Seguimos adelante defendiendo la verdad

 

1016229_572139392848818_1169086160_nMillones de venezolanos salen día a día a intentar hacer de éste el mejor país del mundo. Cada quien lo hace desde su vocación, desde lo que ama, desde lo que sabe. Es por eso que seguimos aquí, consolidando un liderazgo, dando la cara y desenmascarando la mentira, defendiendo ese sueño que tenemos todos los venezolanos de construir un futuro mejor.

Hoy, los voceros del gobierno quieren hacernos creer que han encontrado soluciones a los problemas. Sin embargo, esta semana el Banco Central de Venezuela anunció que el índice inflacionario de julio se ubicó en 4,7%. Con este resultado, el indicador de precios al consumidor acumuló un incremento relativo de 25,0% durante el primer semestre del año, por encima del 7,5% obtenido para el mismo período del año anterior. Es decir, hoy somos más pobres de lo que éramos el mes pasado, incluso que la semana pasada. Usted, por culpa de la ineficacia del gobierno, no puede ahorrar ni planificar con tiempo sus metas y le están prohibiendo decidir su futuro.

Este modelo económico ha sometido a nuestro pueblo al hambre y a la pobreza. En 14 años la inflación ya ha alcanzado el 1.790%, muy por encima de los países vecinos de Latinoamérica. ¡La inflación golpea con más fuerza al más pobre! Ha quedado en evidencia el fracaso y la necesidad de cambio de un modelo que ha fracaso. ¡Es la única obra que tiene este Gobierno! Son precisamente estas las cosas que el Gobierno quiere tapar con escándalos. Está en nosotros evitar que sea así.

Pero la lista continúa, tenemos problemas en materia de educación, en salud, en infraestructura, en poder adquisitivo, escasez, desabastecimiento. ¿Cabe entonces preguntarse por qué estamos en esta situación? Porque a los que se mantienen en el poder no les importa lo que le sucede a los venezolanos. Son una muestra más de la ineficiencia y corrupción que ha invadido a los sectores más cercanos al gobierno, los mismos que creen que pueden tapar el sol con un dedo y que unas pocas medidas y unas cuantas detenciones bastan para ocultar la verdad.

La estructura de este gobierno ya está corrompida. Sólo a quienes desean el poder por el poder, sin ánimos de servir, les conviene que los pobres sigan siendo víctimas de las trampas de la pobreza y dependiendo del Estado. Es por eso que están entrampados y se niegan a reconocer la verdad.

No se gobierna a partir de buenas intenciones sino de eficiencia, responsabilidad y legitimidad. Lo que les importa es seguir enriqueciéndose, llenar sus bolsillos con el dinero que es de todos los venezolanos, mientras que el ciudadano común tiene que hacer horas de cola para conseguir los productos de primera necesidad, ha tenido que cambiar sus hábitos de consumo porque el dinero ya no le alcanza y tiene que ir a varios hospitales para poder ser atendido Lo peor es que están jugando con el hambre del pueblo, con el futuro de nuestros hijos. ¿Ustedes creen que es eso justo?

Los venezolanos merecemos una vida mejor. La incapacidad para reaccionar en el momento adecuado y con los cambios necesarios nos ha empobrecido a todos, y eso tiene una razón de ser: durante 15 años han gobernado solamente por motivos electorales, para mantenerse enchufados al poder y no para resolver los problemas de fondo. Hoy, padecemos las consecuencias.

Mientras ellos siguen justificando sus errores, ahora dicen que llevan adelante una cruzada contra la corrupción pero ¿quiénes son los que manejan el Bandes, el Fondo Chino, Cadivi? Ponen presas a 5 personas pero no van al problema de fondo. ¿Qué pasó con el expediente que entregamos de Diosdado Cabello cuando recibimos nuestra gobernación en la ruina? ¿Se investigó algo? Nada. A los enchufados no les conviene investigar porque todos ellos están involucrados. Ya se les acabaron los culpables y nadie puede sostener tantas mentiras durante tanto tiempo.

Ha sido mucho lo que hemos visto y aprendido en estos últimos años. Hoy, somos un pueblo que sabe que la verdad gana sobre la mentira y nosotros estamos aquí para desenmascarar a quienes quieren ocultar la verdad.

¡Que Dios bendiga a Venezuela! Seguimos adelante defendiendo la verdad.

 

Nuestra independencia

Algunos siguen creyendo que tener patria es organizar viajar por el mundo, hacer que una pequeña parte del país se les arrodille sin exigir y armar un desfile. También creen que tener independencia es haber empeñado al país en una deuda feroz, importar casi todo lo que comemos y lanzar tres o cuatro insultos por televisión. Y quienes creen eso son los mismos que creen que al pueblo pueden engañarlo, manipulando la historia a punta de palabrería y cháchara politiquera.

