, con nuestros talentos y nuestras capacidades. El desarrollo que merece Venezuela, y que sólo podrá alcanzar con nuestra participación, es lo que hoy nos llama a votar. Ese país enorme y próspero que podemos ser. Ése es el tamaño de nuestra alegría.

En mi experiencia recorriendo cada rincón de nuestro país durante estos meses y en cada encuentro que hemos tenido los candidatos, me ha quedado claro que los ciudadanos sólo consiguen la fuerza para superar el miedo y atreverse a construir un futuro cuando son considerados como parte de las soluciones. Se trata de confianza. Se trata de saber cuáles son nuestras expectativas personales y de creer en las potencialidades que cada uno de nosotros tiene para contribuir con los demás.

Cada uno de los ciudadanos que me he topado no quiere el paternalismo estatal, sino ponerle el pecho a cuanto sea necesario para alcanzar honestamente sus anhelos, sin requerir que alguien oriente sus acciones o determine cómo debe constribuir a esa idea de país común y posible.

Cada quien tiene un sueño que quiere cumplir y que las condiciones actuales no le permiten alcanzar. Eso es lo que hay que cambiar y hoy con nuestra participación hacia allá vamos a dirigirnos. Cada uno de los votos del día de hoy creen posible que cada uno de nosotros cumpla sus metas, y creemos en eso porque cada una de esas metas se suman a las de nuestras familias, a la de nuestros vecinos, a la de nuestra comunidad. De eso se trata el progreso y hacia ese rumbo están orientadas desde ya nuestras políticas del futuro.

Este triunfo democrático es un primer paso. Importante, pero inicial. La alegría producto de estas elecciones, que desde ya inunda todos los sectores vinculados con la alternativa de una Venezuela de progreso, se debe a que hoy se decide cuál es el proyecto que aglutinará las fuerzas a favor de esta dura pero urgente labor que será llevar a nuestro país al lugar que merecemos los venezolanos. Así que esta alegría debe convertirse en la energía que nos impulse a ganarnos la confianza de aquellos que aún están seducidos por políticas que no contribuyen con su progreso, sino que los convierte en dependientes del Estado.

Cada uno de los liderazgos que se miden hoy puso en evidencia los problemas que forman parte de nuestra realidad y las soluciones posibles para abordarlos. Este ejercicio le ha permitido a los venezolanos algo que hasta ahora había resultado imposible: imaginarse en un país mejor y decantarse por una opción entre varias, lejos del continuismo agotador que frustra y arrincona nuestras metas y esperanzas.

Hoy los venezolanos le confirmamos al mundo que hemos decidido empezar a construir nuestro futuro. Esta es la hora en la que cada uno se pone los sueños en la mano y los suma con energía al país que hemos imaginado y llevamos demasiado tiempo esperando.

Cada voto en estas elecciones primarias impulsa esa carrera que quieres estudiar, el empleo de calidad que mereces, la posibilidad de ahorrar para ser el dueño de tu vivienda, la escuela segura que tus hijos necesitan, la salud gratuita que requieres, vivir en paz y sin miedo. Cada uno de nosotros debe sentir que es posible lograr nuestras metas, sólo tenemos que elegir el cambio adecuado y al hacerlo seremos protagonistas de la nueva Venezuela.

Hay un camino para todos. La fuerza para recorrerlo está dentro de ti y de millones de venezolanos que piensan y sienten com tú. Juntos tenemos la fuerza. Juntos tenemos las ganas. Vamos a recorrer el camino que tú quieres, no el camino que otro quiere para ti.

Algo bueno está pasando, y esta alegría que sentimos es la confianza en el progreso como alternativa posible. Nos ponemos en dirección al 7 de octubre, pero hoy comenzamos a caminar todos juntos hacia ese futuro que tanto anhelamos. Hay un camino y nos convoca a todos. ¡Arriba Venezuela!

Artículo de Reuters: Venezuela primary to set up Capriles-Chavez showdown

Por Brian Ellsworth

(Reuters) – Venezuelan opposition supporters vote on Sunday in a primary likely to anoint youthful governor Henrique Capriles as the candidate to face socialist President Hugo Chavez in an October election that is already shaping up as a fierce fight.

