Columna 22 de mayo

Hace 12 años, nos encontramos frente a un modelo político que ha decidido hacerse cada vez más poderoso, favoreciendo sólo a unos y dejando por fuera a muchos. Un modelo agotado que se ha basado en la concentración de poder y la estrangulación de los sectores privados y en el emprendimiento de los venezolanos. El estado, sus instituciones y sus gobernantes tienen la responsabilidad trabajar con el sector privado para lograr un acuerdo entre todos los venezolanos para construir progreso y garantizar el orden, la seguridad y el crecimiento económico que nuestro pueblo merece. Pero por el contrario, estamos frente a un modelo todopoderoso que, en el sector alimentario, participa directamente en la provisión de servicios básicos y que ha monopolizado las redes de distribución. Basta con salir a la calle para darnos cuenta del deterioro de nuestra calidad de vida… basta con ir al supermercado y no conseguir todos los alimentos que necesitamos ¿realmente el pueblo tiene más poder cuando ni siquiera se le está garantizando el abastecimiento de alimentos? No. Día a día los venezolanos tienen que realizar recorridos interminables por cadenas de supermercados para conseguir alimentos tan elementales como pan, azúcar, harina o leche. Lamentablemente el desabastecimiento se ha convertido para el gobierno en una ecuación política donde expropia, controla y maneja los recursos para posteriormente, culpar a quienes no lo apoyan políticamente por el incumplimiento producto de su misma incapacidad, porque esa es una responsabilidad que no puede recaer única y exclusivamente sobre sus hombros sino que debe ser el resultado de un trabajo articulado entre los diferentes sectores del país. Hoy, nos enfrentamos a un modelo que culpa a las cadenas de supermercados privadas y los productores de alimentos de acaparamiento, de saboteo, de especulación cuando en realidad, es un sector que está colapsado frente a un gobierno que no facilita el acceso a los recursos y utiliza un sistema de amenazas permanentes para buscar llevarlos a sumisión al sistema. Nosotros aplaudimos iniciativas desarrolladas por el gobierno como lo son Mercal, Pdval y los Abastos Bicentenarios. Sin embargo, el problema es que no funcionan, muestran fallas que abarcan: la escasez, las largas colas que deben realizarse para adquirir los bienes a bajo costo, la venta de productos en condiciones inadecuadas, y la corrupción dentro de las mismas redes de distribución. ¿Qué falte azúcar o que devalúen es culpa de un vendedor en el mercado? No. En Venezuela el desabastecimiento se debe a una serie de políticas erradas que han estrangulado la producción nacional a través de regulaciones de precios, desincentivos y controles de cambio. Esto puede ser diferente, en Miranda utilizamos el poder como herramienta para que muchas vidas se conviertan en historias de progreso personal y familiar. Si el pueblo progresa, el país progresa. EJEMPLOS DE PLANES EN MIRANDA relacionados con tema alimentos Debemos dejar a un lado las ideologías y las artimañanas políticas y ante todo debemos proveer al pueblo venezolano con soluciones concretas a sus problemas como hoy lo es el abastecimiento de alimentos. Estoy convencido de que llegó el momento de cerrar el ciclo, llegó el momento de construir la Nueva Venezuela, una Venezuela para todos por igual donde no importa credo, raza, género y menos la orientación política.

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