Tener Patria es que nuestros hermanos y hermanas tangan seguridad social, un sueldo que alcance y la posibilidad de cumplir sus metas. Porque si “tener Patria” significa vivir bien, entonces aquí la Patria está secuestrada por los enchufados. El pueblo sabe que aquí son sólo unos poquitos los que están bien, porque la mayoría de las familias venezolanas en vez de tener un gobierno lo están padeciendo.

Aquí Nicolás no gobierna: aquí lo que está instalado en Miraflores es la improvisación, la corrupción y la ineficacia. Pero además la dependencia de quienes se instalaron en Miraflores —y los venezolanos sabemos que los hicieron engañando al pueblo— sólo les alcanza para mandonear pensando primero en los ciudadanos de los otros países y, si acaso lo hacen, de último piensan en los venezolanos. ¡Pero vaya que saben llenarse de plata los bolsillos y hacerse los locos con sus responsabilidades!

Todos sabemos que Nicolás realizó una paradita estratégica en su viaje para revisar, en la mesa de gobierno de La Habana, los ascensos de los militares. El asunto es que la torpeza política de Nicolás no le permite darse cuenta de que empeñando así nuestras instituciones lo único que gana es más y más descontento dentro de las Fuerzas Armadas que tanto respeto. Ya el 14 de abril le dieron una sorpresita pues cada vez son menos los que se dejan chantajear a cambio de prebendas que, además, nunca les llegan.

¡Y tienen los riñones de venirle a hablar al pueblo de Independencia!

Reiteró su apoyo a los militares que están comprometidos con la Constitución y manifestó su rechazo a la injerencia del gobierno cubano dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Es inaceptable que ningún otro país, ni su gobierno ni sus fuerzas militares, llámese como se llame, revise los ascensos de nuestros militares venezolanos. Ese ejército que durante el siglo XIX liberó nuestra Nación y a otras más tiene en sus filas a gente valiosa que está comprometida con el país y con la Constitución. Ellos saben que Nicolás tiene una responsabilidad y no la está cumpliendo. Y no la está cumpliendo porque no sabe, porque los venezolanos no le interesamos.

Por eso las elecciones municipales, que cada vez las tenemos más cerca, son fundamentales: porque es ahí donde le vamos a terminar de demostrar a los enchufados que ya las cosas no son como ellos quisieran y que se les acabó la impunidad, porque el pueblo entero ha decidido cobrarles el tiempo que le han hecho perder, el futuro que le han robado y las esperanzas con las que han estado jugando durante quince años.

Lo bueno es que tenemos la oportunidad de empezar ese proceso de justicia y recuperación del país dándoles otra lección electoral. Y esta vez debe ser tan contundente que ni siquiera sus cómplices en las instituciones podrán hacer algo para evitarlo. El futuro es una fuerza indetenible. En las propias bases de sus partidos tienen a líderes decepcionados que saben que no es posible seguir echando en un pozo vacío las ganas de trabajar. Así es como cada vez se suman más y más personas a la nueva manera de hacer política, al futuro, al Progreso.

A estas alturas no puedes hacer nada para evitarlo, Nicolás: el futuro ha vencido al miedo.

La gente sabe que las cosas no van bien y cuando las cosas no van bien se cambian. ¡Y Venezuela cambió y por eso somos más! Tú no puedes decir lo mismo, Nicolás: a ustedes sólo les queda seguir perdiendo apoyo, seguir quedando en evidencia, seguir hundidos en sus mentiras.

Es el momento de hablar con quienes durante algún tiempo confiaron en un modelo que ya fracasó, pero que habían puesto su esperanza en él. Tenemos que seguir haciéndoles saber que tienen cabida en nuestra idea de futuro. No sientan culpa, porque ni es culpa de ustedes ni se trata de buscar culpables. No hay nada más vil ni más bajo que lo que ha hecho el partido de gobierno con el pueblo necesitado que los apoyaba: jugaron con sus esperanzas y se las destrozaron a punta de corrupción e ineficacia.

Nosotros estamos aquí y ellos lo saben. Y nuestro proyecto de país los incluye a ellos desde siempre, no a partir del momento que decidan apoyarnos. A esta confianza y a esta honestidad que no discrimina sólo les queda seguir creciendo a medida que lleguen quienes se van sumando.

