Cuentas conmigo, cuento contigo

El domingo pasado más de tres millones de personas manifestaron que quieren una Venezuela de Progreso. El contraste es cada vez más claro: de un lado está el pueblo diciendo con su voto que es tiempo de seguir hacia adelante y del otro lado un Gobierno empeñado a aferrarse al poder.

Nosotros los invitamos a tener confianza, a sentir que podemos contar con el otro, porque deseamos el mismo país, sin dejar que nos dividan las tendencias políticas. El poder debe ser utilizado como una herramienta para servir, para el acuerdo, para la comunión a favor de la Venezuela productiva.

Aquellos a los que el poder decidió asustar, extorsionar y amenazar, son personas que el Gobierno ve como votos, cifras, números y nada más. A todos ellos les digo que nuestro proyecto los incluye desde ya, sin pedirles nada a cambio y sin importar si militan o no en un partido político o cuál es el partido al que le tienen simpatía.

Este proyecto es para todos, sin distingo, y no sólo cuenta con sus capacidades y su esfuerzo, sino que creemos en que la capacitación y el progreso pueden hacer que cada uno de nosotros crezca a la vez que el crecimiento de Venezuela.

Nadie dijo que iba a ser fácil

El poder es un préstamo que nos otorga el pueblo, y a este Gobierno le digo que nunca podrá expropiar el voto de nuestro pueblo, por más que insistan en irrespetar las reglas y usar el presupuesto de la Nación para su propaganda, ni por más movimientos de amedrentamiento que hagan, intentando silenciar toda expresión de pensamiento propio.

Nosotros entendemos de qué se trata y sabemos cómo debemos administrar ese préstamo que nos hace el pueblo, lo demostramos como diputado, como alcalde y como gbernador, por eso hemos elegido un camino que requiere del esfuerzo de todos, el compromiso de todos, de la confianza de todos, de quienes nos acompañaron con su voto y de quienes se irán sumando al camino del progreso, porque ahora más que nunca nuestro objetivo es ganarnos la confianza de aquellos que aún no confían.

Un Gobierno donde una sola voz dicta lo que deben hacer los demás no puede competir con esto que somos, y por eso nos atacan. Sabemos que son muchos los venezolanos que sienten lo mismo que nosotros y nos acompañan en este camino, un camino que nos conduce al progreso de todos.

Somos progresistas

En este lado de la lucha que ahora empieza estamos unidos para progresar, para avanzar, para crecer. El progreso nos incluye a todos y nos necesita a todos. Queremos lograr que los venezolanos tengamos una vida mejor. Nuestros enemigos son la corrupción, la ineficacia, la mentira. Sólo quien no tiene hechos ni obras decide argumentar desde lo abstracto de las ideas, ocultándose detrás de un discurso vacío que no logra resolver nada, sino hacer ruido.

La unión de los venezolanos es un sonido más poderoso. Si algo sabemos, es que el pueblo nos dijo que nosotros no somos sólo la unidad, sino un proyecto que crece porque consigue un lugar en el corazón y en la mente de cada venezolano que quiere una vida mejor. No en la retórica del odio. Es tiempo de trabajar. Es tiempo de más resultados y menos promesas. De hacer más y hablar menos.

Somos un país con más futuro que pasado, por eso no podemos quedarnos mirando atrás. Somos un país con más futuro que presente, por eso no podemos quedarnos parados donde estamos hoy. El 7 de Octubre nos tocará elegir a todos entre dos caminos: el camino del progreso que tú quieres ó el camino del socialismo que el Gobierno quiere para ti.

Yo les digo que cuando las cosas se hacen bien, pasan cosas buenas. Pero para eso debemos rescatar la confianza. Cuando se confía, se avanza. Cuando se confía, se quiere. Cuando se confía, se logra. Por eso debemos llevar estas ideas del progreso a los oídos de quienes aún no nos acompañan. Demostrarles que el camino se hace más grande y convoca a todos los que queremos una vida en la que haya tranquilidad. Lograr esa vida mejor es posible y juntos la vamos a alcanzar.

