Vivienda para todos

La falta o la precariedad de la vivienda es un verdadero drama que los mirandinos conocemos muy bien. Por una parte somos uno de los estados que más ha sufrido durante los últimos años por causa de las inundaciones, con todo lo que ello significa en pérdida y deterioro de infraestructura. Pero eso no ha sido lo peor en realidad: con nosotros se han ensañado todas las ineptitudes de una administración central que ya perdió la cuenta de sus propios mega planes de vivienda (¿ocho o nueve en doce años?) y que, de cara al gobierno local, aplica lo de no usar ni prestar la batea presupuestaria. Increíblemente, en medio de ese panorama adverso, aquí hemos dado en menos de tres años un ejemplo extraordinario de que sí es posible avanzar en firme hacia la solución de este problema; con ingenio y voluntad de consenso, con participación de los vecinos y sin demagogia, con recursos limitados pero bien administrados y, sobre todo, incluyendo a todo aquel dispuesto a cooperar o invertir.

De verdad creemos en la participación, el protagonismo y el empoderamiento de los vecinos, y por eso en 2010 creamos el plan “Soy Propietario” para apoyar a los vecinos en la obtención de sus documentos de propiedad o títulos supletorios de vivienda; al tiempo que abrimos la Escuela de Constructores Populares de Miranda, gracias a una alianza con la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. En los primeros dos años de gestión más de 77 mil mirandinos se beneficiaron del programa de “Certificados de Materiales de Construcción”, que implicó una inversión de 219 millones de bolívares fuertes; y, por otra parte, un total de 6.508 viviendas se construyeron gracias a los “Certificados para la Vivienda Semilla”. Otras modalidades de nuestra política habitacional, que han beneficiado ya a más de un millar de familias, se orientan a la adquisición en el mercado primario o secundario, a la ampliación de viviendas propias y a la adecuación de espacios para taller u otras actividades productivas en el hogar. Adicionalmente, más de 4.300 certificados han sido destinados a las familias afectadas por los desastres naturales. Y así llegamos a nuestra entrega de certificado número 100.000, una experiencia inolvidable, porque nos hace recordad el primero y también cada una de las caras, las emociones, la alegría y hasta el llanto de quienes han recibido la posibilidad de mejorar su calidad de vida, recibiendo la tranquilidad de construir una casa segura, un albergue para la familia, un futuro para los hijos. Para nosotros es meas que un logro, es la satisfacción de compartir el inicio del progreso en cada mirandino beneficiado.

Si extrapolamos estos logros al ámbito nacional, ponderando las abismales diferencias de recursos entre la administración central y el gobierno de Miranda, podemos asegurar que sí es posible desatar esa especie de nudo cada vez más enredado en que han convertido el drama de la vivienda.

Habría que comenzar, ante todo, por desarmar ciertos mitos. El primero es la excusa polivalente del gobierno central: todo se trata de un problema estructural y heredado del pasado (no el “pasado” de ellos, que ya es bastante largo). Esa es una verdad muy parcial. En efecto Venezuela arrastraba un déficit de viviendas que se ubicaba en torno al millón y medio de unidades, y nos quejábamos, por ejemplo, de que en 1997 “sólo” se habían construido 60.000 viviendas. Doce años después, a pesar de haber tenido todo el poder para “cambiar las estructuras” y todo el dinero que han querido para ejecutar hasta el plan más faraónico, el déficit no sólo no disminuyó, sino que creció a 2 millones de viviendas, según las fuentes más conservadoras. ¿La razón? El ritmo de construcción se redujo a menos de la mitad. Es decir, en más de una década, no han llegado a construir 300 mil viviendas.

Sacar la cosntrucción privada de la promesa de realización no es una buena idea, la supervisión y promoción de esta debe estar a cargo de los gobiernos, para poder acercar las soluciones reales al pueblo. La verdad, y así lo demuestran prácticamente todas las experiencias exitosas –por ejemplo la muy notable de Chile- es que sólo con una activa participación de las iniciativas privadas se puede acometer un programa masivo de vivienda, promovido claro está por el gobierno, en miras a un desarrollo verdadero y de calidad.