No hay que olvidar que lo que se logró el 5 de julio de 1811 se hizo gracias a dos cosas: la primera, es la convicción de ese grupo de hombres y mujeres de todas las clases sociales, quienes se opusieron a un poder que se creía todopoderoso y omnipotente; la segunda es que las cosas se hicieron bien y como debían hacerse, logrando que un acto de alta política civil como la firma del Acta de la Independencia le diera una causa a aquellos ejércitos libertadores.

Gracias a esas ideas claras, a tener pensado un futuro y a pensar en todo el país, sin discriminaciones, es que Venezuela obtuvo una independencia que hoy los que están en Miraflores han empeñado a cambio de asesorías baratas y rancias.

¡Pero seguimos siendo fuertes y tenemos bien clarito el país que merecemos! Y ese país es el que vamos a construir juntos. El futuro es una fuerza indetenible y los venezolanos sabemos que ese futuro nos pertenece.

¡Que Dios bendiga a Venezuela! Sigamos adelante.

Esta lucha es de todos

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Cuando los corruptos se desesperan y saben que se les empiezan a ver todas las costuras, buscan cómo distraer, engañar y evadir sus responsabilidades. Tenemos quince años viéndolo: Nicolás y su combo de enchufados forman parte de esa vieja y tramposa manera de hacer política en la cual nadie asume sus responsabilidades y se inventan culpables, saboteadores y bombas de humo.

Pero si hay un grupo de personas al cual los enchufados no van a poder engañar nunca más es a las madres venezolanas. Lo digo porque afortunadamente siempre he gobernado cerca de ellas, oyéndolas y atendiendo sus necesidades. Las madres venezolanas no paran y echan para adelante, pero no porque las condiciones del país se lo permitan, sino porque su empeño por sacar adelante a los suyos y su fuerza para hacerle frente a todos los obstáculos que la realidad y resolver son casi infinitos.

En un encuentro reciente con las Madres Cuidadoras, en los Valles del Tuy, pudimos conversar sobre eso. ¡Están tan claras que, como líderes, hablar con ellas nos fortalece y nos hace saber que vamos por el camino correcto! Pero es indignante saber que el gobierno nacional tuvo la oportunidad de brindarle calidad de vida a cada familia necesitada y no lo hizo, distrayéndose en discusiones absurdas y dándole palazos al viento para justificar un modelo que ya está más que agotado.

¿Hasta cuándo creían que les iba a durar esa estrategia de politiquería barata de echarle la culpa al otro? Ya el 14 de abril se dieron cuenta de que la mentira ha quedado al descubierto y han tenido que utilizar todas las estrategias habidas y por haber para distraernos de esa lucha. Pero ha sido imposible: lo que han hecho es sumar una causa con otra y otra más, hasta quedar entrampados en las consecuencias de su manera de gobernar.

A la crisis política se les sumó la económica, ambas con claros culpables. Luego les vino la escasez. Han sido incapaces de manejar de manera responsable el tema de la H1N1. Y, luego, las protestas de nuestros profesores universitarios han puesto evidencia lo poco que le importa al partido de gobierno el futuro del país. Pero, en cada casa de cada ciudad y cada pueblo de Venezuela, está cada una de las madres de familia que han sido castigadas por las políticas de Nicolás y su combo, mientras la Fiscalía se hace la loca con quienes cada vez tienen más y más plata, más y más escoltas, más y más negocios.

Nicolás está desesperado intentando que la gente mire hacia otro lado, para esconder su ilegitimidad. Pero lo que ha hecho es que incluso quienes aún confiaban en ese proyecto vean el tamaño de la irresponsabilidad de quienes siguen enchufados a Miraflores ante el abandono de la producción nacional, el desabastecimiento, las devaluaciones, la inflación, la escasez, que la plata no alcance, las muertes por violencia, la inseguridad, el desempleo, el pésimo estado de los servicios públicos, su incapacidad para atender una epidemia, la falta de divisas, la dependencia de las exportaciones y el abandono del sistema público de salud y las construcciones de obras y viviendas paralizadas.

Esa gente votó por un cambio. Esa gente sabe lo que pasó el 14-A. Ésa es nuestra gente, que no se va a dejar expropiar el futuro y que redoblará las fuerzas en las próximas elecciones del 8 de diciembre para hacerles cada vez más cuesta arriba el guiso y la trampa. Esa gente es la que va a cambiar la historia, Nicolás. No tú ni tus jalamecates. Tu partido ha cometido la salvajada de obligar a las madres de familia a resolver lo que la mediocridad de las políticas de un modelo agotado no resuelve. Y ésa es una verdad tan grande como son las madres venezolanas. Pero ellas también saben que nosotros sí sabemos resolver y dar soluciones. Y si amenazas con afectar nuestros recursos, o con invisibilizarnos en los medios de comunicación o con seguir montando ollas que terminan en puro humo, igual sabremos resolver junto al pueblo. Y eso es algo que ya ustedes no pueden hacer, porque perdieron la confianza del pueblo al jugar con su esperanza.