El camino del progreso nos convoca a todos. La fuerza para recorrerlo está dentro de ti y de millones que piensan y sienten como tú. Juntos tenemos las ganas. Juntos tenemos la fuerza para hacer realidad ese camino.

Cuentas conmigo. Cuento contigo.

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Camino al 7-O

Hoy estamos dando un primer paso y es enorme. Todos estamos protagonizando un evento inédito en la historia democrática venezolana. El voto popular hablará a favor de la idea de un futuro que logre convocar a más personas dentro de un abanico de opciones que se diferencian en formas y contenidos, pero que sin lugar a dudas conducirán el destino de Venezuela por el camino del progreso.

Estamos yendo a sufragar pensando en un proyecto común que nos incluye a todos, con nuestros talentos y nuestras capacidades. El desarrollo que merece Venezuela, y que sólo podrá alcanzar con nuestra participación, es lo que hoy nos llama a votar. Ese país enorme y próspero que podemos ser. Ése es el tamaño de nuestra alegría.

En mi experiencia recorriendo cada rincón de nuestro país durante estos meses y en cada encuentro que hemos tenido los candidatos, me ha quedado claro que los ciudadanos sólo consiguen la fuerza para superar el miedo y atreverse a construir un futuro cuando son considerados como parte de las soluciones. Se trata de confianza. Se trata de saber cuáles son nuestras expectativas personales y de creer en las potencialidades que cada uno de nosotros tiene para contribuir con los demás.

Cada uno de los ciudadanos que me he topado no quiere el paternalismo estatal, sino ponerle el pecho a cuanto sea necesario para alcanzar honestamente sus anhelos, sin requerir que alguien oriente sus acciones o determine cómo debe constribuir a esa idea de país común y posible.

Cada quien tiene un sueño que quiere cumplir y que las condiciones actuales no le permiten alcanzar. Eso es lo que hay que cambiar y hoy con nuestra participación hacia allá vamos a dirigirnos. Cada uno de los votos del día de hoy creen posible que cada uno de nosotros cumpla sus metas, y creemos en eso porque cada una de esas metas se suman a las de nuestras familias, a la de nuestros vecinos, a la de nuestra comunidad. De eso se trata el progreso y hacia ese rumbo están orientadas desde ya nuestras políticas del futuro.

Este triunfo democrático es un primer paso. Importante, pero inicial. La alegría producto de estas elecciones, que desde ya inunda todos los sectores vinculados con la alternativa de una Venezuela de progreso, se debe a que hoy se decide cuál es el proyecto que aglutinará las fuerzas a favor de esta dura pero urgente labor que será llevar a nuestro país al lugar que merecemos los venezolanos. Así que esta alegría debe convertirse en la energía que nos impulse a ganarnos la confianza de aquellos que aún están seducidos por políticas que no contribuyen con su progreso, sino que los convierte en dependientes del Estado.

Cada uno de los liderazgos que se miden hoy puso en evidencia los problemas que forman parte de nuestra realidad y las soluciones posibles para abordarlos. Este ejercicio le ha permitido a los venezolanos algo que hasta ahora había resultado imposible: imaginarse en un país mejor y decantarse por una opción entre varias, lejos del continuismo agotador que frustra y arrincona nuestras metas y esperanzas.

Hoy los venezolanos le confirmamos al mundo que hemos decidido empezar a construir nuestro futuro. Esta es la hora en la que cada uno se pone los sueños en la mano y los suma con energía al país que hemos imaginado y llevamos demasiado tiempo esperando.

Cada voto en estas elecciones primarias impulsa esa carrera que quieres estudiar, el empleo de calidad que mereces, la posibilidad de ahorrar para ser el dueño de tu vivienda, la escuela segura que tus hijos necesitan, la salud gratuita que requieres, vivir en paz y sin miedo. Cada uno de nosotros debe sentir que es posible lograr nuestras metas, sólo tenemos que elegir el cambio adecuado y al hacerlo seremos protagonistas de la nueva Venezuela.

Hay un camino para todos. La fuerza para recorrerlo está dentro de ti y de millones de venezolanos que piensan y sienten com tú. Juntos tenemos la fuerza. Juntos tenemos las ganas. Vamos a recorrer el camino que tú quieres, no el camino que otro quiere para ti.