Outwitted by Chavez since 1998, opposition leaders hope the nationwide ballot will galvanize their ranks, produce a unity candidate and help them finally unseat Chavez, whose mix of social spending and hostility to business has split the OPEC member nation’s people.

Polls show Capriles, 39, an energetic state governor who hails Brazil’s market-friendly but socially-conscious policy model as his inspiration, is as much as 20 percentage points ahead of his nearest rival, Zulia state governor Pablo Perez.

Strong voter turnout on Sunday would help give the opposition momentum for a campaign where it hopes to portray Chavez, 57, as a Cold War-era ideologue who has lost focus on day-to-day problems such as crime and unemployment.

“I’m not an imperialist. Those are debates from 50 years ago when I wasn’t even born,” Miranda state governor Capriles recently told reporters, referring to Chavez’s epithet for foes.

“This is a debate between stagnation and progress.”

Drawing derision from Chavez, the five candidates in the primary have crisscrossed Venezuela, from Andean foothills to Amazon jungle hamlets, attacking his record and promising to stay united behind whoever wins on Sunday.

Capriles Radonski en el Forum de Valencia

TACKLING CHAVEZ

While most have avoided confrontation with Chavez and instead stressed concern over crime and jobs, the only female candidate, right-wing independent Maria Corina Machado, has added spice with a torrent of vitriol against the president.

Mocked as “that little bourgeois woman” by the president, she jumped to third in the polls after a highly-publicized exchange in Congress during a 9 1/2-hour Chavez speech where she likened his nationalizations to theft.

The vote for the Democratic Unity coalition’s candidate will help turn the page on a decade of internecine disputes among the opposition. Efforts to push Chavez out by force through street protests, a bungled coup and a crippling oil strike all failed.

“The primaries have revealed a much more mature and better organized opposition,” wrote Barclays Capital, one of numerous Wall Street outfits closely tracking the opposition vote for its impact on bond prices and the likelihood of government change.

Remaining united will be essential for the opposition if they are to mount a serious challenge.

If they win power, they would face a mammoth task reversing Chavez’s “21st century revolution”.

They have pledged to move slowly on overturning some of his flagship policies like nationalizations and currency controls so as not to cause economic chaos. But they would likely move quicker on shunning allies like Iran, Belarus and Cuba.

DIVIDED VENEZUELA

Coalition leaders say a turnout of 2 million voters on Sunday would be a huge success.

Ruling party officials, though, are already gleefully pointing out that it would be a fraction of Venezuela’s 18 million registered voters and thus a sign of weakness.

“They’re an utterly retrograde and mediocre group,” Chavez chuckled at last weekend’s celebration of his 13 years in power.

Polls, however, show Venezuela deeply split with at least a third of voters leaning clearly towards the opposition and many undecided, even if Chavez appears to have the edge.

Pollsters say his lead may diminish once the opposition has rallied behind a single candidate.

The October vote will be one of the biggest tests to date for Latin America’s most prominent leftist leader, who has become a flagbearer for anti-U.S. sentiment around the world.

Though he appears to have recovered from an undisclosed type of cancer diagnosed last year, problems ranging from blackouts to shortages of groceries have offset his overwhelming charisma and plethora of oil-financed social programs.

Chavez in recent months has unveiled new social programs that provide direct cash payments to poor mothers and senior citizens while stepping up home construction in what opposition leaders call a cynical use of state funds for electoral ends.

Chavez’s much-vaunted “missions” – providing benefits from subsidized food to free medical care and housing – have been a mainstay of his popularity.

¡Comienza el futuro!

En una semana estaremos celebrando una verdadera fiesta democrática, una oportunidad inédita para decidir con nuestro voto soberano el nombre y el apellido que mejor representen a todos aquellos que ansían un mañana de prosperidad, tranquilidad y justicia para todos por igual.

Sí. Dentro de una semana comienza un futuro distinto a todo lo que hemos conocido, porque contamos con lo necesario para alcanzarlo. Si hablamos de recursos materiales, tenemos más que suficientes, pero urge que sean administrados con probidad, transparencia y nacionalismo. Tener en el petróleo una palanca para el Progreso, lograr que produzcamos los alimentos en nuestra tierra, hacer de Venezuela un país donde nadie se quede atrás.