Y esas madres de familia con las cuales jamás he perdido contacto, llenas de fuerza y ganas de futuro, han sido las grandes iluminadoras del resto de nuestros hermanos y hermanas. Son nuestras principales movilizadoras. Son la fuerza que ha hecho posible que cada vez más venezolanos despierten.

Ustedes creían que desapareciéndonos de los medios iban a detener la fuerza del futuro que está en cada una de las casas del país. Pero a una madre, Nicolás, jamás vas a poder alejarla de su familia, ni de sus vecinos ni de su comunidad. Ellas están más cerca del país de verdad que tú y que tus ministros de palacio, que ahora están más pendientes de que en otros países te reconozcan.

Porque ahí es donde está el motivo de tu desespero: sabes muy bien que dentro de esas casas, en las familias, en las comunidades donde esas madres son ejemplo y motor, tus intentos por legitimarte no llevan vida, porque es ahí donde se siente el hambre, donde se llora a los muertos y donde el agua y la luz no llegan.

Tener patria no es montar un desfile y obligar a la gente a escucharte, Nicolás. La patria no son números maquillados. Tener patria es que cada madre pueda estar tranquila al saber que ella y los suyos tienen seguridad, que en el hospital más cercano a su casa hay recursos, que se puede ahorrar un poquito de la quincena y que nadie en toda su comunidad va a tener que acostarse sin comer ese día.

Y por eso cada una de esas madres seguirá haciendo crecer el respaldo electoral el próximo 8 de diciembre. Ellas le echan demasiado pichón cada día de su vida, así que ninguna de esas mujeres está dispuesta a ponérsela papayita a los corruptos ni a los tramposos. Yo confío en ellas y ellas han confiado, confían y confiarán en mí y en nuestro proyecto de futuro.

Qué Dios bendiga y les dé fuerza a cada una de nuestras madres. Sigamos adelante.

Hacedores del futuro

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Un país que se ocupa de la educación es un país que se está ocupando del futuro. Si vemos la situación en la que el gobierno nacional ha dejado caer la educación pública, nos quedará claro una vez más que a ellos no les interesa el futuro de los venezolanos, sino el presente de ellos, de los enchufados y de sus cómplices.

No apoyan ni fomentan la educación porque quienes insisten en vivir en el pasado le tienen miedo al futuro, al progreso y a la fuerza que tienen esa libertad individual y cívica que ejercen y exigen los ciudadanos.

El conflicto universitario que ha tenido que vivir el país no es un capricho de los profesores ni de los estudiantes: es una realidad que se suma a la de millones de venezolanos, en la que los errores de Nicolás y su combo han venido a empeorar la tragedia de catorce años de políticas públicas equivocadas.

Y, mientras unos profesores tienen que caminar cientos de kilómetros para hacerse escuchar y dejarle ver al mundo entero que desde Miraflores opera un gobierno hambreador, el enchufado mayor sigue regalando los recursos de los venezolanos a otros países y viajando, cuando nuestros hermanos y hermanas no saben cómo rendir el poco dinero que devengan por uno de los oficios más hermosos del mundo: enseñar.

Los presupuestos y salarios justos para las universidades ya dejaron de ser una realidad palpable para convertirse en algo grave, en un problema de todos los venezolanos, en una emergencia nacional. Y nuevamente en Miraflores esperan a que las crisis se agraven y se conviertan en tragedias para al menos reaccionar, porque no saben cómo gobernar al país. Su única política, su única ideología es ir de emergencia en emergencia, de crisis en crisis, sin resolver los problemas de fondo.

¿Pero qué hay detrás del conflicto universitario de parte del gobierno? ¡Sus ganas de meterle la mano a las universidades! Y proceden así porque simple y llanamente no saben entenderse con quienes quieren ser y son libres.

No les importa si el futuro de miles de estudiantes depende de una decisión sensata. ¿Cuál fue la reacción de las autoridades ante la flagrante violencia que ejercieron sus adeptos contra las universidades del pueblo? El silencio y la complicidad. Darle la espalda a los profesores. Negarse a ver que nos han empobrecido a todos. Y pueden hacer eso porque lo único que les interesa es estar pegados al poder y al billete. Nos aben gobernar: lo de ellos es el pillaje, la irresponsabilidad y la violencia.