Algo bueno está pasando, y esta alegría que sentimos es la confianza en el progreso como alternativa posible. Nos ponemos en dirección al 7 de octubre, pero hoy comenzamos a caminar todos juntos hacia ese futuro que tanto anhelamos. Hay un camino y nos convoca a todos. ¡Arriba Venezuela!

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Artículo de Reuters: Venezuela primary to set up Capriles-Chavez showdown

Por Brian Ellsworth

(Reuters) – Venezuelan opposition supporters vote on Sunday in a primary likely to anoint youthful governor Henrique Capriles as the candidate to face socialist President Hugo Chavez in an October election that is already shaping up as a fierce fight.

Outwitted by Chavez since 1998, opposition leaders hope the nationwide ballot will galvanize their ranks, produce a unity candidate and help them finally unseat Chavez, whose mix of social spending and hostility to business has split the OPEC member nation’s people.

Polls show Capriles, 39, an energetic state governor who hails Brazil’s market-friendly but socially-conscious policy model as his inspiration, is as much as 20 percentage points ahead of his nearest rival, Zulia state governor Pablo Perez.

Strong voter turnout on Sunday would help give the opposition momentum for a campaign where it hopes to portray Chavez, 57, as a Cold War-era ideologue who has lost focus on day-to-day problems such as crime and unemployment.

“I’m not an imperialist. Those are debates from 50 years ago when I wasn’t even born,” Miranda state governor Capriles recently told reporters, referring to Chavez’s epithet for foes.

“This is a debate between stagnation and progress.”

Drawing derision from Chavez, the five candidates in the primary have crisscrossed Venezuela, from Andean foothills to Amazon jungle hamlets, attacking his record and promising to stay united behind whoever wins on Sunday.

Capriles Radonski en el Forum de Valencia

TACKLING CHAVEZ

While most have avoided confrontation with Chavez and instead stressed concern over crime and jobs, the only female candidate, right-wing independent Maria Corina Machado, has added spice with a torrent of vitriol against the president.

Mocked as “that little bourgeois woman” by the president, she jumped to third in the polls after a highly-publicized exchange in Congress during a 9 1/2-hour Chavez speech where she likened his nationalizations to theft.

The vote for the Democratic Unity coalition’s candidate will help turn the page on a decade of internecine disputes among the opposition. Efforts to push Chavez out by force through street protests, a bungled coup and a crippling oil strike all failed.

“The primaries have revealed a much more mature and better organized opposition,” wrote Barclays Capital, one of numerous Wall Street outfits closely tracking the opposition vote for its impact on bond prices and the likelihood of government change.

Remaining united will be essential for the opposition if they are to mount a serious challenge.

If they win power, they would face a mammoth task reversing Chavez’s “21st century revolution”.

They have pledged to move slowly on overturning some of his flagship policies like nationalizations and currency controls so as not to cause economic chaos. But they would likely move quicker on shunning allies like Iran, Belarus and Cuba.

DIVIDED VENEZUELA

Coalition leaders say a turnout of 2 million voters on Sunday would be a huge success.

Ruling party officials, though, are already gleefully pointing out that it would be a fraction of Venezuela’s 18 million registered voters and thus a sign of weakness.

“They’re an utterly retrograde and mediocre group,” Chavez chuckled at last weekend’s celebration of his 13 years in power.

Polls, however, show Venezuela deeply split with at least a third of voters leaning clearly towards the opposition and many undecided, even if Chavez appears to have the edge.

Pollsters say his lead may diminish once the opposition has rallied behind a single candidate.

The October vote will be one of the biggest tests to date for Latin America’s most prominent leftist leader, who has become a flagbearer for anti-U.S. sentiment around the world.

Though he appears to have recovered from an undisclosed type of cancer diagnosed last year, problems ranging from blackouts to shortages of groceries have offset his overwhelming charisma and plethora of oil-financed social programs.

Chavez in recent months has unveiled new social programs that provide direct cash payments to poor mothers and senior citizens while stepping up home construction in what opposition leaders call a cynical use of state funds for electoral ends.