Que Venezuela, el gran productor de petróleo, pueda tener sus carreteras asfaltadas. Que la eficacia de nuestras industrias básicas asegure el material para construir las viviendas y la infraestructura productiva que necesitamos. Que nuestras hidroeléctricas y termoeléctricas brinden un servicio eléctrico a todas las regiones con la misma calidad. Que nuestro presupuesto contemple la necesidad de capacitar y dotar adecuadamente a los hombres y mujeres que trabajan para hacernos sentir seguros.

Pero para construir ese futuro debemos contar con cada uno de los venezolanos, que nuestra gente con ganas de progresar consiga un futuro en el cual pueda creer, que se motiven con la idea de que el trabajo y la educación son el camino hacia el progreso.

Sea cual sea la posición política de cada ciudadano, estoy seguro de que la gran mayoría piensa que Venezuela merece mucho más, que debemos seguir haciendo las cosas que se estén haciendo bien, pero sobre todo que ya no podemos seguir postergando esa larga lista de tareas pendientes. No tenemos que conformarnos con un presente que no nos permite anhelar, desear, soñar. Aquí lo que hay es vida y futuro por delante.

Acudir a esta cita con el futuro y hacer que nuestra opinión cuente hará que nos sintamos orgullosos de haber sido parte activa de un cambio que los venezolanos llevamos mucho tiempo esperando. Y si todavía alguien tiene dudas sobre por qué es crucial que todos digamos “¡Presente!”, basta con detenernos a pensar en las muchas razones para movilizarnos.

Tenemos que votar porque participando el voto se convierte en el más claro mensaje sobre los anhelos, sueños, expectativas y esperanzas de cuantos aspiran a un mañana mejor.

Tenemos que votar porque las primarias brindan una oportunidad real y profundamente democrática para la participación de todos los ciudadanos, sin más requisitos que ser venezolanos y tener el coraje de pensar y decidir por nosotros mismos, anticipando así la Venezuela libre y sin exclusiones que todos deseamos.

Tenemos que votar porque estas elecciones son el primer paso en firme hacia el gobierno que Venezuela merece: un gobierno que una a la gente y multiplique las oportunidades, en lugar de desunir, aislar y restar.

Tenemos que votar porque ya no hay excusas para que este país tan rico no cuente en breve plazo con beneficios fundamentales como una red hospitalaria de alta calidad y un sistema educativo que en lugar de lanzar a nuestros jóvenes al desempleo, o a la burocracia del Estado como casi único empleador, les permita vivir con dignidad y desarrollar sus potenciales.

Tenemos que votar porque sólo rompiendo con el afán controlador y hegemónico actual podremos convertirnos en un país productivo donde, por ejemplo, hacer mercado no exija una penosa peregrinación.

Tenemos que votar porque la tranquilidad en general, y la seguridad en nuestras calles y hogares en particular, será posible cuando haya voluntad política para lograrlo y las instituciones independientes y eficaces cumplan con su rol.

Tenemos que votar porque tenemos derecho a un país para todos por igual: sin ciudadanos con privilegios por su relación con el Poder, donde haya justicia social y oportunidades de progreso para todos sin distinciones.

Tenemos que votar porque Venezuela necesita recuperar la confianza, tanto la de los ciudadanos en sus autoridades como en el valor del trabajo y del mérito propio, para luego sumar la de todos aquellos que quieran venir y apoyar con sus inversiones al desarrollo del país.

Tenemos que votar porque aquí cabemos todos, todos somos imprescindibles y de todos es el desafío de construir un futuro que finalmente nos otorgue el lugar que merecemos en el concierto mundial.

Tenemos que votar porque hay un camino.

Que este 12 de febrero sea un gran ensayo de ese destino que juntos podremos construir. Vamos todos a votar y a dar así una gran demostración de que en efecto hay un camino para esa Venezuela de oportunidades para todos por igual.

¡Nos vemos el domingo!