Hacen lo mismo con la salud, con la infraestructura, con la vivienda. ¡Y luego se sorprenden y terminan amenazando y engañando a todo un país! O trampeando en las elecciones a todas esas personas a quienes engañaron para secuestrarles su voto —así como le han secuestrados las instituciones—, pero que despertaron y saben que merecen un país mejor que el que pueden darle la manada de incompetentes que siguen jugando con nuestro futuro.

Mantienen su imagen en el exterior a billetazo, a punta de plata y petrochequera. Uan petrochequera, por cierto, que cada vez tienen más empobrecida y les resuelve menos problemas. Mientras regalan fortunas a otros países, se les olvida garantizar una educación superior de calidad.

Van a reunirse con el Papa en el Vaticano, pero se burlan de quienes tienen que formar a los profesionales y especialistas del futuro. Las cabecillas del partido de gobierno son los artífices de políticas mediocres e ineficaces, incapacitados para gobernar. ¿Será que llevan tanto tiempo viviendo de estar enchufados que creen que el futuro de un país se puede construir llenando cada puesto de trabajo con amigotes, primos, yernos, hermanos, cuñados y enchufados en general? ¡Así piensan los enchufados!

Gracias a Dios, los venezolanos ya demostraron que las cosas cambiaron, están cambiando y van a cambiar todavía más. ¡Nicolás todavía no sabe qué hacer con la lección que le dio el país el 14-A! Pero los venezolanos saben lo que pasa en el Consejo Nacional Electoral y conocen las razones por las cuales en el Tribunal Supremo de Justicia se pelotean la responsabilidad de responderle a los venezolanos: no saben qué hacer. Cada salida de Nicolás al exterior es un intento desesperado por ser reconocido, pero sólo le ha servido para poner en evidencia sus principales características como político: la ineficacia, lo artificial de su liderazgo y la ausencia absoluta de un proyecto que incluya a los venezolanos. Y ahora que está entrampado en sus mentiras, y saltando de una crisis a otra, él mismo es su principal víctima.

Ellos están atrapados en el pasado. Nosotros, en cambio, sabemos que para construir el futuro que merecemos necesitamos a cada estudiante, a cada profesor y a cada trabajador de nuestras casas de estudio para que nuestras universidades se conviertan en las primeras generadoras del factor humano que, gracias a las capacidades y las vocaciones convertidas en trabajo, tengamos una vida mejor.

Sabemos que el maestro, el profesor, el docente, es quien tiene la tarea de educarnos a cada uno de nosotros. Por eso el país entero se puso de su lado, como hemos demostrado los venezolanos ante las causas justas. Las universidades son sagradas como es sagrado el futuro de cada uno de los venezolanos. ¡Que Dios bendiga a cada maestro, a cada profesor y a cada docente! Ellos son, sin lugar a dudas, los hacedores del mañana que hemos empezado a construir juntos desde hoy. Voy a acompañarlos siempre, porque ustedes son el mejor ejemplo de alguien que dedica su día de hoy para construir un mañana mejor para todos por igual.

¡Sigamos adelante!

Venezuela somos todos

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Nuestra lucha es una lucha por la verdad. Y es así porque no se trata de la lucha de un solo hombre, ni la de un liderazgo político ni la de unos pocos. Es una lucha que ha emprendido cada venezolano y cada venezolana desde sus espacios de acción.

¡Y no hay poder que pueda contra un país que está determinado a conquistar su futuro!

En las casas, por ejemplo, las familias se han convertido en la más fuerte de las agrupaciones políticas que hayan existido en toda la historia del país. Se han convertido en nuestros comandos familiares, dando ejemplo y contagiando la esperanza y el deseo del futuro compartido, madres y padres saben que este país puede brindar algo mejor a sus muchachos y se los hacen saber. Con fuerza y mucha fe, los forman en las convicciones y los valores que necesitamos justo ahora para salir adelante.

En las comunidades se siente la fuerza de esas familias sumándose. Se acompañan, se celebran y se felicitan en los momentos buenos de la vida. Y en los momentos difíciles se cuidan, se protegen y se apoyan, sobre todo en esas vicisitudes en las cuales el gobierno nacional ha dejado desamparado al ciudadano. Juntas han decidido construir un país que hemos pensado juntos y que saben que quienes están ahora en Miraflores no pueden darle.

Esas comunidades ya demostraron que han decidido plantarse en contra de la ineficacia, de la corrupción y de la impunidad, también sumándose. Parroquias y municipios enteros han demostrado que el país que estamos buscando es el mismo y no se parece en nada al que han intentado imponer durante años desde las oficinas del palacio. Cada día queda confirmado que las políticas que han aplicado durante ya quince años han sido una equivocación tras otra.