Chavez’s much-vaunted “missions” – providing benefits from subsidized food to free medical care and housing – have been a mainstay of his popularity.

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¡Comienza el futuro!

En una semana estaremos celebrando una verdadera fiesta democrática, una oportunidad inédita para decidir con nuestro voto soberano el nombre y el apellido que mejor representen a todos aquellos que ansían un mañana de prosperidad, tranquilidad y justicia para todos por igual.

Sí. Dentro de una semana comienza un futuro distinto a todo lo que hemos conocido, porque contamos con lo necesario para alcanzarlo. Si hablamos de recursos materiales, tenemos más que suficientes, pero urge que sean administrados con probidad, transparencia y nacionalismo. Tener en el petróleo una palanca para el Progreso, lograr que produzcamos los alimentos en nuestra tierra, hacer de Venezuela un país donde nadie se quede atrás.

Que Venezuela, el gran productor de petróleo, pueda tener sus carreteras asfaltadas. Que la eficacia de nuestras industrias básicas asegure el material para construir las viviendas y la infraestructura productiva que necesitamos. Que nuestras hidroeléctricas y termoeléctricas brinden un servicio eléctrico a todas las regiones con la misma calidad. Que nuestro presupuesto contemple la necesidad de capacitar y dotar adecuadamente a los hombres y mujeres que trabajan para hacernos sentir seguros.

Pero para construir ese futuro debemos contar con cada uno de los venezolanos, que nuestra gente con ganas de progresar consiga un futuro en el cual pueda creer, que se motiven con la idea de que el trabajo y la educación son el camino hacia el progreso.

Sea cual sea la posición política de cada ciudadano, estoy seguro de que la gran mayoría piensa que Venezuela merece mucho más, que debemos seguir haciendo las cosas que se estén haciendo bien, pero sobre todo que ya no podemos seguir postergando esa larga lista de tareas pendientes. No tenemos que conformarnos con un presente que no nos permite anhelar, desear, soñar. Aquí lo que hay es vida y futuro por delante.

Acudir a esta cita con el futuro y hacer que nuestra opinión cuente hará que nos sintamos orgullosos de haber sido parte activa de un cambio que los venezolanos llevamos mucho tiempo esperando. Y si todavía alguien tiene dudas sobre por qué es crucial que todos digamos “¡Presente!”, basta con detenernos a pensar en las muchas razones para movilizarnos.

Tenemos que votar porque participando el voto se convierte en el más claro mensaje sobre los anhelos, sueños, expectativas y esperanzas de cuantos aspiran a un mañana mejor.

Tenemos que votar porque las primarias brindan una oportunidad real y profundamente democrática para la participación de todos los ciudadanos, sin más requisitos que ser venezolanos y tener el coraje de pensar y decidir por nosotros mismos, anticipando así la Venezuela libre y sin exclusiones que todos deseamos.

Tenemos que votar porque estas elecciones son el primer paso en firme hacia el gobierno que Venezuela merece: un gobierno que una a la gente y multiplique las oportunidades, en lugar de desunir, aislar y restar.

Tenemos que votar porque ya no hay excusas para que este país tan rico no cuente en breve plazo con beneficios fundamentales como una red hospitalaria de alta calidad y un sistema educativo que en lugar de lanzar a nuestros jóvenes al desempleo, o a la burocracia del Estado como casi único empleador, les permita vivir con dignidad y desarrollar sus potenciales.

Tenemos que votar porque sólo rompiendo con el afán controlador y hegemónico actual podremos convertirnos en un país productivo donde, por ejemplo, hacer mercado no exija una penosa peregrinación.

Tenemos que votar porque la tranquilidad en general, y la seguridad en nuestras calles y hogares en particular, será posible cuando haya voluntad política para lograrlo y las instituciones independientes y eficaces cumplan con su rol.

Tenemos que votar porque tenemos derecho a un país para todos por igual: sin ciudadanos con privilegios por su relación con el Poder, donde haya justicia social y oportunidades de progreso para todos sin distinciones.

