“Un equipo, un país”

¿Quién dijo miedo?, ¿quién dijo que era imposible? Lo que antes fue una historia de traspiés y desilusión, se convierte, gracias a un extraordinario trabajo en equipo, en la oportunidad real de abrirnos un lugar entre los países que todos admiran.

Lo anterior podría aplicarse con toda propiedad tanto a la actuación de nuestra Vinotinto en la Copa América, como a la singular evolución que está experimentando el ambiente político venezolano. Las fuerzas del cambio –un cambio tan sorprendente y positivo como el de nuestra selección nacional- hoy se desatan en un número creciente de venezolanos. Mientras más hablo con la gente, más me convenzo de que se está cerrando un ciclo, abriendo el camino para que Venezuela se enrumbe por caminos de progreso, bienestar y paz.

La generosa línea de crédito que le extendió el pueblo venezolano a las promesas del oficialismo, está quemando sus últimos cartuchos. En cada rincón de Miranda y de Venezuela encuentro personas que ya no están dispuestas a tolerar el sectarismo, los discursos vacíos o el chantaje partidista. Hablo de gente que quiere mirar hacia adelante, que quiere salidas concretas y no excusas: jóvenes que, pese a las complacientes cifras de empleo del gobierno central, no encuentran un trabajo estable y digno; vendedores informales cansados de vivir siempre en el límite de la subsistencia; funcionarios indignados al tener que vestir franela roja (“como si fuéramos niñitos de kinder”, me dijo un viejo portero ministerial); padres angustiados al ver cómo la inseguridad cobra vidas sin que haya freno ni castigo, o madres cansadas de perseguir de mercado en mercado los productos más elementales.

Se siente en el aire un hartazgo que en buena parte se explica por la acumulación de arbitrariedades:

¿Que el servicio eléctrico es un desastre y ya no hay un “Niño” que cargue con la culpa? Pues en lugar de asumir culpas o de indemnizarnos por los electrodomésticos descompuestos, lo que nos viene es tremenda multa.

¿Que los productos desaparecen de los anaqueles o sufren una inflación sólo superada por Etiopía? La solución es amenazar y castigar con una de esas leyes que consiguen exactamente lo contrario de lo que buscan: más inflación y escasez.

¿Que la oposición se presenta como una opción cada vez más interesante en los tiempos por venir? Nada de batirse en buena lid respetando las reglas del juego: eligen la guerra sucia y, pese al escándalo que significa, se dejan tentar por el recurso de la inhabilitación política.

¿Qué gobiernos como el de Miranda ofrecen resultados que contrastan con el despilfarro y la acumulación de fracasos? Lejos de pensar en el bienestar de la gente, se opta por desplegar un cerco presupuestario.

Lo interesante es que a medida que pasa el tiempo, tales reacciones son cada vez más débiles frente a esa fuerza transformadora de la que hablamos. Es, nuevamente, como en el fútbol: ya no importa tanto que algún árbitro sea injusto y hasta nos saque una tarjeta roja en el último minuto: sabemos que nuestro buen juego acabará por imponerse.

Esa ha sido nuestra manera de gobernar en Miranda. Entendimos que con el mismo presupuesto que en el 2008, lo importante era enfocar nuestras energías en las necesidades reales de la gente, y dar un necesario ejemplo de inclusión; es decir trabajar con los mejores, sin distinciones ideológicas, y para todos por igual, sin detenernos en colores partidistas. El resultado, con un presupuesto que prácticamente no ha cambiado desde 2008, teniendo que superar además contingencias naturales que más bien exigían recursos extraordinarios, me atrevo a afirmar que es un ejemplo de esa administración sensata y efectiva que hoy reclama el país, donde las promesas cumplidas sustituyen el conflicto cotidiano y la palabrería.

¡Qué no habríamos hecho si la administración central hubiese acatado nuestra carta magna en materia de Situado Constitucional! Es decir, si hubiese incrementado los recursos de acuerdo a ingresos por barril de petróleo que, en lugar de los 40 dólares previstos, pasaron la barrera de los 100 dólares. Estamos hablando de una cantidad enorme de dinero, que toma el incierto destino de ese gran presupuesto paralelo que maneja un gobierno inauditable.

Recalcular el Situado Constitucional con el excedente que genera el barril petrolero, por ejemplo, a 98 dólares, significaría para Miranda nada menos que un aumento de 32% en la asignación; es decir, 718 millones de bolívares adicionales. Con esa cantidad podríamos construir 31 escuelas de alta calidad como la que hicimos en Tapipa, o multiplicaríamos por siete una iniciativa tan exitosa y útil como la de nuestros Certificados de Materiales de Construcción, que ya han beneficiado a más de 100 mil mirandinos, o triplicaríamos el alcance de la Red de Salud Francisco de Miranda, permitiéndonos atender a unas 2.210.000 personas al año. Eso…y más.

Pero hay que tener paciencia, pues otras realidades vendrán y será para bien de todos los venezolanos. Por cierto, al terminar este artículo no sabemos aún la suerte definitiva que ha corrido la Vinotinto en Argentina. En realidad, aunque soñamos con la Copa, ella no es lo verdaderamente valioso. Lo que realmente importa es la magistral lección que nos dieron al demostrar lo que es capaz de lograr un equipo unido. Sigamos su ejemplo, porque cuando las cosas se hacen bien pasan cosas buenas. Como dijo Mandela: “un equipo, un país”.


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3 pensamientos en ““Un equipo, un país”

  1. Eddy ríos

    Q dios permita q ese sueño y buenas ideas q tiene el gobernador se hagan realidad pero el como presidente y dios y los santos van hacer q así sea

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  2. Solange Pastor

    Lo “gracioso” del éxito de la vinotinto es como este pseudo-gobierno en su reino del absurdo se adjudica meritos que no tiene… Por otro lado a nivel deportivo es muy importante no centrarse solo en un deporte que a veces el pueblo se deja arrastrar mas por la moda que por afición, aún así resulta interesante que un deporte que antes se veia desde un ambito externo hoy dia se vea desde un ambito interno; sin duda en el deporte no se gasta sino se invierte, una cultura deportiva aleja a nuestros jovenes de conductas delictivas, da a la nación una representación positiva y da al pueblo regocigo y esparcimiento.

    En cuanto a los presupuestos este gobierno no es ni de cerca olimpico, sus medidas son totalmente antideportivas y por supuesto no hay nada que hagan que no tenga como proposito interferir y obstaculizar las posibilidades de que un opositor lo haga mejor, pero como siempre he creido el peor enemigo de este gobierno es su propia ignorancia, los mayores enemigos de HC y su sequito son HC y su sequito.

    La opocision a tenido que ir contracorriente para poder alcanzar sus objetivos…. pero muchos estan saliendo de su letargo y es mejor tener poco y hacer algo como tú, que tener mucho y no hacer nada peor aún hacerlo mal a proposito.

    La justicia siempre llega tarde o temprano, no hay mal que duré cien años ni cuerpo que lo resista, la pseudo justicia que ellos dicen aplicar esperemos que mas pronto que tarde se vea la cara con la verdadera justicia, el único talento si se le puede asi llamar, que tiene este gobierno es cambiarle el nombre a todo y hacer su propio diccionario con los significados que les conviene.

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