Y así nos hemos ganado la confianza de la gente de bien y de progreso, que son mayoría en cada uno de los pueblos, ciudades y estados de este país que está decidió a cambiar las cosas, pero haciéndolo bien. Lo hemos hecho a punta de trabajo, de ganarnos la confianza de cada venezolano. Aquí a nadie le han regalado nada, todo ha sido el fruto del trabajo y del apoyo popular.

Si desde el poder creen que van a hacer que la gente se desvíe del futuro que ha decidido conquistar sacándonos de los medios, poniéndonos nuevos obstáculos o generando una falsa agenda política, llena de cortinas de humo, se equivocaron. Ya nuestro pueblo no cae en esos artificios, propios de la más rancia manera de hacer política.

Quienes han gobernado durante años lejos del pueblo y a punta de pantalla, instalados en sus oficinas, creen que eso que pasa en las familias, en las casas, en las comunidades y en los pueblos y ciudades de Venezuela va a detenerse porque tapen una pantalla o nos saquen de un medio.

Lo hemos dicho más de una vez: cuando las cosas se hacen bien, pasan cosas buenas.

Nicolás y su combo ya no pueden ocultar que son un mal gobierno, unos equivocados. La inflación, las devaluaciones, la inseguridad, la escasez, la impunidad, las muertes, los apagones. Y a eso se le suman los corruptos sapeándose entre ellos, la incapacidad para ejercer un liderazgo nacional y un partido que se les vino abajo, perdiendo a su militancia porque amor con hambre no dura.

No han podido cumplir ni una de las metas con las que se llenaron la boca en las dos campañas presidenciales pasadas, en las que sólo vieron una cosa: que la gente se les fue, que perdieron al pueblo, que no hay manera de mantenerse en el poder si no con trampas y chanchullos.

Ya hasta la plata con la que compraron a más de uno se les acabó. Se la robaron. Saquearon al país y ahora no saben qué hacer porque siempre gobernaron así: improvisando y a realazo.

Eso no es un buen gobierno. Eso es apenas un puñado de los mismos incapaces de siempre viendo cómo evadir responsabilidades porque no tiene ni la menor idea de por dónde hay que empezar a resolver las crisis que ellos mismos han generado.

Los líderes políticos tenemos la responsabilidad de leer el país con inteligencia, con respeto y pensando en el bien de todos. Pero ellos no terminan de entender que los cambios ya han tenido lugar y que día a día los venezolanos se dan cuenta de que los que hoy gobiernan, fracasaron.

Todas son verdades que le explotan en la cara y ponen en evidencia su incapacidad para resolverlas. Todavía no acusan la lección que les dio el pueblo el 14 de abril. Entonces sacan otra vez las armas más viles que puede usar un político: el miedo, la amenaza y el hambre. Porque se han transformado en eso, incluso para sus bases: en un gobierno amenazante, corrupto y hambreador.

Nosotros no permitiremos que sigan conduciéndonos a un abismo. Seguiremos trabajando y luchando por mantener los espacios que hemos alcanzado. No ha sido fácil, seguimos con un reto por delante: construir con bases firmes la Venezuela que todos soñamos.

¡Que dios bendiga a Venezuela!

 

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Un gobierno hambreador

Los enchufados lo volvieron a hacer: la incapacidad y las políticas equivocadas de Nicolás y su combo siguen haciéndonos más pobres.

Venezuela se ha convertido en un caso de estudio que la convierte en la vergüenza económica de la región. Basta con ver alrededor y el comportamiento de la economía de los países cercanos. Es importante que le prestemos atención a estos datos, pues son argumentos que nos sirven a la hora de abrirle los ojos a nuestros vecinos, hermanos, familiares y amistades que todavía no entienden lo grave de la situación que vivimos: entre marzo del año pasado y marzo de este año, en un país como Argentina la inflación fue de 10,6%; en Brasil fue del 6,59%; en Colombia fue de 1,91%. ¿Saben cuánto fue la de Venezuela, por culpa de estos equivocados que hoy ocupan Miraflores? ¡Un 24,2% en un año! Y estamos hablando de los números hasta el mes de marzo. A eso hay que sumarle abril, que fue de 4,3%, y este mes de mayo, con nada más y nada menos que el 6,1%.

El dinero no alcanza, no se consiguen los productos y cada vez la cosa se pone más difícil. Y todo esto que vivimos hoy es la consecuencia de las políticas económicas que se han aplicado durante estos años. Por eso a los venezolanos cada vez nos queda más claro que el modelo político y económico que ha llevado a cabo el partido de gobierno durante todos estos años está agotado. Están equivocados, no saben qué hacer y sólo han conseguido una cosa: hacer que los venezolanos seamos más y más pobres.