Tenemos que votar porque Venezuela necesita recuperar la confianza, tanto la de los ciudadanos en sus autoridades como en el valor del trabajo y del mérito propio, para luego sumar la de todos aquellos que quieran venir y apoyar con sus inversiones al desarrollo del país.

Tenemos que votar porque aquí cabemos todos, todos somos imprescindibles y de todos es el desafío de construir un futuro que finalmente nos otorgue el lugar que merecemos en el concierto mundial.

Tenemos que votar porque hay un camino.

Que este 12 de febrero sea un gran ensayo de ese destino que juntos podremos construir. Vamos todos a votar y a dar así una gran demostración de que en efecto hay un camino para esa Venezuela de oportunidades para todos por igual.

¡Nos vemos el domingo!

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Oposición y Proposición

Las elecciones primarias que se van a ejecutar el próximo 12 de febrero, son una oportunidad inédita en la historia de nuestro país, de nuestra democracia. Representan una gran asamblea que nos convoca a todos, donde todos los venezolanos tenemos la oportunidad de abrirle puertas y ventanas al futuro.

El próximo 12 de febrero nos reuniremos para elegir a aquel que tenga las mejores credenciales para conducir el país hacia un futuro con mayor justicia social y de progreso para todos por igual. Pero en realidad, las primarias significan un hito en esta ruta que nos ha llevado desde la oposición hasta la proposición.

Oposición y Proposición.

Con la primera me refiero a esa dinámica, tan del gusto del Gobierno actual, en la que muchos venezolanos terminaron creyendo que su identidad como ciudadanos se reduce a estar en contra o a favor de un partido político. Las consecuencias de eso, todos lo sabemos, ha sido una fisura que atraviesa todo el esqueleto social y ha llegado a dividir familias. Se trata de un juego agotador en el que todos salen perdiendo, salvo aquellos que quieren mantenerse en el poder. Es un proceso de enorme desgaste para Venezuela porque, como ciudadanos, en lugar de recibir oportunidades para el desarrollo de nuestras capacidades y para la mejora de la calidad de vida, somos permanentemente llamados a invertir una valiosa energía en la confrontación estéril, o incluso presionados de forma innoble a vestir de un color político en la insistencia de un Gobierno que pretende convertirse en el único empleador y el dueño de todos los recursos

Por fortuna, todo esto ha comenzado a formar parte del pasado. En nuestros recorridos por el país, compartiendo la confianza en ese camino distinto y posible que hoy se nos abre, hemos constatado un profundo cansancio frente a la violencia que se promueve desde el Gobierno. Con mucha razón, se intuye que el camino hacia el progreso implica todo lo contrario: diálogo, inclusión, construcción de alianzas que no se basan en fidelidades políticas y adulancia, sino en la voluntad para invertir, para crear nuevas empresas y generar empleos de calidad que no dependan del Estado.

A ese cansancio debemos sumar la frustración causada por las promesas incumplidas, la corrupción y el despilfarro de recursos en planes llenos de retórica y con resultados paupérrimos. Tenemos un claro ejemplo en las empresas eléctricas, que han multiplicado hasta el absurdo sus nóminas y, pese a los gigantescos presupuestos, se muestran incapaces de ofrecer un servicio básico de calidad que requiere cualquier plan de desarrollo industrial, ni siquiera pueden ofrecer el servicio necesario para mantener con electricidad los hogares de los mirandinos, muchos ya se han visto perjudicados con la pérdida de electrodomésticos gracias a los apagones que se han vivido en el país.

Podríamos incluir también el drama de los centros penitenciarios, intacto a pesar de la creación de nuevo ministerio; o el problema de la inseguridad, que no puede ser controlado en este contexto de desinstitucionalización del sistema jurídico; o nuestra seguridad alimentaria, al ver que hoy somos menos soberanos que nunca antes y, aunque les pese, más esclavos del dólar; y, entre tanto, palabras y más palabras.

Este es el momento de la Proposición.

En nuestra trayectoria como funcionarios al servicio del pueblo hemos aprendido que todo el cansancio y la frustración puede transformarse en soluciones. Las elecciones primarias son la primera parada de este autobús del progreso y todo aquel que comparta ese sentimiento debe acudir a votar con entusiasmo y esperanza.