Del Estado en solitario y con el ánimo excluyente, ese que busca en el exterior lo que aquí tiene a mano, sólo cabe esperar el derroche vergonzoso que significaron, por nombrar un ejemplo indignante, las supuestas casas uruguayas; o la búsqueda de improbables alternativas en Irán. ¿Se habrá aprendido alguna lección que haga de la “Gran Misión Vivienda Venezuela? una experiencia distinta a las anteriores? Nosotros estamos a la orden para lo que podamos compartir y ayudar, para construir viviendas de calidad.

Con sinceridad les deseamos éxito en una empresa que debiera ser de todos. Y lo hacemos porque aquí en Miranda sabemos mucho de los rostros de alegría y esperanza de los que les entregamos sus certificados de vivienda de calidad; sabemos que un ambiente de viviendas precarias es el perfecto para que proliferen otros males que mantienen en zozobra a nuestros vecinos, como es a menudo la droga y la inseguridad; sabemos de la impaciencia desesperada de quienes ven prolongarse su vida en un refugio lejos de su comunidad y sabemos, también, que en éste como en tantas otros asuntos los venezolanos tienen derecho a la esperanza de tener verdaderas razones para creer que el progreso de calidad es posible.

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3 pensamientos en “Vivienda para todos

  1. Janeth Nazaret Zaragoza Oropeza

    Buenos días Gobernador! Agradecida por mantenernos tan bien informados de nuestra realidad actual! Y por todos esos logros alcanzados gracias a su buena gestión y administración que sin dudas nos da pie a tener una buena razón de esperanza para el progreso de calidad de vida de todos y para todos por igual!!! Y segura de que ha sido una experiencia gratificante e inolvidable para ustedes!!! 😉
    Todo es posible…vendrán tiempos mejores: tenemos que ser como una semilla de mostaza….sabes, es la fe plantada en el corazón y si la cuidas un árbol grande crecerá de ella!!! Dios los colme de bendiciones!

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  2. Solange Pastor

    Problema estructural heredado del pasado jajaja… eso solo lo pueden decir en el reino del absurdo, como va haber un problema estrutural heredado del pasado en un pais tan joven como Venezuela, que eso lo dijera España como excusa sonaria más creible, pero aqui esa excusa es totalmente ridicula, cuando solo hace falta salir de Caracas para darse cuanta la cantidad de terreno habitable que hay, por otro lado este es un gobierno espanta inversionistas, los inversionistas no se quieren arriesgar a invertir en este clima de desconfianza, de expropiaciones que por cierto el otro dia escuche a un chavista decir lo insolito que los opositores fueron los que inventaron las expropiaciones, yo miraba la tele y me decia este es tonto o se lo hace y además creo que los demás somos tan imbeciles de creernos como se dijera en España tal gilipolles, volviendo al tema para una mejor calidad de viviendo es necesario crear recursos, empresas en otros estados, que las ciudades crezcan y no solo la capital, por otro lado hay que regular y evitar el crecimiento de los barrios basta ya de las invaciones de nuestras montañas, obviamente hay que trabajar para reducir la pobreza pero tambien hay que enseñar a los pobres a vivir mejor y mas dignamente, ser pobre no tiene que ser sinonimo de falta de civismo y los barrios deben ser urbanizados y dejar de ser cuevas de delincuentes y zonas incensables, hacer un censo en los barrios de caracas es la odisea por tanto se debe detener el crecimiento de los barrios y aumentar el crecimiento de zonas urbanizadas especialmente en el interior del pais, porque ademas esa organización estructural, hace que el individuo se sienta mejor consigo mismo y genera un cambio de actitud en la forma de vivir, lo hace mas civico, mas limpio, mas consiente del ambiente y tantos etc… Uno de los urbanismos que mas me sorprendio en Europa es el de Inglaterra en vez de crecer hacia arriba crecen hacia los lados y por supuesto esto hace que tengo un mejor nivel de vida y la unica forma de hacer esto es que las personas se distribuyan equitativamente por todo el pais en vez de concentrarse en la capital y que empiecen haber economias emergentes en otros estados y prosperidad.

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