Con todo y lo que disfrazan desde el Banco Central de Venezuela los números, entre los supuestos precios regulados y el control de cambio, en los últimos doce meses la inflación llegó a 35,2%. Para que tengan una idea, la del año pasado fue de 22,6%. Así gobiernan los equivocados y así es como van empobreciendo al pueblo mientras ellos se llenan los bolsillos.

¿Es eso justo? ¿Fue eso lo que le prometieron a sus electores? Y lo peor es que están jugando con el hambre del pueblo. Este mes los alimentos, dicho por el propio Banco Central, subieron 10,6% en mayo, la cifra más alta en lo que va de año. ¿A quién le van a echar la culpa ahora?

La incapacidad para reaccionar en el momento adecuado y con los cambios necesarios nos han empobrecido a todos: a quienes votaron a favor del proyecto de los equivocados y a quienes votamos por el futuro, por el progreso, por el país que merecemos. Y eso tiene una razón que está clarita: durante quince años han gobernado solamente por motivos electorales, para mantenerse enchufados al poder y no para resolver los problemas de fondo.

Este gobierno nada más atiende los síntomas y son incapaces de conseguir la solución al problema. Es como si a un paciente que tiene una fiebre por una infección nada más se le bajara la fiebre con pañitos fríos y no se atendiera la infección, que es la verdadera causa del problema. Las decisiones equivocadas del Ejecutivo Nacional, empezando por las del enchufado mayor, están poniendo en peligro la vida del paciente.

No hay otra manera de definirlo: son unos incapaces y unos irresponsables que han puesto al país en riesgo. Nicolás se instaló en Miraflores mintiendo y ahora está entrampado en ese fango. Ellos y su ineficacia se han convertido en sus peores enemigos. Ya no pueden ocultarlo ni siquiera a realazos, como hacían antes. Hasta esa capacidad perdieron por estar dedicados a mantener el poder y llenarse los bolsillos, olvidando a los venezolanos.

Se siguen burlando del pueblo. Son un gobierno hambreador, que empobrece cada vez más al pueblo y que no ha hecho otra cosa más que ver cómo mantenerse en el poder. Pero eso ya cambió. Y ellos lo saben: las cosas cambiaron, están cambiando y van a cambiar.

Para lograrlo, existe un nuevo liderazgo y una nueva manera de hacer política. Mientras ellos siguen buscando fantasmas donde no los hay, nosotros seguimos en una lucha por la verdad y por el respeto a los venezolanos. Estamos preparados para defender el país y en este nuevo liderazgo no dejamos solo a ningún venezolano ni olvidamos los chanchullos que el partido de gobierno amontona sin ninguna vergüenza.

No se nos olvida la deuda que tiene el Tribunal Supremo de Justicia con la impugnación de las elecciones y tampoco dejaremos que entrampen al pueblo para que se les olvide.

Nosotros sabemos lo que se debe hacer para sacar al país de este atolladero. Y sabemos cómo hacerlo y hacerlo bien. Por eso cada vez sumamos más personas a la idea de que el país debe progresar. Y eso angustia mucho a los cabecillas del partido de gobierno: ver cómo el pueblo venezolano ya se decidió a hacer que las cosas cambien. ¡Y no perderemos ninguna oportunidad para demostrárselos!

Por eso pronto en cada municipio de Venezuela veremos a millones de hermanos y hermanas convencidos de que el progreso es el camino hacia el país que soñamos tener. ¡Nadie nos sacará de la convicción de darle a Venezuela el futuro que merecemos! El futuro es indetenible y ya lo estamos construyendo juntos.

¡Qué Dios bendiga a Venezuela! Ha llegado la hora de demostrar cuánto podemos alcanzar juntos.

Nadie detiene el futuro. Nadie detiene a la verdad.

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En el mundo en el que vivimos, la información y la verdad no pueden detenerse por los caprichos de un gobierno desesperado. Sin embargo, los enchufados siguen viviendo en el pasado. Eso ha quedado demostrado con las pataletas recientes que han armado al darse cuenta de que el mundo entero sabe muy bien que la credibilidad y legitimidad del régimen de Nicolás están en tela de juicio, a diferencia de su incapacidad que es cada vez más evidente.

Si algo ha demostrado el pueblo venezolano al mundo entero es que nuestra lucha no la estamos llevando adelante simplemente para ocupar el poder: nosotros lo que queremos es rescatar a Venezuela. El partido de gobierno se sigue equivocando. Están perdidos y, como ya se les ha hecho costumbre, buscan culpables donde no los hay para distraer a la opinión pública de lo mal que están llevando sus responsabilidades.