El voto nos da el poder de cambiar las cosas. El voto es la fuerza que nos permite lograr el cambio. El voto es tu voz, y con tu voz te expresas.

Hay un camino que nos convoca a todos

La unidad pone en jaque las intenciones del Gobierno de eternizarse en el poder. Por eso vemos como enfilan ya su poderío mediático para desmoralizar y promover la indiferencia. Pero contra estas fuerzas negativas existe una pujante voluntad de cambio que anula cualquier duda sobre el éxito de las primarias. La tarea de movilizar las conciencias para que ese triunfo sea de la mayor cantidad posible de venezolanos es un trabajo de todos.

Más allá de esa campaña oficialista, no podemos ignorar el fantasma de la abstención, porque nuestra tradición presidencialista marca una clara tendencia a que esté presente en los procesos que no impliquen directamente la elección del primer mandatario. Estamos frente a un proceso sin precedentes en Venezuela y es inevitable que algunos posterguen su decisión y dejen que otros decidan.

Las elecciones primarias por sí solas son un logro de quienes buscamos una alternativa para Venezuela. Los convoco a todos a hacer de ellas una gran fiesta. Cuando este proceso acabe todos vamos a querer decir que fuimos parte del proceso que permitió a los venezolanos tomar esa importante decisión.

Al depositar nuestro voto este 12 de febrero estaremos dando un paso hacia el futuro. Un futuro en el que hablaremos menos y trabajaremos más, sin dejar a nadie de lado, especialmente a los más humildes que son quienes necesitan la solidaridad del Estado y de la sociedad para sumarse al paso de quienes han tenido más oportunidades. Nuestro camino hacia la Venezuela del progreso está lleno de bienestar y seguridad.

Hay un camino que nos convoca a todos

Hemos demostrado con los hechos, que vale la pena poner el acento en lo que nos une, porque eso nos hace más fuertes y más útiles. En esta oportunidad Leopoldo se monta en el Autobús del Progreso junto a su equipo y le brindamos una calurosa bienvenida, estamos comprometidos con servir al pueblo.

Estamos abiertos a recibir en el Autobús del Progreso a todos aquellos que quieran formar parte de este equipo. La unidad nos exige que pensemos menos en el yo y más en el nosotros. En la unión está la fuerza.

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Reto ciudadano

Estamos recorriendo nuestro país y en cada lugar no deja de sorprendernos la clara intuición y a menudo la lucidez de tantas personas sobre las cosas fundamentales que cada familia y el país necesitan para desarrollarse y prosperar.

Desde su cotidiana batalla con la realidad –no la “realidad” edulcorada de la propaganda oficial, sino la del desempleo, la escasez, los apagones, la inflación o la inseguridad- me han hablado de lo que esperan encontrar en un nuevo gobierno. Un gobierno de menos política y más trabajo; que sepa poner orden y evitar los abusos; que deje trabajar, producir y echar adelante; que se obsesione con ofrecer soluciones concretas y no con promover e imponer su ideología; de más y mejor educación.

Entre toda esa gente para la que cada día se convierte en un desafío, encuentro posiciones que superan las pasiones partidistas y que ponen en el futuro la mirada, esperando encontrar en él esa Venezuela del progreso que todos aspiramos. Muchos valoran, en mayor o menor medida, determinados aspectos en la trayectoria del presente gobierno, pero al mismo tiempo sienten que ha llegado a su nivel de incompetencia, dando ya vueltas en círculo para resolver los problemas más básicos, con altos porcentajes de corrupción y que despilfarra sin detenimiento nuestros recursos naturales.

A esta creciente corriente de cambio apuesto mi firme esperanza de que este año será realmente histórico para Venezuela, de que marcará el momento no de un simple cambio de administradores, sino de una auténtica evolución hacia un gobierno capaz de sorprender positivamente a los venezolanos con un estilo de gestión inédito en la historia del país.

