Bicentenario

Estamos a un paso del bicentenario de nuestra independencia y, por supuesto, es motivo para que todos los venezolanos nos congratulemos y rindamos honores a un pasado sin duda heroico. Pero hay más de una manera de conmemorar y de pensar en aquella gesta que nos parió como nación.

La celebración oficial incluirá sin duda los episodios habituales del culto al pasado que hoy está en boga, con muchos discursos y el desfile militar de siempre, incluyendo al locutor de voz engolada que nos mostrará lo mucho que han cambiado las cosas en el país: en lugar de “Mirage” y “FAL”, ahora dirá Sukhoi” y “Kalashnikov”. Pasar del francés al ruso, parece ser un acto de soberanía en la extraña lógica de algunos. Lo que no ha cambiado, por supuesto, es el hecho de que un país con tantas necesidades invierta fortunas en armarse para muy improbables conflictos. Hablamos, según estiman los que investigan en la oscura trama de nuestro gasto militar, de unos 15 mil millones de dólares en los últimos seis años, cifra que bien invertida podría haber marcado la diferencia al menos en uno de los mega-problemas que hoy enfrenta el país; sea el carcelario, el del suministro eléctrico o el de la vivienda, por no hablar de la posibilidad de revertir el descalabro de nuestro aparato productivo.

Es por estas contradicciones que, al hablar de independencia, es muy importante mantener los pies en la tierra y la mente en el presente, sin que ello signifique olvidar o deshonrar el pasado. Lo valioso y útil es que de lo ocurrido hace 200 años, saquemos lecciones para nuestra conducta actual; por ejemplo al recordar que  este país surgió como respuesta a un régimen de injusticias y privilegios, pero pronto entendió, a través de la locura de Boves, que los caminos del odio irracional y el fanatismo sólo podían llevar a la destrucción absoluta. Lo más importante, sin embargo, más allá de los errores y desviaciones posteriores, es que ya en aquellos años de nuestra fundación dimos el primer gran ejemplo de unas cualidades realmente excepcionales para asumir y superar hasta el más desafiante de los retos.

Hoy la independencia tiene que significar mucho más que la mera autonomía frente a un poder extranjero. De hecho, creo que el mejor ejercicio para comprender esto es salir a la calle y hablar del tema, por ejemplo, con cualquier joven venezolano. Probablemente escucharemos que, para él o ella, el problema de la independencia tiene que ver más con el hecho de vivir “arrimado”, sólo o incluso junto a su pareja, en la casa materna; lo cual seguro estará asociado con la falta o precariedad de empleo. Si hablamos con gente algo mayor, encontraremos que muchos de sus sueños son el de lograr “independencia” para sí mismos y para sus hijos. Y cuando hablan de independencia, están muy claros en que ésta no tiene nada que ver con dádivas del gobierno, sino, por el contrario, con oportunidades reales para una vida digna que dependa de su esfuerzo y de sus méritos; nunca de la afiliación a un partido o de la sumisión a una ideología. Otros, además, probablemente nos preguntarán que de cuál independencia les hablamos, si ni siquiera tenemos la libertad de salir a la calle con un mínimo de seguridad sobre nuestra vidas y bienes. Esa es la vida real, cuyos males no se resuelven dando círculos y complaciéndonos con el recuerdo de un pasado glorioso.

Nuestra lucha en Miranda es por esa independencia de carne y hueso. Con un uso eficiente de los recursos disponibles –mucho menos de lo que le corresponde en justicia a los mirandinos- vamos presentando resultados que son elocuentes. Esta semana, por ejemplo, hemos llegado a los cien mil beneficiarios directos de nuestro programa de certificados de vivienda. Todo un hito para esta iniciativa que, a nuestra escala, es un excelente ejemplo de cómo afrontar creativamente esa necesidad fundamental.

Y si de independencia hablamos, hay que dar un espacio preferencial a todo lo relacionado con la micro-empresa y los emprendedores. Estamos especialmente orgullosos de ser el primer estado en Venezuela con una Ley para el Desarrollo de la Economía Popular, en cuyo marco se han entregado 2.434 créditos que se traducen en 16.000 empleos.Más de la mitad de los recursos han sido dirigidos a las mujeres emprendedoras, haciendo así justicia al papel fundamental que ellas cumplen en nuestras comunidades y siguiendo, a la vez, la recomendación que al respecto hacen los especialistas en temas del desarrollo. Este esfuerzo incluye una red de bodegas en sectores populares, servicios de transporte –con innovadores sistemas de seguridad- y la capacitación de más de 2.000 emprendedores en temas básicos para el éxito de sus iniciativas.

Bajo el concepto “Hecho en Miranda”, que implica capacitación, asesoría en calidad y promoción de las exportaciones, impulsamos los productos locales. Nuestro estado es hoy el primer productor de mandarinas, duraznos y flores; el segundo de cacao y ñame; el tercero de ocumo y fresas, y el quinto de plátano.Nuestro aporte aquí llega a los943 créditos  a 30.000 productores agrícolas, que han generado cerca de 23.000 empleos.

Así construimos la independencia actual; y hacerlo, estamos seguros, representa el mejor homenaje que hoy podemos hacer a quienes dos siglos atrás lo dieron todo por legarnos una patria.

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4 pensamientos en “Bicentenario

  1. Nathalie Almenar

    Totalmente de acuerdo con ud. no podemos hablar de Independencia cuando aún somos esclavos de muchas situaciones generadas por nosotros mismos, por un gobierno ineficiente que cada vez hace que estemos pas supeditados a el, comenzando por obligarnos a hacer inmensas colas para comprar comida, y esto sólo en el más fundamental de los derechos como lo es el derecho a la alimentación derecho que debe garantizar el estado, por sólo citar uno de tantos.

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    1. henriquecapriles Autor de la entrada

      Muchas gracias Nathalie por tu aporte. La verdadera independencia es no tener que depender de ningún Gobierno ni de ningún partido político. A 200 años de nuestra Independencia, quedan muchas independencias por conquistar.

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  2. Janeth Nazaret Zaragoza Oropeza

    Buenos días! Totalmente de acuerdo, así se construye la Independencia de un país, con hechos…con obras. No con desfile militar y discursos. A mi principalmente me gustaría celebrar un 5 de Julio, un 19 de Abril, con un país verdaderamente tricolor, de igualdad, de oportunidades, de bienestar, de paz, de amor, de progreso Para todos por Igual! Tengo la certeza ,la fe, la convicción de que con un arduo trabajo, con amor y ganas, lo lograremos….Porque lo merecemos, porque tengos los pies en la tierra y la mente el presente! Dios mediante así será. La Providencia Divina nos bendice y nos acompaña.
    Gracias Gobernador Henrique Capriles R. por compartir tan ilustrado mensaje. Feliz día! Arriba Miranda! Arriba Venezuela!….SI Podemos!

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