Un ejemplo a la vista: en este momento Venezuela vive una crisis de salud, producto de lo mal atendidos que han sido los brotes en el pasado por el Ejecutivo Nacional. Hoy incluso cometen la irresponsabilidad de ocultar información oficial a los venezolanos, a los medios de comunicación y a los organismos internacionales. Además, desatienden los protocolos internacionales para abordar este tipo de casos y son incapaces de dar un reporte serio tanto de la H1N1 como de cualquier otro asunto vinculado con la salud pública.

Y así como son ineficaces en el ámbito de la salud, cada uno de los ministerios y dependencias del Ejecutivo Nacional sigue aplicando políticas equivocadas, sin terminar de entender que su proyecto de país fracasó y que el pueblo venezolano lo dejó clarito en las elecciones del 14-A.

Una crisis más que no pueden resolver. Otra crisis que se suma a la crisis política que ellos mismos construyeron secuestrando las instituciones y engañando al pueblo que votó el pasado 14 de abril. Otra crisis que se suma a la crisis de desabastecimiento en la que han hundido al país por sabotear la producción nacional. Otra crisis que se suma a la crisis económica que, desde el Paquetazo Rojo que aplicó Nicolás, ha empobrecido días tras día a los venezolanos y devaluado nuestra moneda. Otra crisis más, culpa de un gobierno que durante quince años no ha podido resolver ninguno de los problemas de los venezolanos pero sí se ha ocupado en resolver problemas a otros países.

¿Qué es lo que desespera tanto a los enchufados de que nuestro proyecto de país se conozca en el mundo entero? Que ya no les sirve de nada que su partido tenga secuestradas a las instituciones, ni silenciar a los medios de comunicación independiente a través de subterfugios penosos ni que retrasen una decisión del Tribunal Supremo de Justicia sobre la impugnación de los resultados de las elecciones presidenciales —del que ya duda hasta su propia militancia— y que el pueblo sigue esperando sin olvidar nuestra lucha.

Y no les sirve de nada porque contra la verdad no hay poder que valga.

Sin embargo, lo más penoso de la pataleta que despertó en los enchufados mayores que nuestros países hermanos se enteren de lo que sucede en Venezuela es ver cómo los cabecillas de este gobierno extorsionan y amenazan a los pueblos. Ellos, acostumbrados a comprar apoyo político, no saben cómo reaccionar cuando ven que se hace política de altura, ésa que hacemos los líderes que trabajamos para conseguir soluciones.

Ahora demuestran que ya no se conforman con jugar con la esperanza de los venezolanos, sino que pueden sumar a eso a nuestras naciones hermanas. Usan a nuestro Libertador cuando les conviene, pero cada día lo traicionan más y más. ¿Si no cómo puede interpretarse que Nicolás y su combo amenacen al pueblo colombiano con dejar de apoyar el proceso de paz con el que se habían comprometido? Pues de una sola manera: no lo hacían para ayudar a nuestros hermanos colombianos, sino como parte de su plataforma internacional de mentiras.

Los venezolanos que están viviendo fuera de nuestro país también forman parte del país que queremos y que merecemos construir juntos.  No en balde en países como Colombia ganamos casi con el 89% de los votos. Es evidente que eso preocupa a Nicolás y a sus enchufados: mientras ellos intentan comprar favores a realazo limpio, nosotros tenemos ciudadanos honestos y con ganas de futuro que demuestran que Venezuela puede estar mejor, pero que eso será imposible con tantos incapaces al mando de la Nación.

Afortunadamente, en Venezuela existe un nuevo liderazgo y una nueva manera de hacer política que cada vez suma más personas. Me enorgullece liderar esa visión del país que queremos en cada pueblo de nuestra Venezuela y fuera de nuestras fronteras. ¡El mundo debe saber que en Venezuela las cosas cambiaron, están cambiando y van a cambiar!

Hemos decidido no abandonar esta lucha por la verdad y, gracias a este esfuerzo, hemos ido viendo caer las máscaras de los cabecillas del partido de gobierno, desesperados y hasta quitándose las competencias, para demostrarse entre ellos quién manda a quién. Pero pronto se terminará este penoso momento de nuestra historia. Y para eso estamos llevando a cabo esta indetenible defensa de los derechos y el futuro de todos los venezolanos.

Venezuela sabe cuál es el camino que lleva al país que queremos todos los venezolanos: progreso, tranquilidad y futuro. Y en el resto de los países de la región también lo saben. Tanto los pueblos como los gobiernos.

¡Qué Dios bendiga a Venezuela! Sigamos adelante: el futuro y la verdad son indetenibles.