Un gobierno de profunda vocación social, de inequívoca solidaridad con los más vulnerables, y al mismo tiempo moderno en su enfoque económico, empeñado en generar a todos los niveles alianzas que apunten al progreso, incluyendo desde el inversionista extranjero hasta el más modesto de los microempresarios venezolanos, porque todos cuentan y suman a la hora de crear oportunidades para el empleo y la calidad de vida.

Un gobierno, además, que se imponga con seriedad absoluta, sin excusas, sin echarle la culpa a terceros y sin falsas promesas, la tarea de cumplir con sus objetivos fundamentales en materias como seguridad, educación, servicios públicos, vialidad o salud.

La esperanza vence al miedo

A esa conciencia en aumento sobre la necesidad y la posibilidad real de un país distinto, apuesto también mi convicción de que el oficialismo fracasará en los ataques que, con nerviosismo muy mal disimulado, viene desplegando contra el éxito de las ya próximas elecciones primarias y, en consecuencia, contra la imparable unidad de amplios sectores del país.

Lo que pretenden hacer es meter miedo con mitos sin fundamento. Uno de ellos es el de la supuesta intención de eliminar las misiones y otras reivindicaciones sociales que, por el contrario, lo que nos proponemos es reforzar y despolitizar. Otro es el del revanchismo contra los simpatizantes del oficialismo, cuando en realidad, como lo hemos demostrado claramente en nuestra gestión de gobierno regional, nosotros sí creemos en la inclusión y la tolerancia, pero como dicen por ahí: cada ladrón juzga por su condición.

Otro de los mitos es el de la supuesta irreversibilidad del “proceso”, que se expresa por ejemplo en el trasnochado eslógan de “No volverán”. La realidad, como ya se ha demostrado en circunstancias incluso menos propicias, es que son absolutamente derrotables y que una clara voluntad de los votantes no puede ser ni será desconocida por el árbitro electoral, ni por las instituciones civiles y militares.

En su mitología llegan también a predecir una supuesta reacción popular contra el triunfo opositor, otro escenario falso, como también demostramos cuando llegamos a Miranda, con una transición ejemplarmente pacífica de la mal recordada gestión de uno de los más connotados representantes del chavismo a una gestión que apuesta al progreso de todos por igual, hemos dado ejemplo de nuestro respeto por la diversidad y el derecho a pensar diferente.

El reto ahora está en manos de los venezolanos

En lo inmediato tenemos ante nosotros unas elecciones primarias que nos da la gran oportunidad, no de aceptar o rechazar a un único candidato auto-impuesto, sino de elegir entre varias opciones a aquel que mejor nos represente o el que creamos tiene en sus manos y en sus ideas la mejor opción para construir la nueva Venezuela.

Luego vamos la meta que tenemos podelante, unas elecciones presidenciales que estoy seguro abrirán un ciclo realmente nuevo en nuestra historia y que serán el banderazo de salida para la construcción de una Venezuela más justa, libre y próspera.

¡Sigamos adelante! ¡Arriba Venezuela!

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¡Felicitaciones a nuestros héroes civiles, a nuestros Maestros!

El 15 de enero es un día para celebrar y brindar honores a quienes lo merecen: los maestros de nuestro país.

Un maestro es esa persona que entra en tu vida y nunca olvidas, la de la sonrisa cálida, la que te cuida, la que te enseña a leer y a escribir, la que pasa más horas contigo en el día a día, porque la escuela es nuestro segundo hogar.

El maestro es el que nos explica con paciencia y siembra con astucia la semilla que germina en nocostros para hacernos querer aprender más. Es el que abona el camino del conocimiento y se convierte en un héroe civil dándonos dentro de las aulas de clase las oportunidades para progresar, y es que cuando la calidad se ve reflejada en el educador damos un paso adelante hacia el país que buscamos.

Siempre digo que todas las madres y los padres quieren para sus hijos el mejor maestro para garantizar la mejor educación, pero ninguno quiere que su hijo sea docente. Son las curiosidades de la vida que nosotros debemos cambiar, haciendo de la carrera docente la carrera más atractiva para estudiar.

Es que estos héroes a los que hoy hacemos reconomiento, nos dan a diario una gran lección: la vocación de servicio.

Hoy en día encontramos en las escuelas y liceos a docentes enamorados de su oficio y conscientes de la responsabilidad que tienen en el futuro de sus alumnos y de nuestro país. Son ejemplos vivientes e inspiradores de esa Venezuela de progreso a la que todos aspiramos.

De eso podemos dar fe en Miranda. Cada uno de los avances que hemos logrado en materia educativa no hubiese sido posible sin contar con el poderoso aliado que representa un educador comprometido con su misión.

Entrega de titularidad a nuestros docentes interinos

La misión es educación de calidad para todos por igual

La mayoría de los docentes mirandinos han respondido de forma positiva al desafío que les planteamos hace tres años: si desde el Gobierno de Miranda nos comprometimos a destinar al sector educativo el mayor porcentaje presupuestario – más del 75% de la inversión para este año 2012 -, incluyendo recursos para elevar la calificación docente y mejorar los salarios, de su parte esperamos la participación activa en cada una de las iniciativas desplegadas con la intención de mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje, reducir la deserción escolar, cuidar las grandes inversiones hechas en infraestructura y equipos y, además, mantener a raya la politiquería de cualquier signo… y así fue. Nuestros maestros hoy son piedra angular de esta gestión que, aún con muchas limitaciones, ha convertido a Miranda en un ejemplo nacional en lo que a materia educativa se refiere.

Tenemos verdaderos casos de excelencia, como la escuela de Marare, cuya calidad ha contagiado a la comunidad entera mejorando la convivencia entre todos los vecinos. O la de Jabillito, en Charallave, cuya propuesta ecológica se ganó el apoyo financiero del PNUD, en un reñido concurso internacional.

Con los maestros hemos construido una poderosa alianza que se reafirma en actos como el celebrado en diciembre en Los Teques, donde anunciamos un incremento salarial de 30% y formalizamos la titularidad de otros 671 docentes, quienes hasta ese momento eran interinos.

Aún queda mucho por hacer

Venezuela sigue en deuda con sus educadores. El país está en mora con ellos, pero no sólo en lo que respecta a una remuneración y previsión social que esté a la altura de su responsabilidad. También les debemos el reconocimiento social necesario para revertir el proceso que ha llevado a que la carrera docente sea una de las menos solicitadas. Les debemos ambientes de trabajo dignos, seguros y bien equipados, además de un sistema eficiente para el mejoramiento continuo de su profesión, con una gestión de la carrera docente que esté estrictamente apegada a los méritos. Y todo eso nos lo debemos a nosotros mismos como sociedad, pues son los maestros quienes hoy, en cada aula, están dibujando el rostro de la Venezuela futura.

Es por eso que, como he repetido en cada debate y en cada encuentro en todo el país, nuestra propuesta de progreso para Venezuela tiene como principal estrategia un esfuerzo integral en el campo educativo. Un venezolano que recibe una educación de calidad, es un venezolano menos que realiza actos de violencia, y un venezolano más que apunta hacia el progreso.

La actual administración nacional ha concentrado sus energías en el problema del acceso al sistema educativo, con resultados desiguales. Se da por satisfecha al mostrar cifras de matriculación. No hace sino repetir los errores del pasado al olvidar que la calidad y la pertinencia – es decir: la correspondencia con las necesidades reales de la sociedad – son indispensables para que la educación se traduzca en empleos satisfactorios y en mejoras efectivas de la calidad de vida.

Pero estoy seguro de que vienen tiempos mejores. Mucho hemos aprendido en este ciclo que ahora se cierra. El cambio está en marcha y ya es tiempo de echar a andar por ese camino posible de unión y trabajo, con todos y para todos, incluyendo en un lugar muy especial a nuestros queridos maestros y maestras, a quienes hoy rendimos sincero homenaje.

Gran parte de lo que hoy somos se lo debemos a todos aquellos educadores que entraron en nuestras vidas para no irse jamás. Reiteramos nuestro compromiso y agradecimiento con todos aquellos que creen en una educación de calidad que puede transformar la vida de cada venezolano.

¡Felicitaciones en su día, Maestros!

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